publicidad
Advertisement
  10/07/2019

10 de julio 2019

En la foto más conocida del empresario malasio Hock Tan, CEO de Broadcom, aparece junto a Donald Trump, anunciando en la Casa Blanca que la empresa cambiaría su sede de Singapur a California. Un gesto oportunista que no le valió para conseguir lo que quería: la luz verde gubernamental para la costosísima compra de Qualcomm, denegada por temor a que una de las joyas tecnológicas de Estados Unidos cayera en manos de los financieros asiáticos que respaldan a Tan  Tan.

Hay que tener presente el antecedente porque con aquella decepción de marzo de 2018 se origina el interés de Broadcom – quinta en el ranking mundial de semiconductores – para diversificar su modelo de negocio hacia el software.  En noviembre, la compra de CA Technologies en 2016 fue un sorprendente primer paso que ahora podría repetirse si Tan logra que los accionistas de Symantec le vendan – en principio por 22.000 millones – la empresa que, pese a sus múltiples problemas, lidera el ranking del mercado de ciberseguridad.

No sería la primera vez que se concibe la maniobra de reunir fabricación de chips con software de seguridad. Lo hizo Intel al comprar McAfee, que acabó cediendo con una fuerte minusvalía. Ni sería la primera en que se habla de una venta de Symantec: meses atrás anduvo rondando el fondo Thoma Bravo, dueño de una amplia cartera de compañías de software.

Symantec, pese al lustre de su marca, lleva al menos un año y medio de vida tumultuosa, cuyo momento culminante ha sido la destitución en mayo de su CEO, Greg Clark, motivada por los repetidamente malos resultados. Clark ha sido el cuarto CEO despedido en siete años, desde la caída de Enrique Salem. En los últimos meses, han abandonado la compañía prácticamente todos los directivos de primera línea: el COO, el CFO y el CMO, dejando en evidencia a Clark. No es de extrañar que la acción se revalorizara un 16% tras publicarse el rumor de la oferta de compra mientras la de Broadcom caía bruscamente un 9%. Y así están.

publicidad

Al cierre en marzo del año fiscal 2019, Symantec había facturado 4.700 millones de dólares; un 51% gracias a su división Enterprise Security y el resto a la de Consumer Security. El problema es que la segunda ha bajado en ingresos pero sigue siendo la rama más rentable. Digo que es un problema porque – siempre presuntamente – Broadcom tendría intención de desprenderse de la actividad de consumo, suponiendo que encontrase un comprador a buen precio [al parecer, si Thoma Bravo se echó atrás fue porque sólo le interesaba la de seguridad para empresas].

La inestabilidad de Symantec tiene rasgos crónicos. Hizo alguna adquisición costosa, como la de Veritas (2004), especialista en backup, mal digerida hasta malvenderla. Otras compras pequeñas pasaron sin pena ni gloria pero al costar poco dinero era indoloro dejarlas en el desván. Han proliferado los rivales en distintos segmentos de la seguridad y ha tardado en adaptarse al modelo cloud. Es cierto que la absorción de BlueCoat fue un acierto: con ella se incorporó un nuevo CEO (Clark) de la mano de accionistas exigentes que tres años después parecen haber perdido la paciencia. Esta sería, a grandes rasgos, una descripción del contexto que el avispado Hock Tan ha sabido captar.

¿Qué busca Broadcom en Symantec? O, mejor dicho ¿qué busca Tan? Tras una trayectoria como director financiero de compañías multinacionales con intereses en Asia, se le conoce por sus actos: recortar costes, liquidar activos poco (o nada) rentables y extraer flujo de caja con el que pagar la deuda contraída para comprar.

Lo primero que lógicamente debe atraerle es el desequilibrio de las cuentas de Symantec entre alto margen bruto y bajo beneficio neto. Más de un tercio de sus gastos operativos se destina a marketing, pese a lo cual las ventas no recuperan sus cifras pasadas, según se ve en el siguiente gráfico:

El analista Harsh Kumar, de Piper Jaffray, es optimista: estima que “una vez integrada y depurada”, Symantec bien podría elevar sustancialmente su margen operativo y aportar al nuevo propietario unas sinergias de 1.500 millones de dólares anuales en ahorro de costes.

Aunque por su audacia táctica pudiera parecerlo, Tan no es uno de esos inversores activistas que se forran desguazando empresas en dificultades: nadie podrá decir que sus adquisiciones de los últimos años (Broadcom y desde esta Brocade (5.500 millones) y CA Technologies (18.900 millones) hayan sido un fracaso. Desde la absorción de esta última, el grupo se reordenó en tres divisiones: semiconductores, software de infraestructura y una pequeña unidad de licencias de propiedad intelectual. Actualmente, la segunda de esas divisiones representa una cuarta parte de los ingresos y en ella debería insertarse Symantec, caso de cerrarse la transacción.

Otro objetivo posible, según se comenta, podría ser Tibco (en manos privadas), con la que podría continuar configurando un conglomerado de software. Este sector vive una cierta agitación ante la eventualidad de que, tarde o temprano, se pongan en venta activos que años atrás fueran adquiridos por fondos de inversión y que, una vez cumplido lo calculado, van a deshacerse de ellos.

Broadcom vale en bolsa 110.000 millones de dólares, diez veces más que Symantec, por lo que poco ganaría en tamaño a cambio de pagar una prima que debería oscilar en torno al 20% y absorber su deuda. Entonces, siguiente pregunta: ¿por qué diversificar Broadcom? En primer lugar, porque su sector de origen es fuertemente cíclico y en su caso los ingresos dependen demasiado del mercado de smartphones, que no pasa su mejor momento ni parece que vaya a reactivarse pronto.

En concreto, según dice su informe anual de 2018, “las ventas agregadas a Apple a través de todos sus canales [alusión directa a Foxconn, cuyas compras son reembolsadas por aquella] representa aproximadamente el 25% de nuestros ingresos netos del año fiscal […] La pérdida o descenso de la demanda de alguno de nuestros cinco grandes clientes podría tener efectos adversos en nuestro negocio”. Añádase la incertidumbre creada por la política arancelaria de la administración Trump y el veto contra Huawei (otro de esos ´cinco grandes clientes`] y se tendrá el cuadro casi completo.


Contacto Suscríbete RSS


Sobre el autor. Copyright © 2019 El dominio norbertogallego.com es propiedad y está administrado por Diandro SL. B85905537. Creative Commons