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  25/01/2021

José Antonio López

Consejero Delegado de Ericsson España

¿Será rentable la nueva conectividad? es el titular con el que se publicó en La Vanguardia la versión condensada de esta entrevista, cuyo punto de partida fue una rueda de prensa – virtual, por supuesto – de José Antonio López en la que hizo un repaso a la situación de los despliegues de redes 5G y, en este contexto, del negocio de Ericsson. Empezando por las buenas noticias, empezó por señalar que la política de compartición de espectro adoptada en España es un salto diferencial relevante aunque no alcanza las velocidades medias logradas en países que han tomado la delantera, entre los que destacó Corea. Porque, cuando se habla de 5G es inevitable tomar el caso coreano como ejemplo.

José Antonio López

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En ese país, el 15% de los usuarios de telefonía móvil ya se conectan a redes de quinta generación, con la peculiaridad de que generan el 30% del tráfico al duplicar el consumo medio de datos sobre el habitual en 4G, explicó a la prensa el consejero delegado de la filial española de Ericsson, quien en la conversación con el autor no tuvo inconveniente en expresar las dudas que acompañan la adopción de 5G en España. Y puede decirlo con fundamento, porque de las 115 redes contratadas hasta el momento en el mundo, la multinacional sueca está suministrando 73. En número de clientes, tendría una cuota de mercado del 38%, siete puntos por delante de Huawei y quince de ventaja sobre Nokia.

“Estamos muy contentos por los nuevos clientes que están apostando por nosotros en 5G – dijo – pero también por cómo sigue creciendo nuestra cuota en 4G; esta combinación ha conseguido que tengamos esa posición y que se refleje en los resultados económicos”.

Tras la rueda de prensa, algunos titulares han destacado la reclamación de que el gobierno español sea más activo en el estímulo del despliegue de 5G en España […]

Creo haber insistido en que en Europa, por tanto en España, el desarrollo de 5G necesita una doble vía de inversión, para superar la enorme diferencia entre nuestra realidad y la de Estados Unidos o con la de países asiáticos que van mucho más adelantados, como China, Corea y Japón. Tenemos una cantidad de operadores cuyas cuentas de resultados están muy achuchadas por lo que, en estas condiciones, pretender que inviertan tropecientos millones de euros para llegar a una cobertura deseable, sería una temeridad. Recuerdo haber dedicado más tiempo a hablar de casos de uso que de lo que se ha querido interpretar.

Entonces hablemos de casos de uso

Con gusto. Desde 3G, Ericsson se ha caracterizado por explorar y descubrir nuevos casos de uso y por construir una plataforma que permitiera desarrollarlos. Lo mismo planteamos con 5G, para que cuando en España se alcance una cierta densidad, no tengamos que ser nosotros ni los operadores quienes pongamos en marcha los servicios que aprovechen esa nueva capacidad. Van a ser las mentes creativas que este país tiene sin duda. Tengo claro que en el mercado residencial necesitamos contar con esa densidad, pero las cuentas de resultados de los operadores no permiten en este momento las inversiones necesarias para alcanzarla.

Ha habido cierto ruido porque, creo que fue en Alemania, se ha sugerido que una parte del fondo europeo de recuperación se destine a apoyar 5G

Puedo compartir los dos puntos de vista. Vendría bien que se destinaran recursos comunitarios a acelerar el desarrollo de casos de uso con obvia repercusión económica y social. Pero a la vez entiendo muy bien que otros sectores lo están pasando muy mal por culpa de la pandemia y esta es una prioridad respetable.

Si se habla de acelerar 5G, es porque se prevé un despliegue lento

Será tan lento como obliguen las cuentas de resultados o será tan rápido como permitan las fórmulas para financiarlo sin violentar las métricas de capex y opex que los inversores miran con lupa. La experiencia de 4G nos dice que una vez lleguen los primeros casos de uso, debería producirse un crecimiento en espiral y entonces los operadores estarán mejor dispuestos a contribuir, pero no creo que hoy se les pueda reclamar un esfuerzo mayor al que están haciendo. Para acelerar la adopción de 5G en el mercado empresarial, tenemos que ser capaces de argumentar mejor: sinceramente, pienso que los operadores y en general lo que llamamos ecosistema telco, tenemos un conocimiento limitado de los procesos y las necesidades de los  verticales.

