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  25/04/2013

25Abr

Aun suponiendo que uno no sepa a qué diablos se dedica Apple, y sin conocer los antecedentes, le costaría explicarse la decepción que los resultados publicados el martes han provocado entre analistas normalmente proclives a la compañía y plumillas incondicionales de la marca. Estas reacciones, inesperadas en ellos, revelarían que Apple ha perdido (o no ha sabido conservar) una de las grandes bazas con las que ha contado: la reputación de imbatible entre los inversores, la iniciativa ante los medios, eso que inglés llaman momentum. Escribe Tim Bradshaw que desde el pasado otoño, cuando la acción tocó techo a 700 dólares, «Tim Cook ha pasado más tiempo pidiendo disculpas por algún error que presentando una innovación».

En una nota a sus clientes [publicada antes de conocerse los resultados], Barclays recorta en un 20% su previsión de beneficio por acción, y estima que los ingresos totales crecerán un 7% este año (cierre en septiembre) y sólo un 2% el siguiente.

Hay tipos menos impresionable: ni incondicionales ayer, ni escépticos hoy, que trabajan en las agencias de calificación de crédito S&P y Moody´s, de infausta gama en España. Justamente el lunes, asignaron a Apple las calificaciones AA+/Aa1. Algunos de sus fundamentos son elocuentes: 1) «a diferencia de otros fabricantes de PC y de móviles, Apple ha sido capaz de diferenciar sus productos, y creemos que esta cualidad permite pensar en una ventaja sostenible a largo plazo [7 a 10 años, según S&P]; 2) «la cohesión de hardware y software en torno a sus sistemas operativos, ha generado una fuerte lealtad entre los consumidores, que para el resto del sector es cosa del pasado […] esto produce un flujo de ingresos recurrente a lo largo de los sucesivos ciclos de producto».

Si lo anterior se hubiera escrito en vida de Steve Jobs, nadie habría prestado demasiada atención, pero en las actuales circunstancias, se puede leer como un aval a la estrategia de Tim Cook, y una advertencia a los inversores para que hagan oídos sordos al graznido colectivo de blogueros y especuladores (que a menudo son la misma fauna).

Encuentro interesante la siguiente advertencia, firmada por el analista Gerald Granovsky, de Moody´s: «dados los riesgos inherentes a la rápida evolución de la tecnología en este sector, no tenemos previsto por ahora corregir al alza nuestro rating [elevarlo a AAA] pero podría ocurrir si Apple demostrara que es sostenible su capacidad de generación de cash, y observáramos evidencias tangibles de que los usuarios se mantienen fieles a través de las subsiguientes actualizaciones y novedades en sus líneas de productos». Para que nadie saque conclusiones apresuradas, hay que hacer constar que sólo cuatro empresas no financieras tienen la calificación AAA, y una de ellas es Microsoft.


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