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  29/11/2013

29Nov

Me llegan, en el mismo día, dos informes concomitantes. Uno de IDC en el que da una pista sobre los datos – que no publicará hasta enero – sobre el mercado mundial de smartphones: confirma que, con toda seguridad, los despachos de este año superarán los 1.000 millones de unidades, que equivale a decir que el incremento habrá sido del 39,3% con respecto a 2012, y prevé que en 2017 llegarán a 1.700 millones, con una ratio de crecimiento medio del 18,4% cada año. Recuerda asimismo que el impulso del crecimiento se ha desplazado desde los mercados maduros, con tendencia a la saturación, hacia los emergentes.

El lado más interesante del documento explica que de las varias tendencias que coexisten en el mercado de smartphone, ninguna es tan importante como el declive sistemático del precio medio: «Android ha facilitado la entrada de nuevos fabricantes al mercado, sostenidos por una variedad de soluciones llave en mano. Muchos de esos fabricantes centran su actividad en dispositivos low cost como medio de obtener un rápido reconocimiento de marca». Con la consecuencia de que los 387 dólares de ASP (average selling price) ha bajado en 2013 a 337 dólares, un 12,8%. Y la tendencia continuará hasta 2017, cuando el ASP será de 266 dólares, si se cumple la proyección de IDC, cuyo método no especifica. La fuerza motriz del mercado será en los próximos años la caída de precios, «particularmente en los mercados emergentes, con más elasticidad volumen/precio, en los que los smartphones han dejado de estar restringidos a las élites urbanas».

Globalmente, el ASP bajará un 7,3% cada año de los próximos cinco, y nuevamente destaca la diferencia entre regiones. En Europa, pasará de 419 dólares en 2013 a 259 dólares en 2017, porque también en este continente se manifestará la democratización (sic) de la categoría. Es curioso que en Norteamérica se pronostique lo contrario: el ASP subirá un 2,1% anual, desde 531 a 567 dólares, pero IDC no explicita por qué. Si se toman los mercados emergentes como subconjunto, el abaratamiento ha sido muy intenso entre 2012 y 2013, pero se suavizará en los siguientes cinco años.

El segundo informe es de Morgan Stanley. Para decirlo sin rodeos: prevé que la temporada navideña en Estados Unidos – que empieza hoy con el Black Friday y seguirá el lunes, Cyber Monday – seá la peor desde 2008. En aquel año, los estadounidenses vivían bajo el impacto de la secuencia Lehman, crisis inmobiliaria y caída de la bolsa. ¿Qué les pasa en 2013, a pesar de la expansión monetaria de la Fed, para que estén tan poco predispuestos a comprar? La explicación es más política que económica: Morgan Stanley atribuye la retracción al miedo que les metió en el cuerpo la parálisis de la administración, provocada por el sabotaje republicano, saldada con una fórmula que volverá a ser puesta a prueba en marzo. En resumen: las ventas minoristas crecerán sólo el 1,6% sobre las navidades de 2012. Es una señal de que el ciclo recesivo no ha quedado atrás. Ojo al dato, que decía aquél.


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