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  11/04/2019

Carsten Ahrens

CEO de G+D Mobile Security

Si no fuera  por las smart cards, aquella invención alemana de 1968 que hoy parecen haber perdido el aura de ´inteligencia`, nadie usaría una tarjeta de crédito ni un cajero automático (al menos tal como se conocen). Sin las tarjetas SIM no habría móviles (y quizás la humanidad habría tenido que encontrar otra forma de emplear los tiempos muertos). Y sin su variante eSIM [tradúzcase la ´e` como embebida] la industria no podría hablar un día sí y otro también de ´ecosistema` de dispositivos conectados, porque estos requieren cobijarse bajo una identidad digital. De esto se trata, en verdad, de cómo garantizar la identidad (y por tanto la seguridad) en las insustituibles comunicaciones móviles.

Carsten Ahrens

Este fue el eje de la conversación mantenida durante el Mobile World Congress con Carsten Ahrens, CEO de la empresa Gieckert + Devrient (más conocida por su sigla G+D) que se transcribe a continuación

Cada año, G+D ocupa este mismo espacio en el Mobile World Congress. En 2019, todo el mundo habla de 5G. ¿Cuál es el mensaje de su empresa en esta circunstancia?

Es sabido a qué nos ocupamos, a aportar seguridad a las comunicaciones móviles; este es el corazón de nuestro negocio. Lo hemos hecho durante más de 30 años y con más razón lo es cuando se anuncia la llegada de las redes 5G, que van a traer un salto cualitativo y cuantitativo. Porque con 5G será factible conectar un millón de dispositivos en la superficie de un kilómetro cuadrado, con la diferencia de que no serán personas hablando entre sí, sino datos circulando incesantemente entre máquinas y entre algoritmos.

Cuesta hacerse una idea, la verdad […]

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Sí. Lo que significa que su viabilidad dependerá de varios niveles de seguridad. En el primero y por así decir el más elemental, los dispositivos tendrán que autenticarse a sí mismos para tener acceso a la red, que no es distinto de lo que hacen actualmente. El segundo nivel implicará que los datos transmitidos viajarán cifrados en todo su tránsito por la red [….]

¿Hay aceptación suficiente de estos dos niveles?

[…] Me parece que se pone demasiado énfasis en algunos aspectos y poco o ninguno en otros no menos relevantes. La industria nos habla de resiliencia, de segmentar elementos de las redes para según qué aplicaciones que se supone van a ser prioritarias para determinados clientes. Está muy bien, por supuesto, pero ¿en qué entra G+D? Nos ocupamos del origen de los datos, de asegurar que los sensores de Internet de las Cosas se conectan sólo cuando tienen permiso para hacerlo, por constatar que se autentican ante la aplicación que hará uso de esos datos […]

Disculpe por interrumpir su relación de los niveles de seguridad

El tercero es el cifrado en sí mismo. El cuarto, una especie de marca de agua en cada paquete individual de datos que el sensor manda por la red. Los cuatro niveles son importantes, pero este último lo es doblemente: los datos tienen que ser analizados por algoritmos de aprendizaje profundo, para garantizar que no haya interferencia, que no puedan ser alterados […] en cuyo un algoritmo podría llegar a conclusiones erróneas. Si algo se hiciera mal, habría que reiniciar la máquina desde cero, y ya puede usted imaginar las complicaciones que conlleva. Para evitarlo, es preciso conocer con mucho rigor el origen e integridad de los datos.

Lo que nos lleva al tema dominante de estos días, 5G

Para nosotros, más que un tema de conversación es una oportunidad. Hay una inquietud muy extendida sobre la seguridad en 5G porque esta es inversamente proporcional al volumen. Gartner ha estimado que dentro de cinco años, habrá un millón de dispositivos adicionales que se van a conectar a Internet… cada hora. Repito, cada hora. Esta es una más de las cifras que circulan. Por ejemplo, ARM, que como usted sabe diseña chips para dispositivos móviles, calcula que en 2035 habrá en total un billón de dispositivos conectados a las redes. Escoja una cifra u otra; en cualquier caso el crecimiento será enorme, pero quisiera señalar que el reto no está sólo en el volumen sino en que se haga un uso correcto de los datos, que los que se conectan sean realmente relevantes.

Normalmente, el volumen da lugar a una fase en la que los precios tienden a bajar y con ellos caen los márgenes, que impactan en mayor o menor medida según la posición de cada cual en el mercado. ¿Cómo defiende G+D sus propios márgenes?

[…] Invirtiendo una cuantía muy importante en innovación. Muy cerca de aquí, en El Prat de Llobregat, contamos con un formidable equipo de I+D al que, lo digo sin reparos, debemos nuestro liderazgo en el mercado global. Me dirá que no estamos solos y es cierto, por esto mismo tenemos que prestar mucha atención a los costes, pero el valor que aportamos sin ninguna duda se apoya en esas capacidades. Además de I+D, en Barcelona seguimos fabricando tarjetas SIM para operadores y fabricantes de dispositivos, así como  las nuevas eSIM para los fabricantes de coches.