Cuesta creerlo después de tantos años  

No daré nombres ni anécdotas, pero estoy seguro de que si sabemos establecer un ecosistema con determinadas empresas de determinados sectores, van a comprender que desarrollar un caso de uso para 5G es una inversión de futuro y no un gasto a fondo perdido. Soy más pesimista, o digamos menos optimista, en cuanto al mundo residencial […]

¿Por qué? Los informes del Consumer Lab de Ericsson predicen otra cosa

Maticemos: en Asia, que pesa mucho en las cifras globales, los operadores están orientando 5G hacia los servicios de valor añadido para el mercado residencial. Muy centrados en la realidad virtual y aumentada, en los videojuegos online y el streaming de eventos deportivos en alta resolución. Son mercados homogéneos en las bandas medias [en torno a los 3,5 GHz] y empiezan a anunciar las bandas altas. En Europa no tenemos uniformidad de cobertura y no sería justo exigir de los operadores más de lo que pueden hacer. Soy más optimista en entornos de hotspot que facilitarían soluciones concretas en mercados verticales […] y me da igual si se trata de un puerto, una explotación agrícola, una carretera o una factoría. Lo importante es que tengamos un diálogo constructivo que convenza a los responsables de las empresas de que el retorno de su inversión puede ser fenomenal. En consecuencia, estas iniciativas pueden incitar el despegue del mercado residencial

No veo cómo, si lo que se promete a los consumidores es realidad virtual y videojuegos online […]

Nos conocemos hace años, Norberto. En España el mercado empresarial ha ayudado a financiar el servicio residencial; así fue con  2G, 3G y 4&; en la práctica, uno ha subvencionado al otro, gracias a lo cual tenemos un ecosistema. De ahí mi insistencia en los casos de uso.

[en este punto se conecta Iván Rejón, director de Asuntos Públicos, Marketing y Comunicación de Ericsson España]

Iván Rejón. Ha salido estos días una noticia que para mí no es buena señal. El operador Iliad lanza su oferta 5G en Francia y repite los planes de precio que tenía en 4G; es decir que, básicamente, entrega a los usuarios unas prestaciones superiores a cambio de nada y si tiene algún sentido es porque realmente no está ofreciendo nada distinto. Mientras tanto, ¿qué están haciendo los operadores de referencia en Asia? Empaquetar servicios superlativos que arrastran a sus clientes hacia planes más caros porque les ofrecen algo diferente; ya vendrá el momento de bajar los precios. Esto no lo estamos viendo en Europa.

[…] pero hay proyectos interesantes de colaboración con ciertas industrias

I.R. Afortunadamente. Un ejemplo en Alemania es el acuerdo entre Mercedes y Telefónica, pero hay otros de redes privadas 5G ´de campus` que, por un lado dotan de cobertura y por otro habilitan procesos de manufactura. Estamos hablando de robots colaborativos que plantean requisitos estrictos de latencia y fiabilidad de la red; estamos hablando de sensores en los que no se necesita necesariamente una baja latencia ni un gran ancho de banda para hacer un ping periódico que certifique determinada maquinaria. Y hay más ejemplos

Adelante, para eso estamos

I.R. 5G está asociado a otros proyectos. Estamos haciendo streaming en tiempo real para mantenimiento y soporte, con una cámara que sería muy difícil conectar con fibra, en un caso para el que la latencia y el ancho de banda son críticos. En otros, para la inspección de piezas, un terminal hace la captura y esta se analiza en el edge con algoritmos de machine learning para analizar posibles fallos, lo que evita desperdicio de material. En Gestamp, donde hay elementos de muchísima precisión que permiten calibrar un proceso de torneado y actuar en el acto sobre los defectos detectados. Hablo de casos relevantes porque, como decía José Antonio, son empresas que están viendo ahorros en la práctica.

¿Qué casos puede contar en España?

I.R. En el centro logístico de El Corte Inglés, en Valdemoro (Madrid), donde tienen catorce almacenes, estamos gestionando las carretillas elevadoras que llaman vehículos autónomos guiados: circulan por la superficie y manejan 12.000 palets al día […] ¿Se podría hacer con 4G o con WiFi? No, por latencia y porque requiere localización ultraprecisa que solamente son posibles con 5G. El reto es pasar de pruebas puntuales a escala permanente.

