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  23/10/2020

¡Oh! España saca buena nota en digitalización

Contra lo que pudiera pensarse, España sale bien parada del exhaustivo análisis del estado de la transformación que acaba de presentar Dell Tecnologies. Los indicadores de madurez españoles estarían por encima de países como Francia o Alemania. El documento pone énfasis en el papel de la pandemia de Covid-19 como aceleradora de los procesos de digitalización, lo que contradictoriamente no ofrece un futuro prometedor a la tercera parte de las organizaciones de la muestra: se llega incluso a vaticinar que muchas de ellas podrían desaparecer en un par de años. Un resumen tosco diría que la digitalización coge velocidad de crucero, pero se parece bastante a un proceso de selección natural.

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El método seguido por la consultora Vanson Bourne, autora del informe, es discutible pero comúnmente aceptado si la muestra es suficientemente representativa: una encuesta a 4.300 empresas de 13 sectores en 18 países, cuyas respuestas se tabulan porcentualmente, dando como resultado una aproximación indexada.

Para el conjunto de la muestra, el diagnóstico es que la mayoría de las empresas se encuentran lejos del estatus de líderes digitales, para el que se califica sólo el 6% de las consultadas. En compensación, el 39% atraviesan una fase de evaluación y el mismo porcentaje dice haber iniciado su proceso de adaptación. Las de esta segunda categoría ya cuentan, o eso declaran, con un plan maduro: de hecho, en todas las segmentaciones se evidencian crecimientos, el más positivo de ellos entre los digital adopters, un 16%.

El análisis por geografías es el que más sorpresas depara. En una escala de 100, sitúa a España (59) por delante de Reino Unido (54), Alemania (56) e incluso China y Estados Unidos, hermanados por una ve en 58 puntos. Se puede entender que la puntuación de India supere a la de España (64) pero es más difícil aceptar el triple empate a 60 entre Italia, Brasil y Polonia. Algo extraño debe haber en la metodología o en las respuestas.

Profundizando en la situación europea, se observa que Italia y España son los dos países que más han acelerado sus procesos de digitalización, muy por encima de Suecia, Francia y Alemania. Podría deducirse, tal vez, que los que han acelerado menos ya se encontraban en un punto avanzado, pero lo que aquí y ahora importa destacar es que – pese a los claroscuros – la foto de España pinta mejor que la media europea: el 44% de las empresas españolas merecen la etiqueta de digital adopters – casi el doble que en la edición 2018 – y un 42% estarían en el estadio de evaluación, mientras la media europea está en un 36% y un 41% respectivamente. En el codiciado estatus de líderes digitales, la puntuación española iguala a la media de Europa (6%) pero ha triplicado el porcentaje en dos años.

España e Italia son también los países en los que se declara que la mayor aceleración digital se ha registrado en el teletrabajo, aunque la palma se la llevan las empresas españolas, que han pasado del 21% al 52%. Mientras tanto, las de Alemania y Reino dicen haber primado la ciberseguridad, que es precisamente la más citada en España e Italia como barrera para ir más lejos en la digitalización

Asimismo, los empleados españoles son los más “quemados” de Europa (59%) en relación con la respuesta de las TI a la pandemia, que en este país ha propiciado que el 86% de las empresas haya tenido que modificar su modelo de negocio. En este escenario, resulta preocupante que el 35% de las empresas españolas consideren que es posible su desaparición en los próximos dos años, mientras el 57% declara que sólo podrían sobrevivir a costa de despidos y que les llevará años recuperar la rentabilidad.

Alejando el foco hacia el plano global, no se encuentran grandes sorpresas en el análisis por sectores. Queda clarísimo que el propio sector tecnológico y el de las telecomunicaciones tienen un índice de madurez de 59, seguidos por los servicios financieros con un 58. A la cola se encuentra la sanidad, tanto pública como privada (53%). Esta situación podría revertirse, puesto que en la sanidad la aceleración de la transformación digital es declarada por el 75% de la muestra. Algo por otra parte lógico, si se considera que una tercera parte de las empresas está convencida del papel decisivo que los datos y la IA han tenido en este sector durante la pandemia.

El balance global no es malo, dado que la mayoría de las empresas (80%) ha conseguido abordar con éxito proyectos de transformación digital, si bien sólo un 12% los ha completado. La pandemia, omnipresente en las conclusiones, parece haber impactado sobre esos proyectos, ya que casi la mitad (48%) se orienta a reforzar la seguridad informática. Es el área en la que se ha completado un mayor número de rondas de financiación, con un 30%, diez puntos porcentuales más que la siguiente que es – seguro que el lector lo ha adivinado – el espacio de trabajo (21%). La mayor parte de la inversión prevista en los próximos tres años se dirige a la seguridad (43%) aunque decrece desde el 58% de 2018.

