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  19/03/2013

19Mar

Los números son extraoficiales, pero no pueden estar muy lejos de los reales: según una crónica de Bloomberg, Microsoft habría vendido un millón y medio de tabletas Surface desde su lanzamiento. Básicamente, en el mercado estadounidense, pero ya es suficiente como señal de alarma. Son pocas unidades, por debajo de las expectativas – se dice que Microsoft esperaba el doble – y no sería difícil encontrar motivos para cifra tan decepcionante: la hostilidad de los fabricantes y la indiferencia de los minoristas ante una estrategia mal explicada y torpemente aplicada por Microsoft. El desglose del millón y medio es lo más interesante, en la medida que anticipa un probable fracaso de Windows RT y una posible vindicación de Windows 8.

El único informe creíble de que disponemos hasta ahora es de Canalys, consultora que contabiliza 722.000 Surface RT despachados en el cuarto trimestre de 2012. Jugando un poco con los números, podría deducirse que en el primer cuarto de 2013 habrá otras 800.000 tabletas despachadas con la marca propia de Microsoft. Pero en estas 800.000 entrarán unas 400.000 Surface Pro, que están disponibles – y con cuentagotas – desde febrero. Si efectivamente resultara que en tan poco tiempo la versión Pro suma una cuarta parte del millón y medio de unidades, ya puede Microsoft ir sacando conclusiones.

Es sabido que Surface RT no es compatible con las aplicaciones escritas para las versiones clásicas de Windows, una tremenda desventaja imposible de resolver, por la contradicción entre su arquitectura ARM – procesadores Qualcomm – y la x86 suministrada por Intel. Esta es una de las razones por la que Samsung y Toshiba han renunciado a su inicial apoyo a Windows RE; la otra razón es el el malestar que les provoca tener a Microsoft como competidor directo. Acer, que nunca ocultó su fastidio con RT, ha postergado formalmente sus planes, aparente preludio de abandono de la incierta plataforma.

Si, como parece, Microsoft quiso dar una lección a la industria sobre cómo debería desarrollarse una tableta competitiva con el iPad y, de paso, que era factible desarbolar su vieja alianza con Intel, tendrá que pensárselo otra vez. Las previsiones de IDC, publicadas la semana pasada, anticipan que hay en la demanda un espacio limitado para las tabletas basadas en Windows 7 y Windows 8 – el 2,8% del mercado este año, el 7,4% en 2017 – pero no hay espacio para Windows RT. Lo mejor que podría hacer Microsoft, entonces, es centrarse en mejorar Windows 8 para luchar por una cuota de mercado decente. ¿Qué quiere decir decente? Pues, veamos: Android tendría este año el 48,8% de cuota y Apple el 46%.


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