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  21/12/2017

21Dic

Los resultados trimestrales de Oracle me dan la oportunidad de reparar una omisión. En octubre, atrapado por otros asuntos, no llegué a comentar el cierre de su año fiscal 2017 ni los anuncios de OpenWorld. Los mismos analistas que se extasiaban en octubre con la progresión del negocio cloud de Oracle, ahora se toman a la tremensa el hecho de que pasen de crecer un 51% en el primer trimestre a ´sólo` un 44% en el segundo.

Es cierto que la ralentización del crecimiento desmiente la sobreactuación de Larry Ellison y sus lugartenientes en cada presentación de resultados. La cifra de ingresos de Oracle en el segundo trimestre fue de 9.620 millones, un 6% de crecimiento que es un punto inferior al de un año antes. Lo más significativo – y no es la primera vez que lo escribo aquí – es que la cifra de negocios es la misma de hace tres años, pese a que entretanto Oracle ha seguido comprando empresas que contribuyen a sus ingresos. Por lo tanto, tiene un problema de crecimiento orgánico.

Hay que poner el foco en el negocio cloud porque de él depende el futuro de la compañía. Veamos: en el trimestre septiembre-noviembre aportó 1.500 millones de dólares, de los que 1.100 millones corresponden a las aplicaciones como servicio. Al mismo tiempo, los ingresos por licencias on premise crecían un 3% hasta 6.300 millones. Hechas las cuentas, el cloud representa el 16% de los ingresos y el negocio tradicional un 65%.

La decepción de los críticos obedece a que la propia compañía prevé para el tercer trimestre: un rango del 2/4% de crecimiento, en el que subyace un 21/25% en los ingresos generados por la nube. Tras una secuencia de 51 y 44% sabe a poco, de eso no hay duda. Históricamente, podría verse como una fluctuación razonable, si no fuera porque la otra consecuencia es una caída sistemática de los márgenes, no sólo los de la nube de Oracle sino los de todas las nubes existentes. Nadie en sus cabales esperaría otra cosa.

Se trata de un asunto recurrente, familiar a los lectores de este blog. Oracle necesita un círculo virtuoso: reconvertir su negocio de toda la vida al modelo cloud y hacerlo a un ritmo no disruptivo: que el entrante compense la caída del saliente. La táctica de ventas conocida como BYOL (bring your own license) puede ayudar atrayendo ingresos frescos, pero es un equilibrio delicado. Para que así ocurra, piensan no pocos analistas, Ellison & Co tendrán que repetir la jugada que ha hecho tantas veces: ya que los ingresos orgánicos han crecido un 6% seis años, reforzarse con una adquisición que aporte ingresos inorgánicos, preferentemente en la nube.

Ahora bien, que una parte del crecimiento sea aportada por el negocio tradicional no tiene por qué ser malo: la venta de licencias había declinado y ahora crece ligeramente. Sería exagerado hablar de una ´canibalización` inversa, pero es un signo de fidelidad de la clientela.

Quienes piensan que Ellison está obsesionado con Amazon Web Services porque factura tres veces más que la nube de Oracle, no van lo bastante lejos. Precisamente en ese contexto hay que apuntar la principal novedad de OpenWorld, la Base de Datos Autónoma (OADB) con la que Oracle promete mejor rendimiento y costes operativos más bajos que los de Amazon Web Services. Un segundo salto hacia la nube de su base de datos después del tímido intento de 2015.

Ahí está la clave, tal como yo lo veo. Ellison convoca a sus tropas a defender las murallas contra la ´invasión bárbara` que ataca por dos frentes: 1) AWS ofrece en condiciones favorables su propia base de datos Redshift a los clientes de Oracle que decidan migrar cargas a su infraestructura cloud, y 2) más pronto que tarde, AWS llevará su ambición a competir en las aplicaciones como servicio.

Retomo un comentario del mes de marzo: “la estrategia de Oracle es probablemente la única solución para combatir cualquier tentación de sus clientes de pasarse a la nube de algún competidor”.El competidor que Ellison tiene designado como enemigo tiene nombre propio. Durante la conferencia del jueves 14, el fundador de Oracle habló poco pero dijo algo contundente. Cortó de raíz una pregunta que iba dirigida a Mark Hurd para ilustrar así a los analistas: “[…] OADB se ajusta y actualiza sin intervención humana; en caso de detectarse una vulnerabilidad, se desconecta automáticamente […] las bases de datos de AWS son incapaces de hacer lo mismo”. Y remató así la faena: “lo repetiré para que se me entienda. Quien mueva una carga desde Redshift a OADB, verá reducida su factura en un 80%, y no estoy hablando de TCO sino de facturas, la suya contra la nuestra. Dicho de otro modo, a un cliente de Oracle le costará cinco veces más pasarse a Amazon”. No conozco mejor evidencia de cuál será la batalla fundamental de Oracle en 2018.


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