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  10/11/2021

VMware viaja sola, con proyectos en mano

En modo virtual por segundo año consecutivo, miles de clientes, partners, analistas (y periodistas) asistieron el mes pasado a VMworld, un clásico punto de encuentro del sector TI. En esta ocasión, despertaba aún más expectación por la inminencia de la separación pactada entre VMware y Dell. Este factor hubiera justificado por sí solo esperar los mensajes que predicaría Raghu Raghuran, que llevaba cinco meses como CEO de la primera. Hubo más que mensajes: un alud de anuncios dio más empaque al argumento:  la escisión emancipa a VMware pero no mengua las virtudes de haber sido arropada durante cinco años por un accionista, que ya no será Dell Technologies sino Michael Dell. No es lo mismo.

Raghu Raghuram

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Como apuntaba este blog en una crónica anterior sobre la carambola que encumbró a Raghuram, VMware tenía claro – quizás antes que Dell – un futuro alejado del modelo de licencias para abrazar el SaaS y la suscripción a la nube. Y va por ese camino: un trimestre tras otro ha incrementado sus ingresos recurrentes. En julio, al cierre del segundo de su año fiscal 2022, habían crecido un 23%, hasta los 776 millones de dólares. Con lo que representan una cuarta parte de los ingresos totales de la compañía.

La paradoja del caso es que no descienden los ingresos por licencias, sino  que han pasado de 719 millones a 738 millones entre el segundo trimestre de 2020 y el de 2021. En su explicación, Raghuram lo atribuyó a que en determinados países y en determinados sectores el modelo SaaS no ha terminado de calar entre las empresas.

Tras la marcha en junio de Greg Lavender – fichado por Gelsinger para seguirlo a Intel como VP del Grupo de Software y Technología Avanzada – en la etapa que VMware empieza este mes tendrá como CTO a Kit Colbert, quien lleva en la compañía los mismos años que Raghuram: dieciocho.

La transición de Lavender a Colbert sería sencilla si la compañía no tuviera que actuar en un mercado caracterizado por la coexistencia de múltiples nubes. Esta realidad plural tiene implicaciones muy directas en la posible duplicidad de procesos, como ocurre en la seguridad y el cumplimiento normativo. Lo señaló así el nuevo CEO: el 74% de los clientes de VMware está utilizando dos o más nubes, mientras que el 40% utiliza tres.

Colbert, alguien en quien se reconoce una personalidad optimista, habla del momento como “tercera ola”, según el siguiente esquema. Si la primera estuvo enfocada naturalmente en el rasgo fundacional de la compañía, la virtualización y la segunda en la consolidación de nuevas capacidades y nuevos casos de uso, la tercera se define por la conversión de todos sus servicios a un modelo SaaS que se basa esencialmente en los contenedores.

Hace poco más de un año, Tanzu era presentado en público como la materialización del Project Pacific. Desde entonces, esta plataforma, cuyo fundamento no es otro que Kubernetes, ha pasado a ser el buque insignia de la compañía. En este VMworld 2021, Tanzu ha exhibido musculatura: tres adquisiciones precedentes [Heptio, Binami y Pivotal] han abonado el terreno para que VMware se montara en el tren de los contenedores, un viaje sin el cual no podría mantener su peso en la industria, ganado con la virtualización. En consonancia, ha perfeccionado su ecosistema.

De eso se trata, pues. En la etapa que viene, VMware se ha marcado como objetivo el llevar Tanzu más allá de su base de clientes, la que ahora hace uso de su integración con el universo vSphere. Con este propósito, no sólo ha ampliado su cartera de servicios, sino que se ha abierto a entornos de Kubernetes que no son de Tanzu ni tampoco clientes de VMware, con lo que ambiciona llegar a ser tan relevante en los contenedores como lo es en la virtualización, pero apoyándose en este antecedente.

Entre los anuncios de VMworld 2021 hay que destacar la versión beta de Tanzu Application Platform, que se dirige a los desarrolladores para crear y ejecutar aplicaciones nativas de cloud en Kubernetes. Según ha indicado la compañía, viene a ser la reencarnación (mejorada) de Pivotal Cloud Foundry y permite acometer estrategias de modernización de manera progresiva y modular.

En esa misma línea, la distribución open source Tanzu Community Edition coloca la plataforma de Kubernetes en manos de más desarrolladores e ingenieros de DevOps sin coste en estaciones de trabajo. Otra novedad es Tanzu Service Mesh, para reforzar la seguridad de las aplicaciones a escala de API, incluso en entornos muticloud.

