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  5/11/2013

5Oct

No exagero mucho si digo que en la compra de la española Everis por una filial de la japonesa NTT se han juntado el hambre con las ganas de comer. La primera, fundada por Fernando Francés en 1996, ha sucumbido a los dolores de un crecimiento que infló su deuda hasta un punto en el que los fondos de inversión que durante años han apoyado su desarrollo [3i con el 18% y Hutton Collins con el 10,4%] no escondían su interés en desinvertir, y en cuanto la ocasión se les pintó calva, acogieron la oferta de compra.

La transacción equivale a poco más o menos la facturación de Everis en su último ejercicio: 560 millones de euros (75.000 millones de yenes) por el 100% de las acciones, y este monto incluye, obviamente, la absorción de un pasivo que equivale más o menos a la tercera parte del precio acordado. En España, la compañía ocupa la sexta plaza en el ranking de servicios TI que elabora IDC, con 340 millones de euros de facturación (en la primera mitad de 2013 fueron 179 millones, según la misma fuente), por lo que la decisión de vender no parece obedecer a una pérdida de mercado sino a un imperativo financiero de los fondos mencionados.

El negocio de Everis se ha extendido a lo largo de los años a Portugal, Italia, Reino Unidos y seis países latinoamericanos, y esta implantación geográfica encaja con la visión de NTT Data, que espera facturar 200.000 millones de yenes (1.500 millones de euros) en 2016, duplicando los ingresos de 2012, en buena medida a través de adquisiciones. Precisamente, la semana pasada, la filial del operador Nippon Telegraph and Telephone cerraba la compra de Virtelia, empresa norteamericana especializada en servicios de gestión de redes y nubes de empresa. El precio de compra asciende a 525 millones de dólares, a los que se suman oytos 350 millones por el 80% de otra empresa afín, RagingWire, que opera cuatro centros de datos en Estados Unidos.

Si a estas adquisiciones se añade la inversión de NTT Com para tomar el control de la empresa india NetMagic, proveedora de servicios gestionados, con siete datacenter en otras tantas ciudades del subcontinente, aparece a la vista un plan de expansión global que, hasta ahora, tenía flaquezas en Europa y América Latina. NTT, al igual que los operadores occidentales, sufre el deterioro de ingresos y márgenes en su negocio tradicional y, como aquellos, ha encontrado en los servicios cloud una escapatoria a la decadencia, en su caso agravada por la inercia de la economía nipona y por la fortísima competencia en las comunicaciones móviles.

La dirección de Everis ha difundido un comunicado tranquilizador, en el que asegura que bajo la batuta japonesa se mantendrá el modelo de negocio y la marca. Ojalá sea así, y hay que esperar que se haga sin el sacrificio de puestos de trabajo que suele acompañar las noticias de este carácter.


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