Es comprensible que el despliegue y/o mejora de las capacidades remotas para el teletrabajo (44%) sea otro de los objetivos de los proyectos acometidos. Porque antes de la irrupción del coronavirus, sólo el 25% de las plantillas teletrabajaba, duplicándose después hasta el 52%. Prácticamente en todos los sectores de actividad se ha duplicado el número de empleados trabajando desde casa: tecnologías de la información (63%), seguros (60%) y telecomunicaciones (59%) destacan en cabeza. Al final de la clasificación están sanidad, industria y comercio, que obviamente son problemáticos para la adopción del teletrabajo.

A la hora de afrontar cambios de este calibre, es importante identificar cuáles serán los principales habilitadores. No puede pasarse por alto la importancia de no necesitar talento o conocimiento externo, en la medida que revela una estrategia de acumulación de habilidades digitales dentro de la plantilla. Como es natural, las empresas que contaban con una buena base digital han visto como esos pilares se convertían en vectores de su cambio. Quienes no habían hecho los deberes previamente, han tenido más dificultades.

Sin embargo, incluso en las organizaciones con los deberes hechos, surgen por el camino obstáculos a la digitalización. En cabeza se señala con un 31% la preocupación por la privacidad y la seguridad de los datos, una pizca por delante de los recursos presupuestarios (30%)

El tercer gran freno a la transformación es la incapacidad para extraer valor de los ingentes volúmenes de datos que manejan las compañías (29%), ya señalado en 2018 sin que haya mejorado desde entonces. A pesar de ello, únicamente un 20% de las empresas consultadas consideran necesaria la designación de un Chief Data Officer. Lo que no quiere decir que no se quiera atajar la situación, tal como se desprende de dos hechos: primero, la capacidad de tomar decisiones basadas en datos disponibles en tiempo real encabeza la lista de estrategias de transformación digital (57%), dejando en un discreto segundo plano las herramientas para convertirlos en información útil para el negocio (39%). Es otra de las áreas en las que se espera una mayor inversión en los próximos años.

Sobre este telón de fondo, desde 2016 se viene detectando un aumento del esfuerzo que hacen las organizaciones para adquirir nuevas habilidades y talento digitales, pasando del 27% de hace cuatro años al 49% actual. Algo parecido pasa con la filosofía que recomienda compartir transversalmente el conocimiento: en 2016 no llegaba al 20% y en 2020 se sitúa en el 48%. Completa el paisaje ese 45% de empresas que apuesta por la integración de los objetivos digitales en los globales de cada departamento e incluso de cada empleado.

Como no podía ser menos, 5G será otro protagonista notorio en las partidas presupuestarias de los próximos tres años, con un 37% de las empresas consultadas que prevén destinad recursos a su infraestructura y el 33% a disponer de hardware compatible. Los entornos multicloud (35%) y los algoritmos, así como el software de contenedores (ambos con el 32%) son otras áreas que absorberán inversión. En este punto, sorprende que el edge computing, siendo un planteamiento que más optimismo merece (un 75% de media), sólo es citado por el 28% como área de inversión prioritaria. Esto tampoco parece ir en línea con la aparente apuesta por 5G.

¿Qué lecciones han aprendido las empresas del impacto provocado en ellas por el coronavirus? La mitad reconoce no haber sido capaces de realizar la transición digital lo bastante rápido; tanto es así que casi un 90% cree que sus organizaciones precisan de un entorno TI más ágil y escalable, que sea capaz de hacer frente a las contingencias. Si se ha aprendido esto, que ya es mucho, el precio pagado por esas carencias es alto: un alarmante 48% de las empresas admite que su personal TI está padeciendo elevados niveles de estrés.

Por otro lado, casi un 80% declara haber tenido que reinventar – en distinta profundidad – su negocio: en un 78%, las empresas se muestran optimistas sobre la posibilidad de arrebatar mercado a sus rivales que no han podido seguir el ritmo. Pareciera, a tenor de sus declaraciones, que un elevado número de empresas ha comprendido la necesidad de humanizar su negocio. Una, mejorando la experiencia digital (el 84% cree haberlo conseguido) y otras mostrándose como parte de la solución a la crisis socioeconómica sobrevenida (83%).

A medio plazo, de tres a cinco años, más de la mitad de las organizaciones considera que formarán parte de una plantilla remota globalmente conectada y el 57% no tiene dudas de que la privacidad de los datos será un derecho fundamental de los ciudadanos, El futuro vendrá marcado por el uso de la IA y por modelos de datos capaces de anticiparse a cambios inesperados (43%) aunque en menor medida (33%) se utilizará la IA para las tareas más mecánicas, que el empleado medio no quiere o no puede hacer.

Así las cosas, la respuesta que deja peor sabor es aquella que dice que una tercera parte de las empresas teme colapsar en los próximos dos años. Como una suerte de compensación anímica, un 89% cree que si consigue sobrevivir, será porque se habrá transformado en una organización más robusta desde la perspectiva digital.


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