G+D solía ser conocida por las smart cards

Realmente, nuestra especialidad es la identidad digital. Los mejores clientes de G+D siguen siendo las entidades bancarias y los operadores móviles; tras ellos vienen los fabricantes de dispositivos y la industria de automoción en cuanto se refiere a la conectividad. Todos están dando pasos muy rápidos en la digitalización de sus negocios, y por nuestra parte aquí tratamos de mostrar algunas de sus soluciones basadas en nuestra tecnología.

Justamente, venía con la intención de preguntarle por la identidad digital. Distintas tecnologías han existido por años; ninguna es perfecta, pero el problema intrínseco no es la tecnología sino el comportamiento de los usuarios. ¿Cómo ve usted, desde su posición, estos problemas?

Sabemos de qué se trata. En Alemania, G+D está asociada con el servicio federal de impresión en una empresa llamada Veridos, que se ocupa de desarrollar, producir y exportar a todo el mundo documentos de identidad electrónicos. Cada vez con más frecuencia, esos documentos incorporan información biométrica de los individuos: puede ser su huella dactilar o el  reconocimiento de sus facciones. Estas tecnologías se han abierto camino en los dispositivos que usamos en la vida diaria.

Ahí tiene uno de los grandes debates actuales, la polémica recurrente sobre el reconocimiento facial, entre partidarios y detractores […]

Es cierto, pero lo que está fuera de discusión es la necesidad de un documento de identificación emitido por un gobierno, que debe tener la máxima garantía de seguridad, una suerte de raíz de la que pueden derivarse otros documentos que también cumplen la función de identificar al individuo en distintos ámbitos sociales. Pueden contener los datos más simples – nombre y contraseña – o los más complejos, con doble o triple factor de autenticación, como ya es usual en los teléfonos móviles. A nadie le gusta escribir largas contraseñas ni recordar diferentes  combinaciones, por esto hay tendencia a usar la misma para todo, lo que es un grave error. La dicotomía básica se resume en confianza o conveniencia o, si usted prefiere, seguridad o conveniencia. Antes o después, tienes que decantarte. .

[…] Aquí mismo, en el MWC, muchos asistentes han prescindido del sistema de reconocimiento facial escogido por la organización. Ciertamente no es este un público que desconfíe de la tecnología […]

Es una experiencia interesante, que nos devuelve a la cuestión de la confianza. El mayor temor de mucha gente, al menos entre la que mejor conozco, es que sus datos biométricos pudieran ser usados incorrectamente. Si entrego a alguien mi información biológica, lo menos que espero es asegurarme de que serán tratados con responsabilidad. Pero en el caso que usted menciona, creo que el problema no está ahí, sino que no resulta fácil de usar. Y, habiendo una alternativa convencional, muchos han optado por esta.

Permitame que retorne a G+D: conozco a la empresa desde hace años y me gustaría saber cómo ha evolucionado su clientela.

No tengo aquí mismo la cifra exacta, pero en los últimos cinco años hemos añadido cerca de un centenar de nuevos clientes. Esto se debe, en primer lugar, a la evidente evolución de la tecnología. En concreto, la función de una SIM ha cambiado mucho. También a la incorporación de nuevos sectores usuarios, como el de automoción en sus coches conectados. Añadiría los nuevos dispositivos y las funciones que integran: con el grupo Swatch, por ejemplo, hemos trabajado para añadir capacidades de pago en sus relojes inteligentes. Por consiguiente, el papel de G+D en el mercado se diversifica continuamente.

¿Qué clase de acuerdo tiene G+D con esa clientela diversificada?

Depende [risas] Realmente se trata de diferentes modelos de negocio, que varían desde la licencia de software al suministro de la solución completa, que también podemos operarla desde nuestros centros de datos, como una prestación de servicio. En muchos casos se trata de una combinación de varios elementos.

[…] la  nueva forma de hacer negocio

Si decimos que es nueva estamos sugiriendo que no la practicábamos antes, lo que no sería del todo cierto. Pero tiene razón porque nos adentramos cada vez más en un modelo SaaS, nos involucramos en la gestión de la aplicación que hemos construido. Por supuesto, tiene que ver con los avances de la digitalización en todos los ámbitos sociales. Creemos profundamente en nuestro negocio de hardware, las smart cards, pero al mismo tiempo el mercado está adoptando rápidamente la eSIM mientras que la SIM convencional sigue creciendo, sobre todo en los mercados emergentes. Nuestra oferta es muy amplia, como puede ver en el stand: tarjetas de pago, tarjetas de huella dactilar, CVV dinámicos, protección antifraude, etcétera. Y abarca distintos sectores, como ya he dicho

Ya que estamos en ello, ¿cuál es la cifra de facturación de G+D?

Publicaremos el informe anual del grupo a mediados de abril, pero puedo anticipar que el negocio del que soy responsable ha facturado unos 870 millones de euros. Operamos en un entorno que plantea dificultades, pero nuestro crecimiento habla por sí mismo de las fortalezas de G+D.

¿A qué dificultades se refiere?

Está a la vista que el mercado evoluciona desde lo físico a lo digital y esto obliga a adaptarse. A nosotros nos viene muy bien, porque hemos invertido mucho en esa línea.  Por cierto, aprovecho para decir que la economía española se está beneficiando de ello: nuestro centro de Barcelona ha ganado peso: capacidades de producción que teníamos en Eslovaquia se han movido aquí durante los últimos quince meses.


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