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  2/09/2014

2Sep

No recuerdo un comienzo más distendido del encuentro anual del sector de las telecomunicaciones en la UIMP. Salvo la inexplicada ausencia de France Télécom [sus razones tendrá], la agenda de la jornada transcurrió según lo previsto: 1) el ministro Soria repitió casi literalmente su discurso del 2013; 2) a diferencia de años anteriores, no hubo reproches al gobierno ni al regulador español, que hablará mañana y 3) lo que sí hubo fue una manifiesta expectativa hacia lo que pueda hacer la nonata Comisión Europea.

¿Qué más se podía esperar? Noticias y titulares. Vittorio Colao, CEO de Vodafone, y César Alierta, de Telefónica, dieron por sentado que Bruselas cambiará de actitud hacia la “consolidación necesaria”, de modo que les habrá parecido inoportuno seguir insistiendo por ese flanco bien conocido. Lo que sí hizo Colao fue destacar que empresas con miles de millones de usuarios están exentas de regulación, mientras a los operadores se les ponen cortapisas constantes. Tomó el testigo Alierta para subrayar la asimetría de la regulación europea, que trata con diferentes varas de medir a los distintos componentes de la cadena de valor.

“No parece que a las autoridades europeas les preocupen los sistemas operativos cerrados ni el monopolio de las búsquedas en Internet”, dijo Alierta. Pero, si la Comisión Europea quisiera, podría arreglarlo en una tarde, o en dos si me apuran”. Daría más cera todavía: “quienes más hablan de neutralidad de las redes son aquellos que no ejercen la neutralidad, que no preservan la privacidad y lo saben todo sobre cada uno de nosotros”. .

De la intervención de Alierta he recogido otra nota rápida que merecería una reflexión: “Vodafone y Telefónica sumamos en plantilla miles de ingenieros talentosos, pero lo que hoy quieren los jóvenes que estudian matemáticas es que ´alguien` los contrate para desarrollar algoritmos”.

Colao se marchó sin atender a la prensa. Alierta tuvo tiempo para aceptar preguntas acerca de la operación que su grupo tiene en marcha en Brasil, dando la impresión de que el acuerdo con Vivendi para comprarle GVT está cerrado. El ingrediente más curioso del acuerdo es la propuesta de ceder a la empresa francesa el 8% de Telecom Italia, con lo que dijo con toda claridad que, para Telefónica, la experiencia en Italia se ha agotado.

Lo que no explicó Alierta – ni le correspondía hacerlo – es por qué Vivendi, tras desprenderse de todos sus activos en telecomunicaciones para concentrarse en medios y contenidos, está dispuesta ahora a meterse en el carajal italiano. No lo dijo Alierta, pero al parecer la clave está en otra parte del acuerdo, por el que las filiales de Telefónica van a comprar contenidos a Vivendi: con la suma de Canal + France, Mediaset y la propia Telefónica, el grupo español se convertiría en un actor relevante del mercado audiovisual en español y portugués. Por ahí parece que va la estrategia.


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