Ha nombrado a Gestamp, una empresa puntera de componentes para automoción

I.R. Lo bueno es que saben perfectamente lo que representa el valor de lo digital y por tanto el de 5G. Y están considerando proyectos muy ambiciosos para varias de sus factorías en España.

Gracias, pero no quisiera llevarme la impresión de que no se avanza en el mercado residencial

José Antonio López. En el mundo se avanza, aunque menos en España. Sobre Corea del Sur, seamos realistas: el gobierno fue el que decidió acelerar el despliegue de 5G como asunto de interés nacional y el que ha impulsado un ecosistema de fabricantes de terminales, de gafas virtuales, etcétera. Si los operadores coreanos hubieran tenido que abordarlo solos, no sé yo si lo habrían hecho. En China, es notorio que el impulso ha venido desde el gobierno con resultados espectaculares: en pocos meses han desplegado el doble de todas las estaciones base que hay en Europa […] En Estados Unidos, con una realidad de mercado muy distinta, 5G se beneficia de la baja penetración de la fibra.

Volviendo al mercado empresarial, no es casual que sea en Alemania donde más se están impulsando los usos industriales de 5G, al punto de que el gobierno les ha reservado espectro exclusivo. Es discutible detraerlo de las licencias por las que los operadores han pujado […] pero ¿cree que en España debería favorecerse a proyectos y sectores verticales?

Hay dos respuestas posibles a esta pregunta. En el plano técnico, no sería eficiente fragmentar las frecuencias, susceptibles de compartición. Tal como está el mapa de frecuencias, plantearía problemas importantes. En otro plano, estratégico, tampoco vemos que en las bandas medias y bajas fuera bueno dejar de adjudicarlas a los que están en mejores condiciones de optimizar su uso. Si hablamos de las bandas altas, creo que se tardará años antes de poder conectarlas con las medias, porque están muy separadas en el espectro.

¿La respuesta es un no?

La respuesta es que deberíamos reflexionar con mentalidad de país, con independencia de otras circunstancias. Hipotéticamente, si un operador no se puede permitir el desarrollo de un negocio de redes privadas en la banda de 26 GHz, lo adecuado sería ayudarle en lugar de fragmentarnos entre nosotros. Ahora bien, si después de alentar ese debate artificialmente vamos a meter esas frecuencias en un cajón para no hacer nada con ellas durante cinco años, sería un grave error.

Otra cuestión que me parece relevante es el acercamiento creciente entre los operadores y las plataformas cloud. Es explicable que se plantee en Alemania, pero ¿ve posible que 5G dé lugar a una confluencia entre  industria, operadores e hyperscalers?

Que el mundo se está virtualizando es una evidencia. Por lo tanto, la separación del hardware de propósito general y las capas de software es una realidad, no un debate tecnológico que esté esperando a ser resuelto. Todo va en esa dirección, tanto el core como la radio. Si se quiere dar un servicio homogéneo al mundo empresarial tal como es, globalizado, hay dos opciones. Que los operadores lleguen a un acuerdo como hicieron en su día con el roaming o bien se procuran la agilidad necesaria para sentarse con AWS, Microsoft y Google y les dicen cuántos gigas necesitan y dónde. Lo que vemos es que ese modelo de colaboración, que abarataría costes, se está poniendo sobre la mesa […]

¿Qué riesgos tendría para los operadores abrazar a esos colosos?

Algunos de esos hyperscalers, no todos, tienen ambiciones legítimas de llegar a proveer de todo a las empresas. Por consiguiente, al operador le quedaría una capa muy débil de pura conectividad y dentro de unos años alguien dirá que no se ha monetizado 5G. Bueno, no lo habrán monetizado los operadores, como se ha visto con  4G: ha habido una monetización a lo largo de la cadena de valor, pero no ha caído del lado de los operadores encelados con la conectividad residencial. ¿Podría pasar lo mismo? Digamos que en esa hipótesis la mejor parte de la monetización que genere el mercado empresarial se la llevarían los hyperscalers. A partir de aquí, habría mucho que hablar, pero no es el momento.


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