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  23/01/2019

23 de enero 2019

Mañana jueves, Intel presentará sus resultados del año fiscal 2018. Según la agencia Bloomberg, aprovecharía la ocasión para anunciar – tal vez unas horas antes – el nombre del sucesor o sucesora de su anterior CEO, Brian Krzanich, forzado a dimitir hace siete meses con un pretexto pueril. No soy quien para especular sobre las supuestas candidaturas que se barajan, pero es un juego entretenido.

Básicamente, el consejo de Intel [en el que, extrañamente sólo hay un experto en semiconductores y es un académico] se enfrenta a un par de dilemas. El primero – promoción interna o fichaje externo – asume como  variante alguien que habiendo sido directivo de la compañía se haya marchado por discrepancias con Krzanich. El segundo dilema – hombre o mujer – se superpone al primero, pero a Intel no se le puede reprochar falta de diversidad: un 28,8% de su plantilla y un 19,4% de sus puestos de dirección están ocupados por mujeres.

La gran pregunta debería ser qué cualidades hay que reunir para dirigir la empresa más prominente de una industria global que factura 400.000 millones de dólares. ¿Alguien capaz de enderezar el rumbo industrial? ¿Alguien con talento y talante para reforzar el prestigio de la marca?

O los dos atributos, si fuera posible. Vaya usted a saber quién habrá presentado ante el consejo el modelo de negocio más convincente. Por cierto, no tengo muy claro cuál es el modelo de negocio actual de Intel, aparte de defender sus murallas.

Para empezar, Bob Swan, CFO y CEO en funciones, no aspira a seguir en el puesto [aunque quizá se dejaría convencer en el extremo caso de bloqueo]. Un candidato ´natural` que se desmarcó sin correr es Pat Gelsinger, cómodo en su condición de CEO de VMware. Veamos cómo gira la rueda de los nombres.

Históricamente, Intel ha preferido la promoción interna, pero Kraznich se ocupó de purgar a cualquiera del que sospechara ambiciones sucesorias. Uno que parecía no tenerlas es ahora el primer candidato (presuntamente): Venkata (Murthy) Renduchintala, procedente de Qualcomm y actualmente chief engineering officer de Intel.  Suena como ganador en las quinielas, pero puede tener un serio competidor en Navin Shenoy, VP y director general del Data Center Group, quien antes dirigió el Client Computing Group, de modo que tiene un conocimiento directo de las dos grandes fuentes de ingresos de la compañía. Además, fue durante tres años jefe de gabinete del antiguo CEO Paul Otellini.

Propensos a especular, algunos medios han lanzado hipótesis de fichajes improbables, como Lisa Su, CEO de AMD, o Cristiano Amon, presidente de Qualcomm, dos grandes rivales de Intel.

De las (supuestas) candidaturas externas, tiene buena pinta la de John Srouji, VP de hardware de Apple – y máximo responsable del diseño de los procesadores de la serie A – quien no carece de antecedentes en Intel, ya que en los 90 trabajó en su centro de I+D de Israel. Estos días se ha hablado de un “tapado”, Jim Anderson – otro ex empleado de Intel – quien actualmente es CEO de Lattice Semiconductor.

Son imaginables las reacciones que provocaría la elección de un CEO de fuera, pero tal vez la solución estaría en lograr el retorno de una de dos damas que serían bien recibidas. Una es Diane Bryant, celebrada durante sus años al frente del Data Center Group y la otra, Renée James, quien dejó un buen recuerdo como número dos inicial de Krzanich. Las dos son, por lo que me consta, excelentes comunicadoras.

El prolífico articulista Rob Enderle ha escrito que, según sus fuentes, “el consejo de Intel estaría dividido entre los partidarios de Murthy y de emular la estrategia de Qualcomm (sic) y quienes se oponen con el argumento de que no ha sido capaz de restaurar el liderazgo industrial perdido”. Pronto lo sabremos, vale, pero por una quería sentir el gustillo de contar algo antes de que ocurra.


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