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  25/07/2014

25Jul

Las inversiones de los operadores en infraestructuras de redes LTE están disparadas, con la alegría consiguiente de los suministradores. Pero este es un negocio de capex a largo plazo, márgenes menguantes y ligados a proyectos de aumento de capacidad, con límites temporales. Estos tres elementos caracterizan la ronda de resultados anunciados las últimas semanas. La puja entre Huawei y Ericsson es una historia interminable, pero el fabricante chino lleva cartas marcadas: su condición de campeón nacional en un mercado que aporta la mitad del gasto global en equipos LTE le da una ventaja evidente, por lo que al cierre de la primera mitad del año su facturación total había crecido un 19% en contraste con la caída del 1,0% de su competidor sueco. La comparación directa no es pertinente, porque sus ofertas no son comparables. Pero si se desglosan las ventas de equipos de red, a Huawei le va mejor en Europa [en EEUU está vetada] que a sus rivales europeos en China.

Tómese como ejemplo la inversión de China Mobile, con 800 millones de clientes y un presupuesto para este año de 36.000 millones de dólares, una tercera parte para 4G: en la última contratación, Huawei se adjudicó casi el 40%, seguida a poca distancia de su compatriota ZTE. Para que no se diga, quedó menos del 40% para repartir entre los tres aspirantes europeos.

La cuenta de resultados de Huawei es impresionante: 22.000 millones de dólares de ingresos; de mantener el ritmo, cerraría el año muy por encima de los 39.000 millones facturados el año pasado, con un notable aumento del beneficio operativo, según su directora financiera Cathy Meng. Además de las ventas a operadores, la compañía subraya el crecimiento de su negocio de equipos para empresas y el éxito de sus smartphones, sin dar cifras segmentadas, un gesto de opacidad que ha sido criticado por los analistas.

Ericsson, por su parte, ofrece cifras más transparentes: sobre un total de 54.800 millones de euros de ingresos (-1%), la división de redes aportó 29.000 millones (+3%). El beneficio, tanto operativo como neto, ha mejorado. Hans Vestberg, CEO de la compañía sueca, se mostró optimista sobre los contratos en China y Taiwan, pero prefirió enfatizar los avances de la diversificación hacia el software de gestión de redes y los activos de la rama audiovisual.

Nokia Networks, que representa el 90% de lo que queda de la compañía finlandesa tras la venta de sus móviles a Microsoft, sorprendió a los inversores al anunciar un incremento del beneficio y elevar su previsión para el resto del año. Rajeev Suri, CEO de la compañía, aseguró que Nokia ha ganado competitividad al enfocarse en la banda ancha móvil […] en la que tenemos la escala para ser relevantes”.

A falta de conocer en este momento los resultados de Alcatel Lucent, hay que recordar que en el primer trimestre del año ya asomaba la posibilidad de retornar a los números en positivo – gracias a los recortes de plantilla, cómo no – y al profundo viraje en sus prioridades. En cualquier caso, queda pendiente tomar mejor la temperatura de la inversión de los operadores europeos. En EEUU tanto AT&T como Verizon están invirtiendo miles de millones en redes; en Europa subsisten elementos de incertidumbre, con la notable excepción de Vodafone, que ha planificado 32.000 millones de capex en los próximos dos años, un aumento significativo sobre los 11.000 millones de 2013.


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