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  4/06/2014

4Jun

Hablar de Apple es hablar del iPhone y del iPad, ¿no es cierto? Se entiende por qué: el pasado trimestre se vendieron 44 millones del primero y 16 millones de su prima la tableta. Pero sólo 4 millones de Mac, cuya base instalada, sin embargo, es de 72 millones. Sería muy raro encontrar un usuario de Mac que no lo sea también del iPhone y/o del iPad, de lo que ahora se trata es de forzar la tendencia inversa: convertir usuarios de iOS en usuarios de Mac. Desde hace tiempo, estaba latente la pregunta de qué haría Apple para que las dos grandes ramas de su familia de productos se beneficien recíprocamente: un acercamiento (no una impracticable fusión) entre los dos sistemas operativos les permitiría actuar dentro de un ´ecosistema` común, conservando la singularidad de cada plataforma.

Esto ha sido, en sustancia, lo que se anunció el lunes en la primera jornada de la conferencia de desarrolladores WWDC, convocada por Apple en San Francisco. La anécdota del cambio de la serie de felinos por paisajes californianos, es sólo una anécdota. Lo relevante es que un año después de anunciar Mavericks, de esta última versión de se habían instalado 40 millones de copias, lo que significa que la mitad de los usuarios de Mac se han puesto al día en un año. Ya quisiera Microsoft poder decir lo mismo de Windows. Tim Cook se encargó de recordar con malicia que la cuota de Windows 8 es de sólo el 14% [omitió decir que, a diferencia de Mavericks, no es gratuito].

Lo cierto es que – estadísticamente aunque no sociológicamente – el Mac forma parte del mismo universo que Windows, lo que llamamos mercado del PC. Con una diferencia: en lugar de caer sistemáticamente, las ventas de Mac han resistido, e incluso han logrado arañar algo de cuota en estos años de decadencia ajena. Aunque últimamente flojea, lo que exige una reacción por parte de Apple. En el segmento de consumo, y en ciertas profesiones, Mac tiene bien ganado su estatus, pero le falta dar el salto al de empresas, donde tiene una cuota de mercado manifiestamente mejorable, injusta con sus cualidades.

En cierto momento pudo pensarse que el número creciente de usuarios de iPhone e iPad en las empresas, haría más fácil que estas aceptasen la entrada del Mac. No ha sido así, y el lanzamiento de Yosemite indica que Apple se mueve en esa dirección: su modelo de negocio y su cuenta de resultados empujan a Tim Cook a profundizar en el software y los servicios, en lugar de escuchar a los que gustaría jalear el alumbramiento de una nueva categoría «disruptiva» de hardware.

Yosemite – OSX 10.10, la undécima versión del sistema operativo para Mac – representa un cambio radical, porque conjuga prestaciones de desktop y de smartphone en un mismo concepto, al incorporar Continuity, una función que permite pasar de uno a otro con extrema facilidad. Es, en realidad, una extensión del software AirDrop, que ya permitía enviar ficheros en ambas direcciones entre un iPhone y un Mac, pero en este caso añade la posibilidad de transferir tareas entre uno y otro. Asimismo, los usuarios de Mac y de iPhones podrán usar sus dispositivos para enviar mensajes y hacer llamadas a otros que no sean usuarios de la marca.

Craig Federighi, VP de ingeniería de Apple mostró también un nuevo servicio de sincronización en la nube, llamado iCloud Drive. Es un claro competidor de Dropbox, que permite compartir archivos y carpetas directamente. Hay otras mejoras, pero las dos mencionadas son las que podrían apuntalar una eventual ofensiva comercial de Apple hacia las empresas. ¿Cuándo habrá nuevos modelos de Mac? Cuando toque.


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