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  7/05/2013

7May

El Reino Unido, donde empezó la liberalización de las telecomunicaciones en Europa, está dando un giro sorprendente, aunque no inesperado, hacia la consolidación entre operadores. El último síntoma es este: BT, el antaño incumbente British Telecom, ha cerrado un acuerdo con O2, su hijo pródigo, segregado en 2001 y hoy propiedad de Telefónica. Puede que sea un ejercicio de otras noticias que llegarán, y sería un error no prestarle atención pensando que se trata de algo estrictamente británico.

El acuerdo, con diez años de vigencia, implica que BT y O2 compartirán la red de cuarta generación que se desarrollará sobre las licencias de espectro LTE adquiridas por BT en una subasta en la que pujó agresivamente, mientras la filial de Telefónica mantenía una actitud cautelosa. Como resultado, BT se adjudicó 30 MHz en la banda de 2,6, la más valiosa, mientras O2 se conformaba con 20 MHz en la de 800 y nada de nada en la de 2,6. Ya entonces se especuló que algo raro pasaba para que BT pagara 200 millones de libras por frecuencias que no necesita para su limitado negocio móvil. Al leer los estereotipados comunicados de prensa – que ni siquiera mencionan la palabra espectro – uno se entera de que la rama mayorista de BT pondrá a disposición de O2 la infraestructura necesaria para ofrecer a sus clientes una nueva experiencia, etcétera.

El trasfondo es la previsión de que el tráfico de datos móviles en Reino Unido se multiplicará por cuatro antes de 2016, y BT cuenta con la mejor tajada de LTE y con una densa red wifi complementaria. El operador EE (sociedad de Orange y T-Mobile) ha salido de sus penurias gracias a que ha podido explotar antes que sus rivales una primera franja de espectro 4G, mientras Vodafone y O2, además de protestar, se dedicaban a buscar alternativas. Una de ellas, la integración de sus estaciones base, que habrá que ver en qué queda tras esta última peripecia.

Hay una rica historia detrás de la noticia. BT segregó su red móvil en 1985 bajo la marca Cellnet, que se transformaría en O2 y, en 2005, sería adquirida por Telefónica por 18.000 millones de libras. En tal contexto, BT cerró un acuerdo con Vodafone para usar la red de esta en la prestación de servicios móviles a sus clientes corporativos; pero las cosas se torcieron cuando, el año pasado, Vodafone adquirió Cable & Wireless para prestar servicios de banda ancha fija a empresas, en abierta competencia con BT. Esta trayectoria ha ayudado a que BT y O2 vuelvan a abrazarse después de tantos años y quizá podrían plantearse otras iniciativas en común, por ejemplo en el negocio de la televisión de pago, en el país que tiene el mercado más valioso de Europa, pero en el que hay overbooking de oferta.


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