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  3/10/2014

Almacenamiento personal, con los pies en tierra

El mercado del almacenamiento de hoy día gira en torno a los móviles, dispositivos con poca capacidad pero con apremiante necesidad de aumentarla. La tendencia aceptada es que esta ampliación se produzca mediante la nube. Un estudio reciente ha señalado que las limitaciones congénitas (sic) de los dispositivos móviles expandirán las opciones del modelo cloud de almacenamiento personal. Sin embargo, no todo son ventajas, de manera que el consumidor no puede sustraerse ¿todavía? a la seguridad que le ofrece el tener sus datos en un disco duro físico, al alcance de la mano, accesible sin conexión a Internet. Es un argumento que predicó Toshiba durante la reciente feria IFA de Berlín.

Que la nube está comiendo terreno al almacenamiento local es un hecho, pero que vaya a suplantarlo, ya es otra cosa. Toshiba, precisamente, ha convertido el almacenamiento en uno de los pilares de su estrategia. Antes vendía los discos duros como complementos de los PC, pero desde hace tres años ha creado una división específica. La compañía japonesa se ha adelantado a la relevancia de este segmento, migrando sus productos al estado sólido, con el fin de no verse aplastada por el peso de la nube, si acaso la metáfora tiene sentido.

En teoría, las facilidades que da la nube hacen de menos a los discos duros, con lo que los fabricantes – y no sólo Toshiba – han optado por imitar algunas funcionalidades propias del almacenamiento cloud. Para conseguirlo, hay que volcarse en el estado sólido, más versátil y manejable que los discos duros. Este es un mercado que empieza a asentarse tras el aplastante dominio ejercido por Intel. Sirva como referencia la situación en Estados Unidos: en 2013, el gigante californiano obtuvo un 31,6% de cuota en el mercado SSD [solid state drive], cayendo desde el 52,7% de 2012. Aún así, los discos SSD de Intel llegan a un 50% más de dispositivos que los de sus competidores.

Estas cifras, que suman las ventas a empresas y a consumidores, reflejan un salto de otros fabricantes, dando lugar a una situación competitiva. Scandisk es el segundo en el ranking con un 20,9% de cuota, muy por encima del 8,7% que tenía en 2012. Pero el incremento más llamativo lo ha protagonizado Samsung, que de un 4,4% ha subido hasta el 19,3%. Entre estos tres primeros fabricantes se reparten los diez productos más vendidos en Estados Unidos. Las compañías que siguen en la lista ofrecen una ristra de porcentajes de una sola cifra.

En la feria berlinesa, Toshiba mostró su Canvio AeroMobile Wireless, que trata de adaptarse a las necesidades de los usuarios móviles. Así lo refleja su capacidad, 128 GB de SSD y que haya logrado un precio asequible. Es inalámbrico y permite que se conecten varios dispositivos a la vez con el objetivo de servir como centro multimedia en el hogar. Porque ha de tenerse en cuenta que los servicios de almacenamiento online tienen difícil obtener beneficios: es difícil forzar al consumidor a que pague por un servicio online, mientras que sí está acostumbrado a comprar un disco duro.

Una vez claro este punto, aparece el conflicto. La idoneidad de las memorias SSD para los dispositivos móviles se ve contrarrestada por la bajada de costes de los discos duros. Toshiba es la única compañía que fabrica las dos tecnologías, por lo que trata de combinarlas mientras se adapta a los cambios del mercado. Como inventora que es de flash, la compañía japonesa conserva una posición privilegiada: una tercera parte de la producción global de NAND flash sale de su planta de Yokkaichi en Japón. Es uno de los seis fabricantes de flash que existen en el mundo y uno de los tres únicos (junto con Samsung e Intel) que fabrican las dos partes de esta tecnología, tanto la memoria NAND flash como el controlador.

En el mercado de consumo, la demanda de memorias SSD ha crecido significativamente en los últimos años y se espera que crezca aún más. Uno de los motores que tirará –si no lo está haciendo ya– de la demanda son los nuevos dispositivos, como las smart TV o el coche conectado, en definitiva todo lo que tiene que ver con Internet de las Cosas. Aun así, para Toshiba el producto más vendido de almacenamiento sigue siendo el disco duro externo, con el que por cierto tienen una cuota del 30% en Europa.

Aparte de la oferta por separado de cada una de las dos tecnologías, la compañía se ha internado en el campo de los discos duros híbridos, donde el flash aporta velocidad mientras que la capacidad la pone la parte de disco duro, para evitar que el precio suba demasiado. El producto de este tipo que ha lanzado Toshiba está orientado al público gamer, que busca agilidad y es un perfil de consumidor que imperiosamente necesita almacenamiento. La nueva generación de consolas ha avivado este mercado, pero los servicios cloud ofrecen aún mucha latencia.

Para que los juegos de última generación funcionen con fluidez se requiere almacenamiento local y si puede ser SSD, mejor. El problema es que el precio del estado sólido no ha bajado todo lo que se esperaba, según indica el jefe de marketing de Toshiba Europa, Lorenzo Martínez-Palomo. El paso de los discos duros al SSD es una de las tendencias del mercado, pero Martínez-Palomo hace hincapié en otro vector tecnológico: el carácter inalámbrico.

La ambición de eliminar los cables se extiende a toda forma de almacenamiento local. Si el Canvio AeroMobile Wireless tiene en este rasgo su principal baza, las nuevas tarjetas SSD Q Series de la compañía también potencian este aspecto. Gracias a un módulo WiFi, convierten una cámara de fotos normal en inalámbrica, de tal manera que las imágenes se pueden pasar a otro dispositivo sin necesidad de cables.

Por cierto que una de las bazas que mostró Toshiba en la IFA fue la tecnología TransferJet, que permite transferir datos a gran velocidad entre dispositivos al tocarlos entre sí. TransferJet es en realidad un consorcio, creado inicialmente por Sony y al que curiosamente sólo pertenecen compañías japonesas, entre las que se cuentan Nikon, Olympus o Epson. Cada compañía tiene su lógico interés en la tecnología. Sony quiere implantarla en cámaras, móviles y televisores, mientras Toshiba se enfoca principalmente al almacenamiento. De momento, la firma nipona ha creado dongles para acoplar a los smartphones, con la intención de que los usuarios se acostumbren, pero la idea es que los dispositivos móviles la integren en el chip próximamente. Toshiba fabrica el módulo TransferJet para integrar en un chip de smartphone y Qualcomm ya está haciendo pruebas.

Sin embargo, para Toshiba la fabricación de los módulos que se integran en chips para smartphones es una forma de impulsar la adopción de TransferJet, que revaloriza sus productos de almacenamiento gracias a la comodidad que supone tocar para transferir información. Una vez más, la dicotomía no resuelta entre lo tangible y lo virtual.

[informe de Pablo G.Bejerano]


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