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  29/06/2009

A vueltas con la sucesión de Steve Jobs

Steve Jobs ha vuelto a su puesto de trabajo en Apple, tal como estaba previsto, después de seis meses de baja por enfermedad. Todo el morbo se concentra ahora en adivinar cuándo reaparecerá en público, momento en el que la audiencia estará más pendiente de su apariencia que de lo que anuncie. Ocurrirá a comienzos de septiembre, fecha en que compartirá con sus lugartenientes el protagonismo del evento que tradicionalmente convoca por esas fechas la compañía. Pero ni siquiera su reaparición detiene las especulaciones en torno a la sucesión del legendario fundador, un tema tabú sobre el que la compañía procura acallar especulaciones, como si esto fuera posible.

Steve Jobs y Tim Cook

Todo se puede resumir en una contradicción: el fundador es irreemplazable, pero si algo han demostrado estos meses de baja es que Apple puede seguir funcionando bien en su ausencia. Tim Cook (48 años, cinco menos que Jobs), número dos en su calidad de Chief Operating Officer, ha estado al timón como sustituto temporal, y los resultados han sido magníficos, como si con ellos no fuera la recesión. Las ventas de Apple han sido las mejores de cualquier otro trimestre, excluyendo la temporada navideña. El valor bursátil de la compañía se ha reforzado, y el desarrollo de nuevos productos ha seguido al ritmo previsto. ¿Qué más se puede pedir?

Se podría concluir de ello que Cook tiene las mejores cartas como sucesor si acaso Jobs decidiera replegarse a una presidencia no ejecutiva, dejando otras manos las funciones de consejero delegado. Pero esto sería pensar con una lógica que vale para otras empresas y otros fundadores, no necesariamente para Apple y Jobs. Claro que hay otros candidatos posibles de puertas adentro, y no parece probable que la eventual sucesión se decante por alguien externo, pero el responsable de operaciones suena como el hombre indicado… En la práctica, dirige la compañía desde octubre de 2005, e incluso ya reemplazó antes a su jefe, cuando este se sometió a una operación pancreática.

Desde luego, al lado de la personalidad del fundador, Tim Cook – uno de los primeros fichajes de Jobs tras su regreso a Apple en 1997 – luce un perfil muy discreto: no es un buen presentador en público y prefiere el trabajo de cocina, pero el año pasado la revista Fortune lo describía como “el genio detrás de Steve”, lo que quiere decir mucho.  Hay un solo impedimento formal para que la sucesión se defina ahora: Cook no es miembro del consejo, por lo que si se incorporara a este órgano, sería el primer signo de una transmisión gradual de poderes. A saber.


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