¿El futuro de la televisión? Más televisión (1)

17/01/2012

Hace por lo menos tres años que se habla de Smart TV, y la reiteración es sospechosa. Ciertas capacidades y funciones que responden a esa etiqueta se han visto en el CES de Las Vegas, pero no se puede afirmar que hayan convencido de que ¡por fin! en 2012 moverán la aguja de la demanda. Desde hace tiempo hay televisores conectables a Internet, pero conectable no es lo mismo que conectado. Según los estudios de mercado, a) pocos compradores citan Internet como un factor de compra y b) muchos saben que tienen esa posibilidad, pero no la usan. Como siempre, lo que les importa es el tamaño de la pantalla y la calidad de la imagen. Bajo este prisma habrá que juzgar las novedades.

Desde luego, no ayuda el hecho de que la industria no se ponga de acuerdo en estándares e interfaces que resuelvan el problema esencial, la interacción del usuario con los contenidos. En teoría, esta circunstancia debería facilitar los planes de Apple, Google y Microsoft, que de interacción saben bastante. Pero, hasta ahora, Apple ha pinchado dos veces en hueso con su proyecto de iTV, que será relanzado antes de final de 2012, mientras Google TV fracasó en su primera andadura y vuelve ahora en coalición con Samsung y LG. Microsoft, que lleva años trabajando en IPTV, ha descubierto que su auténtico potencial está en la consola Xbox360.

El futuro de la televisión es más televisión, y nadie cuestiona que Internet llevará los contenidos y las aplicaciones a la primera pantalla de los hogares. Hay que contar con dos actores fundamentales: por un lado los dueños de los contenidos, que exigen garantías contra la piratería, y por otro los desarrolladores de aplicaciones, ocupados trabajando a destajo para otras plataformas. Este es el contexto de las novedades presentadas en Las Vegas, que se presentará en dos partes.

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LG predicó la buena nueva: Smart TV será su principal argumento para vender televisores LCD en 2012, su solución ha sido mejorada y se integrará en la mitad de sus modelos. Asimismo, anunció una línea de televisores con el software de Google TV, una variante de Android. Es coherente con una tendencia de la industria: según la consultora iSuppli, en 2012 las entregas mundiales de IETV (Internet-enabled televisions) subirán de 60 a 95 millones, pese a que el total de televisores planos bajará un 7%.

Con la espectacularidad habitual, Samsung, actual líder del mercado mundial, ha creído oportuno subrayar que su propuesta merece llamarse Smart TV 2.0, pero cualquiera sea el numeral, lo más evolutivo que se ha visto en Las Vegas es la integración de una cámara y un micrófono en el frontal de sus nuevos modelos, lo que en principio permitiría controlar la tele mediante la voz y ciertos gestos de la mano (o quizá pronto con un móvil Android). Está pensado incorporar el reconocimiento facial del usuario, aunque no se explicó cuál sería la utilidad de la promesa.

¿Quién conectará los televisores del futuro? ¿Apple, Google, Microsoft? ¿Samsung, LG, Sony, Panasonic, etc? ¿O alguna combinación de ambos bloques? Pero también puede ocurrir que la convergencia tecnológica entre televisión y ordenadores traiga nuevos actores a este mercado. El hecho de que Lenovo –sí, Lenovo – presentara en Las Vegas un televisor cuyas especificaciones podrían esperarse de un smartphone (última versión de Android, procesador Tegra de doble núcleo) sintetiza una dirección que otros podrían seguir.

La sombra de Apple es alargada, y todo lo que se lee son especulaciones, pero es notoria la preocupación por el efecto que podrían tener sus planes sobre la estrategia de cada uno. Hasta ahora, el fracaso de ventas de Apple TV no se ha atribuido al dispositivo en sí, sino al hecho de que la compañía no tiene en catálogo un televisor propio que pueda vender como combo. Lo que no parece estar en sus intenciones es llegar a acuerdos con fabricantes para explotar en común (nada más lejos del ideario de Steve Jobs) un negocio en el que Apple se quedaría con la parte del león. Aun así, a más de uno le gustaría negociar.

Muy distinto es el caso de Google TV, cuya primera versión defraudó por la complejidad de su interfaz. Tras la renuncia de Intel y Logitech a seguir perdiendo dinero con el proyecto, Google ha remodelado su software y la nueva apuesta consiste en relanzarlo en alianza con ciertos fabricantes- Samsung y LG – que, no por casualidad, son también socios de Android. Pudiera ser que Sony, tras su enésimo batacazo, opte por sumarse a esta propuesta.

No hay que olvidar que a Microsoft le trae sin cuidado la marca del televisor. Tras explorar durante años el negocio de IPTV con magros resultados, el éxito de Kinect le ha dado oxígeno renovado. La TV interactiva de la que presumió Ballmer la semana pasada se apoya en una base instalada real de consolas y controladores, que le habilita para tratar con los propietarios de contenidos. Es casi todo lo que se sabe.  

Hay otro elemento nuevo, del que no se habló mucho en la feria de Las Vegas: la consabida nube.  Todos los actores de este mercado ofrecen, o aspiran a ofrecer, una conexión cloud. De palabra, la propuesta más explícita es de Samsung, y se llama AllShare Play. Boo-Keun Yoon, presidente de la división audiovisual del fabricante coreano, anunció que 25.000 desarrolladores trabajan en aplicaciones para esta plataforma. Otros, como Panasonic, tienen ideas semejantes, pero en todos los casos, cada cual promueve su propia nube, que llama Social TV. Resulta bastante contradictorio, puesto que es opinión generalizada que uno de los requisitos de la televisión del futuro debería ser la compatibilidad, no un paisaje de jardines cerrados.

 
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