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  23/04/2012

Juego de tronos: Larry contra Larry

Las primeras sesiones del juicio promovido por Oracle contra Google se han empezado al más alto nivel de representación posible, los fundadores de ambas compañías: Larry Ellison por la demandante y Larry Page por la demandada. Los actores secundarios – pero fundamentales en la trama – comparecerán en días sucesivos. El procedimiento judicial se inició en agosto de 2010, cuando Oracle denunció a Google por infracción de su copyright y uso no autorizado de patentes [aspectos que serán tratados por separado] en relación con el entorno de programación Java, que es propiedad de la primera desde que compró Sun en 2009. Los intentos previos del juez por inducir un acuerdo han fracasado.

En consecuencia, parece legítimo preguntarse por los efectos que tendría cada uno de los dos desenlaces posibles. Para los dos personajes protagonistas, sería un golpe a su reputación, pero ni uno ni otro perderá su puesto, con toda seguridad. En una de las alternativas, saldría maltrecho el así llamado ´ecosistem` Android. Se habría sembrado la duda entre la comunidad de desarrolladores de aplicaciones, que se ha decantado por este sistema operativo en buena medida gracias a Java. Para los fabricantes de smartphones, una sentencia favorable a Oracle podría elevar el coste de adoptar Android. Es gratuito, pero tal vez por ello la mayoría de la industria – excepto Motorola, por cierto – ha aceptado pagar royalties a Microsoft y así evitarse demandas sobre patentes propiedad de esta.

El caso es que si Google fuera condenada a pagar a Oracle una indemnización y a firmar un acuerdo de licencia, sería lógico que trasladara esta carga financiera a los fabricantes, que ya tendrían dos facturas que pagar por algo supuestamente gratuito. Esto, desde luego, sin olvidar que varios de ellos se enfrentan a otras demandas interpuestas por Apple.

Sun nunca encontró la manera de rentabilizar el invento, pero este activo fue un factor en su valoración por Oracle. Google, por su lado, compró en 2005 una pequeña compañía, Android, fundada por Andy Rubin – desde entonces jefe de la división de móviles – y ya entonces, según documentos aportados por Oracle al tribunal, discutieron la posibilidad de negociar con Sun una licencia. Supuestamente, Google rechazó una petición de 20 millones de dólares más un 10% de los ingresos asociados, con un máximo de 25 millones. En octubre de 2008, apareció el primer smartphone Android, bajo la marca de HTC.

Android hace uso intensivo del lenguaje Java en su kit de desarrollo de software (SDK), pero aparte de la sintaxis, su implementación es autónoma, porque usa su propia máquina virtual (Dalvik), un compilador y un runtime específicos. En la fase actual del juicio, lo que se dilucida es el copyright sobre una treintena de APIs, reclamado por Oracle. Pamela Jones, editora del blog Groklaw sobre asuntos legales de la industria, sintetiza: “la clave está en si Oracle puede reclamar su derecho sobre las APIs y, en general, si un lenguaje de programación es materia de copyright; la respuesta a estas dos cuestiones será fundamental para la industria del software”.

Oracle insiste en que las APIs en cuestión son materia de copyright como fruto del trabajo creativo de los desarrolladores de Sun. Google sostiene que los lenguajes de programación son estructuras de código variables en torno a una idea.

Tras el capítulo de las APIs, el juicio pasará a ocuparse de las patentes que Oracle posee como heredera de Sun. Históricamente (e ingenuamente) Google no había mostrado gran interés por la propiedad intelectual, pero últimamente se ha visto forzada a desembolsar fuertes sumas de dinero para acumular una cartera de patentes con las cuales defenderse en este terreno. La costosa compra de Motorola Mobility (aún pendiente de aprobación regulatoria) se explica probablemente porque esta mantuvo estrechas relaciones de cooperación con Sun en el desarrollo de la versión móvil de Java, por lo que se puede conjeturar que entre su activo de 17.000 patentes habrá algunas relacionadas con la disputa actual.

Las piezas encajan. Sería ingenuo no relacionar el reciente acercamiento de Google a Linux – del que Android es una variante – con la conveniencia de contar con el respaldo del movimiento open source frente a Oracle, cuya actitud sobre Java y MySQL despierta suspicacia en esos ámbitos.

En la fase preliminar del proceso, el juez William Alsup regañó a ambas partes por la falta de realismo en su estimación de las cifras en juego. Consideró “disparatado” que Oracle calculara sus perjuicios en función de las ventas de smartphones basados en Android, lo que de aplicarse podría elevar la cuenta a unos 6.000 millones de dólares. Y a la vez calificó de “ridícula” la postura de Google, que presentó formalmente una estimación de cero dólares a pagar. Ahora, iniciadas las vistas públicas, las partes han difundido sus argumentos. Los de la acusación se pueden consultar en; los de Google están disponibles en.

La pieza de cargo fundamental es el llamado mail Lindholm, que Google ha intentado infructuosamente excluir de la documentación aportada al jurado. Veterano de Sun, donde participó en el desarrollo de Java, y luego contratado por Google, el ingeniero Tim Lindholm se ha hecho célebre por un mail en el que relata que Page y Rubin le encomendaron estudiar las alternativas a Java y, como todas le parecieron insatisfactorias [“they all suck”], propone “negociar una licencia sobre Java en los términos que necesitamos”. En su comparecencia de sólo 15 minutos ante el jurado, Lindholm explicó que su mención no se refería a nadie en concreto (sic). Curiosamente, el abogado de Oracle – temido como perro de presa en los lances orales – no presionó a Lindholm para ampliar su testimonio. Quedan varias semanas de sesiones, y a menos que las partes se guarden algunas sorpresas, las cartas están sobre la mesa.


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