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  29/02/2016

Fernando Egido

Director de Tecnología de Fujitsu España

La supercomputación, que con más propiedad se denomina computación de alto rendimiento o HPC [high performance computing] es un campo tecnológico con altas dosis de batalla geopolítica y económica. En el último ranking mundial de máquinas en funcionamiento, del pasado noviembre, el líder sigue siendo el supercomputador chino Tianhe-2, y no parece que otro esté preparado para darle relevo este año. Se tiende, en apariencia, a la estabilidad en las primeras filas, pero los movimientos se producen en las filas inferiores, subraya Fernando Egido, quien en la entrevista adelanta que Fujitsu competirá en el concurso para la renovación del superordenador Mare Nostrum, el más potente de España.

Fernando Egido

Fernando Egido

A primera vista, da la impresión de que el ranking mundial de superordenadores se hubiera estabilizado. ¿Es un síntoma de saturación?

Ni mucho menos. No hay saturación en cargas de trabajo y la potencia instalada global sigue creciendo. Por otra parte, es lógico que los diez primeros sean los más estables, porque no es fácil superarlos. Aun así, en 2015 han entrado dos nuevos al top ten, uno de ellos en Alemania. Lo más razonable sería fijarse en la parte baja de la lista de 500 actualizada; porque la capacidad del último nos dice cómo evoluciona la supercomputación. El número 500, que marca el corte, está en 206 petaflops [206.000.000.000.000 de operaciones de coma flotante por segundo] equivalentes al rendimiento del número uno de hace ocho años. Y tampoco sería cierto decir que la tabla no se mueve: China ha triplicado el número de sus máquinas en la lista de 500. O puede verse de otra forma: el Mare Nostrum 2, del Centro de Supercomputación de Barcelona [BSC, según su sigla en inglés] ha bajado en un año del puesto 57 al 93 mientras el Teide, del ITER de Canarias, pasaba del 202 al 374. Son los dos representantes españoles en al Top 500.

¿Cómo se desagrega el ranking mundial? ¿A qué aplicaciones se destina la supercomputación?

Hoy en día la supercomputación se entiende como una parte de las TI que está destinada a solucionas problemas estratégicos, sociales y económicos del mundo, de lo que se desprende que mayoritariamente esté en manos de gobiernos e instituciones de naturaleza pública. Los top ten están orientados a materias de defensa, en los casos de Estados Unidos y China, o de energía, en las que se les suman Japón y Europa. A partir de ahí, hasta el fondo de la tabla, abundan las máquinas para problemas de interés social.

¿Medio ambiente…?

Más que de medio ambiente yo pondría de relieve la misión de mitigar los desastres naturales: entender y prevenir el impacto de la naturaleza en el habitat humano. Otro objetivo que va ganando peso en la actividad de los centros de supercomputación es la sanidad y más específicamente la genética, en la que hay iniciativas muy importantes, alguna de ellas en España. Sin la supercomputación, no estaríamos viendo un cambio de paradigma como el que se está produciendo.

¿Y en la industria?

Hay muchos casos de uso mediante la simulación. La supercomputación hace la diferencia entre avanzar en el desarrollo de un nuevo avión o hacer volar un prototipo durante meses para probar su comportamiento: la sustentabilidad de las alas, la aerodinámica del fuselaje, cómo funcionan los motores a diferentes presiones, cómo aterriza con más o menos masa de peso; el tiempo desde el primer boceto hasta que vuela se acorta muchísimo. Hoy ninguna compañía automovilística pone un coche a rodar si no ha pasado 300.000 horas de prueba en un superordenador.

¿Cuál es el primer atributo que debe cumplir un superdenador? ¿Velocidad o capacidad?

El mayor avance no ha sido la velocidad sino la capacidad de proceso: no va ligada a hacer más cosas en menos tiempo sino a la paralelización, que permite hacer tareas simultáneas. De hecho, la mayor capacidad no sería de utilidad si no se pudiera poner en marcha experimentos de prueba y error para ver qué efectos reales tendría un proceso concreto.

Ha dicho que las dos máquinas que España tiene en la tabla de 500 han bajado muchos peldaños. ¿Quiere decir que la supercomputación retrocede en España?

No es esa mi interpretación. España tiene una posición meritoria pero en una escala que no podría compararse con las grandes potencias, que invierten mucho en supercomputación por razones estratégicas. No obstante, en este país hay una actividad muy intensa en materia de supercomputación. Se han renovado máquinas, con lo que la potencia instalada ha crecido; pero, con la excepción del ITER, no se ha creado ningún centro nuevo en los dos o tres últimos años […] Hoy, la circunstancia de la supercomputación en España está muy ligada a la pertenencia del BSC a la iniciativa europea PRACE, de la que también forman parte entes de Alemania, Francia e Italia. Uno de los compromisos implica que más del 90% de la capacidad del Mare Nostrum ha de ponerse a disposición de proyectos asignados por un comité de PRACE. Este reto ha sido decisivo para que en los presupuestos generales del Estado en 2016 se hayan comprometido recursos destinados a su renovación.

