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  18/09/2019

18 de septiembre 2019

No parece que Larry Ellison tenga intención de retirarse. Tampoco podría. A cada incidencia grave en el equipo directivo, Ellison reacciona remangándose. Así, a su papel histórico como cofundador y chairman de la compañía, añadió la responsabilidad de CTO y bifurcó el puesto de CEO confiándolo a Mark Hurd y Safra Catz. En 2018, cuando Thomas Kurian dejó la compañía para marcharse a Google, en vez de nombrar un sustituto, Ellison se puso al frente para dirigir personalmente la batalla contra Amazon Web Services, su bestia negra de los últimos años.

La semana pasada, el rumor sobre los problemas de salud de Mark Hurd se hizo insistente y la compañía salió al paso decidiendo una baja temporal y adelantando 24 horas la presentación de resultados del primer trimestre del nuevo año fiscal. Tiene poco sentido la discusión acerca de si el consejo debió tomar antes esa medida: al fin y al cabo, Oracle no ha hecho como Apple, que mintió durante años el cáncer de Steve Jobs, ni como Alphabet, que esconde a Larry Page de la curiosidad malsana. Si la conmoción pudo controlarse fue porque ahí estaba el bueno de Larry para repartirse la faena con la fiel Safra.

La ausencia de Hurd apenas ha afectado la agenda de la conferencia Open World: la keynote de ayer, que en principio iba a pronunciar Hurd, fue reemplazada por una mesa redonda de altos directivos de la compañía, encabezada por Catz. Lo relevante ocurrió el lunes, con el discurso inaugural de Ellison, dedicado casi íntegramente a pregonar las novedades de la base de datos autónoma que es, hoy por hoy, el producto capital para asegurar su futuro. Y el eje de Open World. De aquel tímido anuncio de 2017 y la disponibilidad parcial en 2018 se ha pasado a una catarata de novedades que poblaron un discurso inaugural en el que, por cierto, tardó sólo tres minutos en lanzar la primera entre decenas, tal vez cientos, de pullas contra AWS.

Parece que la Autonomous Database está teniendo éxito. En el trimestre pasado, añadió 500 nuevos clientes, de los que un 13% no eran usuarios anteriores de la base de datos convencional de Oracle. Estratégicamente, quizá lo más significativo sería que más de un 40% de las cargas no han sido migradas desde el entorno on-premise. La compañía ha dedicado el último año a incorporar numerosos servicios autónomos que Ellison describió el lunes y  cuya consecuencia será un sistema operativo ´autónomo´. La primera fase de este salto ha sido el anuncio de Oracle Autonomous Linux.

La tirada inicial de Ellison puso énfasis en la seguridad como resultado de adoptar técnicas de machine learning. Haciendo un parangón con el coche autónomo en el que trabaja la industria, insistió en que al eliminar el papel de los humanos, se elimina el error humano. Y apuntó que – al menos para las grandes organizaciones, que quisieran reducir la complejidad pero sin perder el control – la Autonomus Database de Oracle preserva las opciones de retomar el volante, una posibilidad que tranquiliza a los departamentos de TI.

A propósito de los riesgos de pérdida catastrófica, se valió del ejemplo de CapitalOne,  episodio reciente de hackeo de más de 100 millones de datos sobre cuentas y tarjetas, dejando caer al pasar que la víctima es cliente de AWS. ¿De quién debe ser laa responsabilidad de configurar una base de datos?, se preguntó  retóricamente. Amazon sostiene que sus clientes mantienen la capacidad de configurar el acceso a sus servicios, por lo que la responsabilidad recae sobre el cliente. “Cuando se usa nuestra Autonomous Database – comparó – esta se autoconfigura: no es posible para el cliente cometer errores”. Para que no quedaran dudas, aseguró Ellison que Oracle será responsable de los datos del cliente en un sistema autónomo. Textualmente: “en la nube de Amazon, quien cometa un error está provocando una pérdida de datos. En la nube de Oracle, si se usa Autonomous Database, no se involucra a seres humanos por lo que no puede haber errores. El sistema es el responsable de prevenir las pérdidas de datos. No ustedes, sino nosotros”.

Hablaba Ellison de su base de datos con constantes incursiones en el asunto adyacente, la nube, en la que propone su Oracle Cloud Infrastructure (OCI) el otro protagonista de la sesión. Según él, la tecnología autónoma sería el elemento clave que diferencia una segunda generación de cloud de la precedente. “El único beneficio real de la primera generación es el pago por uso – aseveró – mientras que en la segunda, nos encargamos de eliminar el trabajo humano de la ecuación”. Esto llevaría a un corolario según el cual la ventaja económica del modelo cloud no radica en cuál cuesta menos sino en cuál previene los robos de datos, algo imposible en un servicio cloud [como el de AWS, machacó] configurado manualmente.

Otra de las novedades fue el anuncio de que Oracle pondrá en marcha 20 nuevas ´regiones` de su infraestructura cloud para llegar a finales de 2020  con un total de 36. Al menos cinco de ellas – incluyendo en Europa dos centros de datos interconectados en Londres – corresponden al desarrollo del acuerdo firmado con Microsoft. De este otro asunto habló Larry Ellison sólo de pasada; puede que lo reserve para su segunda keynote.


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