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Alardeaba Sam Altman, fundador de OpenAI, de que los anuncios publicitarios sólo serían “el último recurso” que la empresa usaría para monetizar ChatGPT. No ha pasado dos años y toca meter la directa. Los lugartenientes de Altman han conformado un equipo sólido para dirigir el innovador departamento Global Ads Solutions, han sellado acuerdos con partners especializados y acelerado la introducción de contenidos pagados en la interfaz del célebre chatbot. El paso siguiente fue acudir al festival internacional de creatividad de Cannes, más conocido como Lions 2026. Obviamente, la iniciativa está dirigida a robustecer la posición de la compañía ante su salida a bolsa. Hay más bolas en el bombo. Leer más
Colette Kress se desempeña como CFO de Nvidia desde el 2013, ejercicio en el que la compañía californiana facturó 4.200 millones de dólares: doce años después fueron 215.900 millones y hace unos días ha adelantado que el próximo año fiscal – de febrero 2027 a enero 2028- los ingresos volverán a crecer otro 70%, de lo que se puede deducir que la capitalización bursátil lo tendría fácil para superar los seis billones que hoy la clasifican como la cotizada más valiosa. No es justo con Kress que, en la reciente rueda con analistas, le hicieran sólo una pregunta frente a la decena que respondió el fundador, Jensen Huang. Pero algo dijo cosas que merecen ser recuperadas por esta crónica. Leer más
Desde luego, no es uno de esos charlatanes de la singularidad ni mucho menos un pregonero de la inmortalidad, expresiones actuales de la seudociencia. Por el contrario, Demis Hassabis es un respetado científico, laureado en 2024 con el premio Nobel (de Química) y en su discurso público suele aparecer como meta la inteligencia artificial general (AGI) también llamada superinteligencia. En esta quimera se diferencia de Sundar Pichai – que raramente la menciona – y de Thomas Kurian, enfrascado en el negocio cloud Ahí reside una clave de los movimientos que estos días les involucran en la cúpula de Google: ellos sabrán si sus divergencias son tácticas o estratégicas, pero son noticia. Leer más
Realmente, es discutible que pueda hablarse de equilibrio: todo lo que rodea la inteligencia artificial vive una búsqueda desenfrenada de fórmulas que cumplan con las expectativas. Adelantamientos y relevos han sido la norma de la carrera entre modelos made in US, con una ventaja de, quizás, ocho meses sobre sus emergentes rivales chinos Así era hasta que la casi desconocida Moonshot AI, con su modelo Kimi 3 K3, ha provocado temblores. Como ocurrió con la detonación de DeepSeek, en enero de 2025 , el nerviosismo ha vuelto a unas bolsas alborotadas. Hoy, la incógnita es saber si el ruido sobrevivirá al verano o será otro episodio en la lucha entre dos potencias por la hegemonía en la IA.
La inversión en infraestructuras para inteligencia artificial ha pasado de ser cíclica a ser duradera; esta es la forma elegante de IDC para sugerir que el 30,4% de crecimiento global en las ventas de servidores, con el que se cerró el primer trimestre del año, podría repetirse durante bastante tiempo. Así lo apunta IDC en su Quarterly Server Tracker y lo confirman fuentes de la industria, según las cuales esa partida de gasto ya no se guía por la regularidad de muchos años. Aunque nada material indica, hay que aclararlo, que vaya a volver a su cauce… salvo alguna calamidad que nadie contempla. Al menos mientras hyperscalers y otros proveedores de servicios cloud sigan soportando la demanda.
La cronferencia ISC (International Supercomputing Conference) reunida en junio en Hamburgo, fue rica en anuncios. El más comentado de todos, sin duda, el retorno de China, interesada en arrebatar la corona de los computadores de alto rendimiento, que Estados Unidos ha portado desde 2017. La opacidad de Pekín impide dilucidar si su superordenador LineShine es un exponente aislado o forma parte de una corriente que va a enrrabietar aún más a Donald Trump en espera la visita de Xi Jinping en setiembre. Ni esto ni el hecho de que los hyperscalers o las grandes petroleras nunca someten sus equipos al benchmark Linpack HPL, podrían opacar lo esencial: el ranking TOP500 ofrece una versión completa y fidedigna de la situación.
Hay muchas piezas que combinar, no sólo las coyunturales. La más obvia por habitual es que las ventas mundiales de smartphones han sufrido la peor caída de los últimos trece años, 68 millones de unidades en el segundo trimestre. A simple vista, ha sido consecuencia del aumento de precios de las memorias, que ha afectado proporcionalmente más a los modelos de móviles que se venden a menos de 400 dólares. No puede hablarse, por ello, de una crisis de demanda ni de supuesto desinterés de los usuarios, pero el retraso en la renovación de la base instalada se da por descontado por los fabricantes, entre los que Samsung y Apple están saliendo mejor paradas que las marcas chinas.
A este paso vertiginoso, la fiebre por la inteligencia artificial habrá que rebautizarla como fiebre por los agentes. Aunque a priori puedan parecer un mismo síntoma, lo cierto es que conllevan un salto de escala relevante. Un informe publicado por Cisco y que lleva por título The Race to Agentic AI: Why Infrastructure Will Make or Break Workforce Transformation , describe con detalle el impacto que pueden tener estos programas autónomos en el seno de las empresas y en sus plantillas. Se ha hablado mucho en los últimos años de la posible pérdida de empleo y de su transformación; por lo general buscando ángulos optimistas. Este informe elude juicios y prejuicios para adoptar un tono técnico.
Era completamente previsible que la infraestructura de la inteligencia artificial fuera protagonista absoluta en la conferencia Discover, de HPE, en Las Vegas. La compañía presumió de su oferta diversificada y destacó como argumento de marketing la firmeza de la alianza con Nvidia. Además, claro, de la conectividad como una baza en la ola de adopción de la IA en las empresas . El CEO Antonio Neri no se conformó con la ritual presentación de productos: el guion entraría en grandes cuestiones conceptuales como el decisivo avance de la inferencia y los debates en torno al consumo de energía y agua en el equipamiento de los centros de datos.
Durante años, las extorsiones por ransomware se han extendido hasta convertirse en una amenaza recurrente para las empresas. Mucho se ha predicado sobre ellas y sus (relativos) remedios. Pero esta plaga que no cesa tiende a adaptarse con otros formatos delictivos, que se analizan en un documento respaldado por Palo Alto Networks – Out of the Crypt: The Evolving Cyberextorsion Economy – entre ellos la exfiltración de datos, eufemismo para decir que se roba la información saltándose el cifrado que precede a la exigencia de rescate. Es significativo que el uso de ransomware haya caído al 78% en los casos de extorsión en 2025, frente a las tasas superiores al 90% de los cuatro años precedentes.