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  11/09/2010

Finalmente, Nokia cambia de timonel

El rumor era cierto y, como se dijo en este blog, no carecía de fundamento: Nokia precisaba cambiar de rumbo, y ha optado por cambiar de timonel. A primera hora del viernes se comunicaba la destitución de su consejero delegado, Olli-Pekka Kallasvuo, cuyo puesto será ocupado por Stephen Elop, hasta ahora vicepresidente de Microsoft. Queda confirmado que la empresa finlandesa más global buscaba no sólo un directivo sino uno con pasaporte de Estados Unidos. Ha llegado el momento de acelerar la renovación de la compañía e inyectar nuevas habilidades,[…] para retomar el camino del éxito”, dijo ritualmente el chairman Jorma Ollila, quien dice querer retirarse cuanto antes.

Stephen Elop

Stephen Elop

Salvo imprevistos, Elop no responde al perfil de figura y talento que supuestamente necesita Nokia – “un Steve Jobs bis”, escribía en julio un analista de Gartner, en broma o en serio – y no lo parece porque en su trayectoria sólo ocupó una posición de CEO durante seis meses, cuando dirigió en Macromedia la absorción por Adobe. Desde 2008 trabajaba en Microsoft, donde ha sido responsable de la división Business, una de las dos más rentables; fue él quien presentó en público Office 2010, pero el reto ha de ser apasionante para que decidiera mudar Seattle por Helsinki.

El anuncio ha sido calculado para que precediera a Nokia World, el evento que el miércoles próximo servirá para conocer mejor la estrategia de productos. De no haberlo hecho así, la curiosidad se hubiera centrado en Kallasvuo y no en las novedades con las que Nokia confía restaurar su posición en el mercado. Las últimas cifras publicadas por IDC sobre las entregas de móviles le atribuyen una cuota del 35%, todavía líder pero con dos puntos menos que hace un año.

Nokia tiene por delante una fase de renovación de su catálogo, y Neil Mawston, de Strategy Analytics, juzga que va por buen camino. Pero a la vista del curso que lleva la acción en bolsa y de los comentarios de analistas bursátiles, era más urgente restablecer la confianza de los inversores, incrédulos ante todo lo que prometiera Kallasvuo, un tipo no especialmente comunicativo – a diferencia de lo que dicen de Elop – para el último tramo del ejercicio-

La vertiente principal de los problemas de Nokia es bien conocida: desde 2007, su cuota de mercado, su margen operativo y su valor en bolsa han descendido sistemáticamente, y es imposible no asociar aquella fecha con el lanzamiento del iPhone. Durante un año y medio, la compañía negó la importancia de Apple como competidor. Cuando empezó a reaccionar, lo hizo con llamativa lentitud, y para entonces ya había otro zorro en el gallinero, Google/Android. Si mantiene su puesto de cabeza en el ranking se debe al poderío de la marca en los mercados emergentes, pero también en estos está teniendo serios problemas para afrontar la competencia de los fabricantes coreanos y, últimamente, los chinos Huawei y ZTE.

Nokia emprendió hace tiempo un viraje hacia el software y los servicios, pero ese tránsito estará inconcluso mientras no resulte convincente para los desarrolladores de aplicaciones. Por ser Elop quien es, se espera que sea capaz de acelerar esa inclinación hacia el software, pero esto no deja de ser una suposición. .

Hay una dosis de ironía en el hecho de que una compañía que durante décadas ha sido considerada como epítome de la capacidad europea de innovación, en horas críticas confíe su destino a un ejecutivo transatlántico. Como uno de los grandes problemas de Nokia es su cuota del mercado norteamericano –acaba de subir del 2,6% al 2,8% – se puede conjeturar que el fichaje de Elop contiene el cálculo de que estará mejor dotado para negociar con los operadores de su país, a los que nadie hasta ahora ha sido capaz de convencer de que vendan móviles de la marca.

La llegada de Elop, que se incorporará a sus funciones el martes 21 (no se ha confirmado si hará acto de presencia en el evento de Londres) puede ser traumática para la cultura empresarial de Nokia. Los directivos que han acompañado la gestión de Kallasvuo, entre ellos Anssi Vanjoki, que legítimamente podían considerarse candidatos a la sucesión, tendrán que adaptarse a Elop, ¿o será este quien, ajeno por completo a esas raíces, tendrá que dedicar tiempo a escucharlos?

Una segunda derivada de la noticia merecería comentario aparte, pero no hay suficientes elementos de juicio. La pregunta es: ¿por qué un hombre de 46 años, que tenía en Microsoft un cometido envidiable, decide un buen día apartarse de la senda de Steve Ballmer? Ya ocurrió hace poco con la salida de su coetáneo Robbie Bach. De momento, Ballmer acumula las competencias que fueron de Bach y Elop. Suena raro, ¿no?


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