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  19/03/2013

Galaxy S4 revela tensión entre Samsung y Google

Comparar el nuevo Galaxy S4 con el iPhone 5 puede ser un ejercicio instructivo, pero fútil. De poco sirve contrastar las especificaciones de la novedad que Samsung presentó la semana pasada, con la experiencia acumulada con el último smartphone de Apple, que lleva en el mercado seis meses. Claro está que la inercia de la rivalidad lleva a suponer que entre ellos estará la batalla por el liderazgo del mercado en 2013, y pronto se agudizarán los rumores acerca del próximo iPhone, que probablemente se conocerá en junio. Mucho más sugerente es el hecho de que, en la presentación del Galaxy S4 en Nueva York, ningún directivo de Samsung pronunció el nombre de Android.

JK Shin

JK Shin

Formalmente, este silencio fue salvado por JK Shin, responsable de la división móviles de Samsung – y promovido a miembro de un triunvirato de CEO – al responder a un cronista del Wall Street Journal: «nos gusta Android, y vamos a mantener nuestras buenas relaciones con Google; no me parece correcto pensar que hay fricciones entre nosotros».

Antes de continuar con este argumento, habría que decir que el Galaxy S4 nace para competir con el iPhone 5 (y/o su sucesor), con el fin de destronarlo de su condición de gadget más deseado. Lo demás, es secundario. Por tanto, no ha de extrañar que su aparición recrudezca una lucha ideológica. Los analistas más proclives a Apple – coloquialmente, fanbois – han escrito que el Galaxy S4 es «evolutivo, pero no revolucionario» (Gene Munster) o que «el hardware tiene pocos cambios con respecto a su predecesor, por lo que Samsung ha centrado las innovaciones en el software, que podrían ser fácilmente replicables».

Los del otro bando – por contraste llamados fandroids – habían dicho más o menos lo mismo en septiembre, cuando Apple presentó el iPhone 5. Pero, ¿no habíamos quedado en que, salvo claras excepciones – como el primer iPhone, que fue revolucionario – la innovación consiste en mejorar lo existente, con más razón si ha tenido éxito?

Otros analistas van al grano: «gracias al S4, Samsung podría pasar de vender 115 millones de unidades en 2012 a 180 millones en 2013; si se combina esta cifra con el crecimiento esperable de Apple, los smartphones de gama alta pueden crecer un 34% este año, elevando su total a unos 400 millones de unidades» [Credit Suisse]. De esto se trata: quién manda en un mercado que ha tomado (¿definitivamente?) la forma de un duopolio.

El Galaxy S4 llega con muchas novedades notables, como la cámara dual o Galaxy Play, que permite a múltiples smartphones de la familia compartir un juego. O un interfaz ´táctil` sin contacto, que no requiere tocar la pantalla: basta con apuntar el dedo hacia ella [del control con los ojos se ha hablado mucho, pero al parecer deberá afinarse mejor]. También Samsung Hub, que faciita la compatibilidad entre el smartphone y otras pantallas de la marca. En la base de los progresos está la versión más reciente de Android, Jelly Bean o 4.2.2, mejorada con una exclusividad de Samsung, TouchWiz y otras funciones que ya se han visto en Galaxy Note. Son características cuyo objetivo primario es competir con el iPhone, pero que también pueden verse como un anhelo de diferenciarse de los demás Android. O de Android como tal.

No hay ninguna duda de que Samsung ha ascendido al primer puesto montada a lomos de Google. Y, a la vez, que su éxito ha sido un arma fundamental para que Android – que arrancó un año después que el primer iPhone – llegara a superar a Apple en ventas. En esta dicotomía subyacen tensiones que a partir de ahora podrían aflorar: Samsung tiene tendencia a valerse de Android como una base de bizcocho – si se admite la tosquedad de la metáfora – sobre la cual va montando y refinando otros ingredientes que darán sabor característico a su producto. In extremis, el resultado podría ser este: Google perdería parcialmente el control sobre su propio software, y Samsung se alejaría – gradualmente – de los servicios de Google para sustituirlos por otros de desarrollo propio.

El envite es de gran valor económico. Samsung aporta el 40,2% de las unidades vendidas de Android, y el segundo de la tabla es Huawei, con menos del 7%. Entre medias, los Nexus cuya paternidad es de Google podrían ganar peso, pero aun así el dominio de Samsung sobre Android sería abrumador. Por lo que Google tiene motivos para temer que el socio coreano pretenda compartir una parte de los ingresos por publicidad y servicios generados por su plataforma, con el argumento de que es quien más usuarios aporta.

No hay que tomar lo anterior como si fuera a ocurrir mañana. Entre Samsung y Google hay una sólida alianza, que va mucho más allá de los smartphones. La compañía coreana es también el primer vendedor de tabletas Android – y se espera que este año arrebaten cuota de mercado al iPad – así como el principal fabricante que avala la familia de portátiles Chromebook. Aunque siempre puede interferir algún interés competitivo, las dos compañías, juntas, ejercen la presión más fuerte que pueda recaer sobre Apple y Microsoft.

Una carta que podría jugar Google para seguir ejerciendo el control, es favorecer a su propia familia de dispositivos: el smartphone Nexus 4 (LG) y la tableta Nexus 7 (Asus), y los modelos que seguirán, le permiten ser muy agresiva en precios; puede hacerlo, porque saca su beneficio de los dispositivos, y podría venderlos al coste. En esta medida, Google podría recortar sutilmente la cuota de Samsung, que vive de cuántos dispositivos venda y a qué precio. ¿Y qué carta jugaría Samsung? Su portentosa capacidad de innovar en hardware no puede ir mucho más lejos ni más rápido sin sacrificar márgenes, mientras que la innovación en software, encorsetada por el ´ecosistema` Android, obliga a moverse en terreno movedizo.

Queda pendiente saber qué lugar ocupará Tizen, presentado en febrero por Samsung en Barcelona. ¿Puede ser una alternativa real a Android, a la vez que a una eventual versión light del iPhone, de la que tanto se habla? De momento, quienes han recibido un kit de desarrollo opinan que le falta un par de hervores para justificar esa ambición. No obstante, los aliados reclutados por Samsung son importantes de cara al mercado: el operador japonés NTT DoCoMo y, según varios informes, Vodafone y Orange.

Quedan meses por delante para seguir discutiendo estas cuestiones, y en esos meses habrá novedades relevantes, como el siguiente iPhone. Neil Mawston, que dirige la consultora Strategy Analytics, se dice convencido de que el Galaxy S4, por sus características, servirá a Samsung para mantener su reputación como líder tecnológico, pero la industria de los smartphones es hipercompetitiva, de manera que cualquier diferenciación en especificaciones o servicios probablemente será igualada por sus rivales – Apple, en primer lugar – en pocos meses».


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