A esta filosofía, que puede calificarse se aperturismo, responden otras dos iniciativas. Por un lado, el Project Artic, que vendría a ser un Vsphere-as-a-service e integrará nubes públicas con una versión SaaS de vCenter para la administración de recursos locales con la finalidad de que los usuarios de vSphere puedan saltar a la nube. El Project Artic se encuentra todavía en un estadio precoz, pero VMware adelanta que su propósito es aprovechar la capacidad ilimitada de la nube acorde con las necesidades. Por otro lado, el Project Cascade pretende unificar la infraestructura en la nube basada en VM, así como la gestión de contenedores.

Lo que el lector ha de retener es que todo lo anterior refuerza el carácter independiente que nunca ha faltado en VMware, pero esta vez adquiere contenido material en la hora de soltar las amarras que la han unido desde 2016 a Dell (y antes a EMC).

En este comentario no se puede pasar por alto el notorio idilio de VMware con Amazon Web Services. Se ha anunciado que VMware Cloud on AWS será compatible con las funciones de Tanzu Kubernetes sin coste adicional y que los nuevos servicios presentados se integrarán en su infraestructura (VMware Cloud on AWS) a partir del tercer trimestre de 2022.

Tanzu Services pasa a estar disponible en VMware Cloud on AWS a través de un servicio gestionado, pero es notorio que el plan consiste en llegar a la infraestructura Outposts, de AWS. Daría como resultado que una empresa pueda ejecutar sus cargas directamente en su centro de datos con acceso a más de 200 servicios del catálogo de AWS. Esta solución se combina con el hardware y los servicios de AWS, siendo VMware el único punto de contacto para el cliente.

Pocas semanas después, VMware ahondaría en ese idilio, al desvelar otra novedad que, por alguna razón, no se anunció en VMworld. Consiste en d una oferta específicamente dirigida al trabajo remoto, que vincula el software SASE de VMware con los sistemas de una subsidiaria de Amazon llamada Eero. De momento, exclusivamente en Estados Unidos. El objetivo suena bien: ofrecer a los empleados una experiencia de trabajo remoto que iguale la seguridad de que gozan en su puesto habitual.

Como se puede ver, los anuncios de VMworld han dado mucho juego este año. Deliberado. Sería natural que Raghuram tuviera dos intereses en ello. El primero, marcar su impronta personal tras los intensos nueve años de Pat Gelsinger al frente de la compañía. El segundo, poner de relieve que trata de distinguirse de la influencia que pueda ejercer Michael Dell, quien va a seguir tutelando VMware en su condición de chairman.

Si se quiere un ejemplo, ahí están los nuevos Cross-cloud Services, que pretenden proporcionar a los clientes una capacidad de crear, ejecutar y proteger sus aplicaciones en cualquier nube, con flexibilidad y seguridad. La idea es, en síntesis, simplificar la vida a las empresas que ejecutan aplicaciones nativas de la nube en entornos multicloud combinándolas con los mundos on-premise y edge computing. Unas cifras de VMware tienen algo inquietante, al sustentar la tesis de que una organización actual llega a ejecutar, de media, hasta medio millar de aplicaciones en diferentes nubes.

Al margen de Tanzu, otro de los proyectos con los que VMware ha querido mostrar lo bien preparada que está para emprender vuelo en solitario sin Dell es el llamado Project Capitola. Simplificando, podría decirse que trata de reducir los costes de infraestructura derivados de la escalada de memoria, mediante funcionalidades software-defined, equivalentes a las de un hipervisor. Algo que no es en absoluto baladí, ya que pueden suponer hasta el 40% del coste de un servidor.

Ya sea con máquinas virtuales o con contenedores, sería posible acceder a la memoria que se precise sin necesidad de escribir código. Bastará con que las aplicaciones corran con vSphere y el hipervisor ESXi funcione como una pila de agregación de memoria. Cuando alcance velocidad de crucero, Capitola sería capaz de direccionar masivamente memorias por byte y por página.

Pero al mismo tiempo, durante VMworld se ha querido dejar patente que los años de compartir recursos con Dell han servido y servirán todavía de mucho. Prueba de ello ha sido el lanzamiento de Cloud Services Apex con VMware Cloud, procedimiento con el que las empresas podrán mover cargas de trabajo en entornos multicloud sencillamente y con formas de escalar sin penalizar los costes. La idea matriz es gestionar aplicaciones tradicionales y nativas de la nube en la misma plataforma, combinando la infraestructura hiperconvergente VxRail (Dell) con las capacidades que aporta VMware.

Toda emancipación, si se quiere incruenta, tiene sus protocolos. Raghu Raghuram, que no parece destacar por su carisma en público, necesita dar tranquilidad a inversores, clientes y analistas. Para ello, ha descargado una batería de anuncios y algo más: ha sugerido que con su estructura de capital recompuesta, pronto acometerá nuevas adquisiciones.


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