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  20/07/2021

Accenture se ofrece un banquete

No es bulimia sino reconversión. Accenture no consigue saciar su apetito de adquisiciones. En dos años han sido 65 y sólo en los últimos doce meses, 40. Bajo la batuta de Julie Sweet, CEO de la compañía desde septiembre del 2019, esta consultoría multinacional está decidida a tirar de talonario para comprar ´talento` – ese bobo eufemismo que evita decir asalariados – y, por qué no, cuota de mercado. Durante el presente año fiscal, tiene previstas inversiones en estas operaciones por unos 4.000 millones de dólares. Como telón de fondo de tanta ambición, destaca el objetivo de ser un referente mundial en los procesos de transformación digital en la nube, distinción que hasta ahora le ha sido esquiva.

Julie Sweet

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Entre las últimas operaciones, anunciadas este mes de julio, se encuentran las adquisiciones de CS Technology y Ethica Consulting Group. La primera es una empresa de consultoría asociada al nuevo leitmotiv de Accenture, los procesos de transformación; la segunda es una especialista italiana en desarrollo de software orientado a SAP, que viene a complementar la compra, en febrero, de la británica Edenhouse Solutions.

Así podría seguir una retahíla de decenas. Porque, mirando sólo las citadas, no se tendría ni mucho menos el dibujo completo. Aunque ya se intuye una de estrategia que empezó a perfilarse en 2013, cuando Accenture proclamaba que “cada negocio es un negocio digital”. Ha llegado la hora, sostiene Sweet en una entrevista publicada en Forbes. Según dice la CEO, los últimos años han sido más de experimentación que de transformación, pero la pandemia se ha encargado de forzar un cambio de actitud.

Julie Sweet comunica muy bien. En una charla online con periodistas del Washington Post, abundó en la misma línea, dando por zanjado el debate: no es que las empresas no puedan funcionar sin tecnología, sino que esta ha llegado a ser el salvavidas tanto para las corporaciones como para las administraciones. En consecuencia, enfatiza la aceleración a la que su compañía no podría sustraerse. Según sus propios estudios, en cuestión de tres meses pasó del 50% al 80% la proporción de empresas que se dicen dispuestas a aumentar significativamente la transformación de sus procesos internos.

Estas estrategias genéricas de digitalización explican por qué Accenture tiene siempre disponible su carrito de la compra. Además, Sweet identifica la nube como el modelo con el que las organizaciones no sólo reducen costes y aumentan su resiliencia, sino que cambian drásticamente su forma de gestión de los datos. A pesar de tanta complacencia, la CEO maneja cifras similares a las de otros líderes del sector para indicar que el saldo al mundo cloud se encuentra todavía anclado en no más de un 20%. Sin embargo, cree en la inminencia de un sprint: confía en que ese porcentaje se cuadruplique en los próximos cinco años. En otras palabras, es el momento justo para que Accenture se sume vigorosamente a la corriente, algo que requerirá seguir asimilando capacidades externas.

En el último trimestre del 2020, la consultora presentó su iniciativa Accenture Cloud First, con la que se propone como socio ideal de cualquier organización dispuesta a encarar sus procesos de digitalización y diseño de infraestructuras basadas en la nube. Que no se trataba de un brindis al sol se demuestra por los 70.000 profesionales que forman su plantilla y la inversión de 3.000 millones de dólares que promete en los próximos tres años, a 1.000 millones cada uno.

Esta visión de Sweet se concreta en mover industrias enteras al mundo cloud y hacerlo con celeridad. Accenture Cloud First concibe la nube como una plataforma de productividad, sin perder de vista la sostenibilidad.

Así las cosas, buena parte de las adquisiciones en lo que va de año forman parte de esa órbita. Entre las nuevas incorporaciones cabe destacar Core Compete, especializada en servicios de análisis en la nube apoyados en la inteligencia artificial (IA) y Machine Learning (ML), un refuerzo de su oferta en ese campo, toda vez que dos tercios de los Chief Experience Officers están pensando en aumentar el gasto en IA y más del 60% en invertir más en tecnologías basadas en la nube.

