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  10/12/2021

Commvault: el modelo progresa adecuadamente

Cuando Sanjay Mirchandani desembarcó en Commvault en febrero de 2019, como nuevo CEO traído por los fondos que controlan el capital, el reto que tenía por delante no era distinto al que afronta toda la industria del software: pasar sin cicatrices financieras de un modelo arraigado de venta de licencias a otro moderno, de ingresos recurrentes bajo formato de suscripción. Al cierre del segundo trimestre de su año fiscal 2022 (tercero del 2021 natural) los ingresos totales habían crecido un 4% y los recurrentes un 12%.  Algunos inversores esperaban más y la cotización pagó el pato. Nada grave, ya que un mes antes había rozado su techo de más de dos décadas, pero esto exigía explicación.

Sanjay Mirchandani

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Fue el sexto trimestre consecutivo de crecimiento, pero los 178 millones de dólares de ingresos se quedaron cortos tras haber vaticinado 185 millones; también los beneficios se achicaron; tanto Mirchandani como su director financiero justificaron ante los analistas el no haber alcanzado los objetivos con la argumentación de que el estar involucrada en proyectos de mayor envergadura alarga los ciclos de venta. Con más razón en la actualidad, cuando una crisis de suministro de componentes – dijo el CEO – “ha deprimido las oportunidades del software asociado” al hardware de terceros.

Los directivos de Commvault transmiten un inquebrantable optimismo, como se pudo constatar en un encuentro de prensa con Eulalia Flo, directora general de la filial española: la transición de la compañía hacia el modelo SaaS está bien encauzada y de ello hay abundantes referencias. En lo que compete a su cargo, en la presentación de resultados a los analistas de finales de octubre, el CFO Brian Carolan subrayó que en el trimestre junio-septiembre se han incorporado más de 200 nuevos clientes en régimen de suscripción, con lo que vino a decir que la ratio ARR (Annualized Recurring Rate) marca la línea maestra para la compañía. Dicho esto, su pronóstico para el trimestre en curso sonó conservador a fuer de prudente: el 2% previsto dejaría los ingresos algo por debajo de los 200 millones, un punto más haría que salten el listón.

Una de las claves del crecimiento anunciado reside en las ventas cruzadas: de hecho, el número de operaciones que incluyen más de un producto ha crecido un 150% y en la mitad de los contratos ´de siete cifras` entran múltiples productos y servicios de Commvault. Lo que, dicho sea de paso, implica una posibilidad de ganar cuota de mercado en un mercado cada día más poblado de competidores, conocido por una sigla: DMaaS (Data Management as-a-service).

En este salto al modelo SaaS, hasta se ha inventado un neologismo superfluo: saasification. Metallic, nombre que cobija la oferta de Commvault, está jugando un papel estelar, habiendo sumado más de 300 clientes, más de la mitad nuevos, hasta superar el millar.  Con poco más de un año en el mercado, esta plataforma de backup y recuperación de datos como servicio sigue mostrando una excelente salud y el propio Mirchandani destacó que en el trimestre de marras ha cerrado su mayor transacción por un valor ´de seis cifras`.

Mirchandani respondió a preguntas de los analistas que Metallic “excede con mucho nuestras expectativas internas y desde luego supera la trayectoria del mercado”. Aludió a un estudio de IDC según el cual los mercados en los que opera Comvault van a crecer a una ratio anual del 7% en los próximos años.

Brian Carolan le hizo eco al señalar que la ARR es la mejor métrica de la salud del negocio de Commvault a la vez que barómetro de su crecimiento potencial. Este año fiscal, iniciado en marzo, ha sido el primero en el que la compañía aplica en plenitud su estrategia software-only, que ahora mismo se traduce en que el 79% de los ingresos totales corresponden a SaaS.

Todo parece indicar que la estrategia de Commvault se alinea con el contexto del mercado. La ola de digitalización – y la pandemia como excipiente – ha agudizado el imperativo de proteger los datos en un tráfico dominado por el modelo cloud (cada vez más, multicloud) lo que no puede menos que acarrear nuevos problemas: soberanía, gobernanza, latencia, copias corruptas, aumento de costes. Conclusión: la protección de los datos es un componente esencial de toda estrategia en la nube; esta es la lógica en la que se inserta la incorporación de Metallic a la cartera de Commvault.

Añádase que el concepto de data protection aparece entreverado con el de ciberseguridad, creando una serie de nuevos problemas que no se planteaban en la era del backup on premise. Por cierto, el azote de los ataques de ransomware sirve de argumento a las soluciones como Metallic.

Además del viento de cola, Metallic se ha reforzado con nuevas prestaciones que remiten a la incorporación del actual CEO, puesto que fue Mirchandani quien hizo la primera – y extrañamente la única – adquisición de la compañía: Hedvig, gracias a la cual pudo desarrollar HyperScale X, con el que las empresas pueden crear una copia de seguridad local de las cargas de trabajo de contenedores de software, máquinas virtuales y bases de datos que se ejecutan en una nube pública.

No ha sido la única mejora en la oferta de Commvault. En mayo incorporó la posibilidad de hacer copias de seguridad de la suite Dynamics 365, lo que afianzó sus relaciones históricas con Microsoft. Más recientemente, ha anunciado Metallic Security IQ, funcionalidad opcional que proporciona a los clientes información sobre las amenazas que afectan a su espectro de datos, así como a las copias de seguridad alojadas en la nube. Gracias a este nuevo panel, los administradores de TI pueden detectar los riesgos y las vulnerabilidades en tiempo real, reduciendo el tiempo en el que los datos queden expuestos a esas amenazas.

Entre las prestaciones de Metallic Security IQ, destacan la catalogación de comportamientos anómalos tanto de los datos como de sus movimientos, auditorías para detectar las actividades de ciberdelincuentes y/o cambios no autorizados en las configuraciones, restauraciones e inicios de sesión de los usuarios. Otra es la disposición de señuelos (honeypots) para atraer y desviar los intentos de secuestro de datos en sistemas y puntos finales de acceso (end-point) como suelen ser los ordenadores portátiles.

Puede decirse que los movimientos más interesantes en torno a la oferta de Metallic se basan en la asunción de una realidad insoslayable:  si los ciberdelincuentes ansían los datos de una empresa, no se van a limitar a aquellos que están en producción, sino que irán a por las copias de respaldo. Con este argumento, Commvault ´evangeliza` el mercado para que las copias de seguridad se alejen cuanto sea posible, subiéndolas a una nube. Esta vendría a funcionar como refuerzo del blindaje original, al incorporar una capa adicional de seguridad en los proveedores de servicio.

En este punto crucial entran en juego dos socios fundamentales en la estrategia: Microsoft y Amazon Web Services (AWS). Si con la primera se mantiene un acuerdo estratégico para ofrecer a los clientes de Azure su software como servicio y su tecnología para la gestión de datos, la alianza con AWS se prueba con la revelación de que Commvault ha movido más de 14 petabytes de datos de backup de clientes a la nube de AWS.

Tal como afirmaba en marzo de este año Gabriel Martín, vicepresidente de Commvault, la solución de la compañía soporta una pluralidad de nubes, con desarrollos nativos para Azure y AWS. Estos movimientos han llevado a una apuesta por volcarse en el mercado de los servicios gestionados. Tanto es así que los responsables de canal de Commvault confían en que al llegar 2023 más de dos tercera partes de los ingresos totales de la compañía van a provenir de socios en este dominio (MSP).


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