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  13/04/2011

Adobe ambiciona estar en TODAS las tabletas

Este lunes, al presentar la última versión de su suite de creación de contenidos interactivos, Adobe ha dado tres pasos de importancia estratégica. El primero, una absoluta necesidad para la compañía, despeja las dudas que había sembrado el bloqueo de Apple contra las aplicaciones escritas en Flash; segundo, en coherencia con el punto anterior, Adobe pone a disposición de desarrolladores y creativos nuevas herramientas de autoría que simplifican su trabajo sobre todas las familias de dispositivos móviles. En tercer lugar, inaugura un nuevo modelo de pago por suscripción, con el doble objetivo de popularizar el uso de sus productos creativos y reducir el impacto de la piratería.

Desde su propio nombre, Creative Suite 5.5, la novedad pone de manfiesto que se trata de una fase intermedia en el ciclo de desarrollo de Adobe. Intermedia, pero no secundaria: exactamente un año después de lanzar la versión CS5, la nueva era de las tabletas obligaba a la compañía a moverse con rapidez para no quedar descolgada del ritmo de innovación en el mercado. Creative Suite 4 se presentó en octubre de 2008, cuando la economía mundial entraba en crisis, y la siguiente versión, con el numeral 5, salió en abril de 2010, cuando el iPad era todavía una incógnita.

Los productos creativos de Adobe dominan con holgura en los medios y agencias de diseño y publicidad, pero la compañía ha comprendido que necesita algo más para acicatear la renovación de licencias. El acortamiento del ciclo de desarrollo de Adobe – en adelante, 12 meses para cada versión – presenta un rasgo curioso: se justifica como un imperativo de la demanda, pero más de la mitad de la base instalada corrresponde todavía a las versiones anteriores a 2010, una suerte de anacronismo que parece no molestar a muchos usuarios. Este sería, por tanto, un argumento adicional para introducir el régimen de suscripción, poner el producto al alcance de los remisos.

En la práctica, las herramientas de diseño de Adobe han estado confinadas a los entornos Mac y PC, por lo que el gran reto es la proliferación de dispositivos móviles: el auge de los smartphones y la aparición de las tabletas han atrapado la atención de los diseñadores y desarrolladores de aplicaciones. Atendiendo a esta tendencia,  CS5.5 incluye herramientas de creación para múltiples plataformas, empezando por Android pero sin descuidar el hecho de que la tableta más vendida es el iPad, y lo será durante años, según los análisis de mercado). Hay un cambio de situación: Apple ha rebajado su oposición original a la compilación foránea, y Flash recupera credenciales como herramienta de alcance (casi) universal. Según Adobe, a finales de este año se espera que haya 131 millones de smartphones que soporten Flash Player, cifra que se elevaría a 200 millones con las tabletas.

Los problemas con Apple no han desaparecido: iOS no soporta Flash Player, pero CS5.5 incorpora la tecnología Packager que convierte los contenidos de Flash para que funcionen en dispositivos iOS. La inclusión de soporte HTML5 desmiente a quienes han propugnado una dicotomía que, en opinión de Shantanu Narayen, CEO de Adobe, es radicalmente falsa: “somos líderes en diseño visual, y en esto incluyo a HTML5, por supuesto”.

Dreamweaver, uno de los elementos de la nueva suite, soporta HTML5, lo que significa que los desarrolladores en Flash pueden trabajar indistintamente con ambas plataformas sin estar obligados a escoger o duplicar su esfuerzo. Al Hilwa, analista de IDC, opina que “es una estrategia inteligente por parte de Adobe, porque el uso del plugin prevalecerá en las actividades de manipulación de gráficos de alta calidad, mientras que HTML5 tiene su espacio propio en una gran cantidad de sitios web”.

Novedoso es el papel que juega Photoshop en esta estrategia, como herramienta para que los diseñadores integren el flujo de trabajo en una tableta – Android, iOS, BlackBerry Playbook y la futura versión de Windows (nada se ha dicho de WebOS) – con tres herramientas muy visuales – Eazel, Color Lava (en la foto) y Nav, que los interesados pueden comprar en la AppStore de Apple. Además, Adobe ha lanzado un kit para que los desarrolladores puedan crear sus propias aplicaciones y comercializarlas a través de las tiendas online de cada fabricante.

Estas y otras descripciones funcionales retrotraen a lo dicho al comienzo sobre el modelo de distribución. No todos los usuarios pueden permitirse el alto coste de una licencia completa de la Creative Suite: entre 1.699 y 3.099 según la configuración. Por esto, muchos desarrolladores y diseñadores freelance van a apreciar las ventajas de un sistema de suscripción con el cual podrán disponer de uno o más elementos de los que componen el conjunto, pagando por ellos una cuota mensual, y darse de baja cuando hayan acabado un proyecto o salvado un pico de trabajo. Photoshop, por ejemplo, tiene un precio de 899 euros, con la opción de una suscripción mensual de 39 euros. Lo suficiente para facilitar las cosas en estos tiempos, y contrarrestar el principal argumento con el que suele justificarse el recurso a las copias piratas. En palabras de Alfons Sort, director general de Adobe Ibérica ,“son nuestro mayor enemigo”.


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