Sólo en el ámbito del análisis de datos y la IA, la lista de la compra ha sido especialmente larga a la vez que notablemente extendida geográficamente. Analytics8 en Australia; Pragsis Bidoop en España; Mudano en Reino Unido; Byte Prophecy en India; el trío formado por Sentelis, NellÁrmonia y Fable+ en Francia, más otras dos estadounidenses: Clarity Insights y End-to-End Analytics.

Al mismo tiempo, el desarrollo de productos nativos de la nube es otro de los puntales de la consultora, como prueban las compras de Imaginea o Industries&Co, esta última un buen refuerzo para el sector financiero en la cartera de clientes de Accenture.

Otras adquisiciones pensando en el negocio cloud merecen clasificarse como de nicho, ya sea por sus funcionalidades como por la orientación a sectores verticales. Por ejemplo, la francesa Linkbynet aporta mayores niveles de seguridad y mejora el soporte de Cloud First para las migraciones a la nube. A principios de este año, Accenture se hacía con la empresa brasileña de seguridad Real Protect y en junio compraba otra sueca del mismo ramo, Sentor.

En cuanto a los verticales, hay que subrayar la adquisición de la británica Infinity Works, que completa la experiencia de Accenture en retail, servicios financieros e incluso AAPP, dada su amplia presencia en esos mercados. Ahondando en la atención al sector retail – un must be en estos tiempos – Acccenture adquirió la consultora REPL Group, dedicad a soluciones para la cadena de suministro, las operaciones de la tienda y la experiencia de los clientes minoristas. No anda muy lejos el sentido de la adquisición de la japonesa Businet Systems, desarrolladora de un software de gestión de pedidos basado en Salesforce Commerce Cloud.

También ha adquirido Novetta, proveedor habitual de organismos del gobierno federal estadounidense, que acerca a Accenture al relevante papel de IA y ML en misiones de defensa a inteligencia.

Más allá de las nubes, aunque siempre guardando la relación, Accenture ha abierto el abanico de la transformación digital para hacerse con el control de la brasileña Pollux, que supone su primera incursión en soluciones de robótica empresarial, especializadas en bienes de consumo, pharma e industria de automoción. Los 300 empleados de Pollux han pasado a formar parte de Industry X, grupo ad hoc creado para ayudar a empresas de manufactura a dotarse de inteligencia en el diseño de sus productos y servicios.

También ha sido embebida en Industry X la compra de la alemana Umlaut, que engrosará la plantilla de Accenture con 4.200 consultores e ingenieros experimentados en la aplicación de datos y plataformas digitales al diseño, ingeniería y fabricación en sectores como automoción, aeroespacial, energía, telecos y defensa.

El apetito voraz que Julie Sweet ha inspirado en Accenture no debería confundirse con gula. Se trata, en cada caso, de operaciones estudiadas al detalle y repartida por el mundo: de las compradas este año, una decena son norteamericanas, diecisiete europeas y el resto en mercados menos desarrollados.

No hay que perder de vista que la prestación de servicios en más de 120 países, supone aumentar en miles de empleados la plantilla, rasgo que puede hacer más pesada la digestión de las adquisiciones. Un sacudón de la cultura empresarial forma parte de los propósitos de Sweet. Ella misma ha destacado como portavoz de quienes han dado la alarma acerca de la insuficiencia formativa en el mundo digital que se avecina.

Por el lado positivo, hay que reconocer que el incremento de plantilla se acompaña de mayor capilaridad y la incorporación de una cartera de clientes con planes en marcha de digitalización, con los que incrementar los 45.000 millones de dólares de facturación. Sin olvidar, claro está, el impacto sobre el numeroso ejército de partners, piezas clave en la estrategia de la CEO.

Los números sonríen a Julie Sweet. Al cierre del segundo trimestre fiscal había crecido un 8% hasta los 12.100 millones de dólares. El área de consultoría sigue liderando los ingresos con 6.440 millones (+4%) seguida del outsourcing con 5.650 millones (+14%), con una distribución bien balanceada entre sectores verticales. Esta buena marcha, con la que la compañía recupera el ritmo de antes de la pandemia, le hace pensar que a finales de año rondará el 6,5% de crecimiento.

[informe de David Bollero]


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