Entonces, ¿el impulso viene de Europa?

El PRACE es una iniciativa que ofrece a la comunidad de investigación europea, tanto en entes públicos como empresas privadas, unas capacidades para sus experimentos, un catálogo de servicios que, además, permite atraer y retener talento, pero en lo fundamental busca evitar que los investigadores y las empresas europeas tengan que ir a los mercados extranjeros para hacer uso de recursos de supercomputación. La verdad es que PRACE, desde su creación, ha tenido más demanda que oferta. Por esto, el BSC se encuentra bajo la presión de aumentar la capacidad del Mare Nostrum, lo que implica sustituirlo.

[…] Es un hecho que hay una competición geopolítica en dos sentidos: entre gobiernos y entre fabricantes.

En el primer sentido, las cuatro potencias son China, que tiene 200 de los 500 del ranking mundial; Estados Unidos (que ha perdido algo de peso entre 2014 y 2015), Japón, cuya prioridad dominante es la energía y la Unión Europea, el miembro más rezagado del club. Desde el otro punto de vista, hay una veintena de fabricantes, que a su vez se apoyan, básicamente, en cuatro familias de procesadores: Intel con x386, IBM con Power, Fujitsu con Sparc o x86, y luego varios coprocesadores chinos sobre los que se sabe poco.

Que Estados Unidos haya perdido peso, ¿implica un repliegue de IBM?

Me refería al porcentaje de Estados Unidos, como país; hay otros fabricantes estadounidenses en la lista. También es cierto que la venta por IBM de su división de servidores x86 a Lenovo ha conseguido que esta empresa entrara en la supercomputación, un mercado donde antes no estaba.

¿Qué posición ocupa Fujitsu en el mercado mundial?

Once de los 500 de la lista son de Fujitsu. Todavía hoy, el supercomputador K, que entró en servicio en 2011, es el cuarto del mundo en capacidad y el primero en eficiencia. Y recientemente, Fujitsu ha sido escogida por el gobierno japonés para diseñar y construir el primero de la generación de exaflops, o sea 1.000 petaflops, que deberá entrar en servicio en 2020.

¿Y cuál la posición en el mercado español?

Excelente y creciente. El superordenador Teide, del ITER canario, ya he dicho que es la segunda representación española en el ranking de los 500. Estamos muy orgullosos del Alhambra, instalado en la universidad de Granada, como de los que están en la Politécnica de Valencia, la Autónoma de Madrid, el CIEMAT o el superordenador de Extremadura, el primero montado en un contenedor móvil […]. También equipamos centros privados como los de Abengoa o Airbus.

¿Abengoa tiene un superordenador?

Está fundamentalmente dedicado a sus proyectos de energías renovables. El de Airbus trabaja en investigaciones sobre sustentabilidad de las alas de sus aviones. Otra industria usuaria es Gestamp, que tiene fábricas en decenas de países conectados a un superordenador Fujitsu. Además, en los dos últimos años, desde la filial española hemos apoyado la constitución de un centro de supercomputación en México. Credenciales no nos faltan, como puede ver.

Me ha quedado una pregunta: ¿por qué se va a renovar el Mare Nostrum del BSC?

Formalmente se habla de ampliación, porque el objetivo es dotar al BSC de más capacidad, pero en la práctica se trata de sustituir el Mare Nostrum. Es una máquina que en su momento fue comprada a IBM con fondos públicos, y lo que ahora se busca es darle continuidad al centro para que pueda acometer misiones más ambiciosas. Cuando se convoque el concurso, que debería ser inminente, nos vamos a presentar con una propuesta competitiva.

¿En competencia con quién?

Con quien se presente. A nivel mundial tenemos más competidores que en España; incluso con compañías que en algún momento estuvieron aquí, como Cray, y luego se retiraron. Para nosotros, los competidores naturales en este mercado son IBM, HP, Dell y Bull (ahora propiedad de Atos).

De un tiempo a esta parte se habla mucho de la escasez de científicos de datos.¿Es fácil reclutar gente para trabajar en supercomputación?

Más que reclutar, yo diría atraer. En el BSC, por ejemplo, hay gente de un centenar de nacionalidades distintas. Quiere decir que investigadores y expertos de otros países han optado por Barcelona. Un ejemplo que conozco es el de estudiantes mexicanos que estuvieron en Barcelona y luego se incorporaron en su país al proyecto del que participa Fujitsu […] Dicho en general, el problema es evitar que gente formada en España se vaya a Alemania, Suiza o Estados Unidos.

[publicada en La Vanguardia el 28/2]


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