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  13/02/2010

Barcelona posa´t guapa

El eslogan inventado por el ayuntamiento de Barcelona para promover entre sus habitantes la cualidad de anfitriones, se pone a prueba estos días con el desembarco de asistentes – se dice que más de 40.000 – al Mobile World Congress (MWC), que por cuarto año consecutivo se celebra en la ciudad. A diferencia de 2009, ensombrecido por la crisis, en la edición de este año se respira un ambiente de recuperación: lo peor ha pasado y todos quieren creer, necesitan creer, en las previsiones de los analistas: si el total de facturación mundial de la industria ha cruzado la barrera del billón de dólares, ¿por qué no pensar que la carrera por el siguiente billón ha comenzado? No parece que vaya a ser rápida.

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La crisis no ha afectado a este sector tanto como a otros, pero sin duda ha dejado huella. Algunos operadores han reaccionado al entorno financiero recortando costes y postergando inversiones; cuando se conozcan los resultados del 2009 será interesante analizar las cifras bajo esta óptica. Aunque las principales economías parecen haber entrado en una recuperación tímida, los efectos sobre el sector no son fácilmente visibles. Por ejemplo, los suministradores de infraestructuras están convencidos de que en 2010 su suerte mejorará porque la necesidad de inversión de los operadores es ineluctable; mientras, los fabricantes de móviles dicen esperar que el mercado mundial crezca este año un 10% o quizá algo menos. En fin, la recesión habrá parido una racionalización. En 2014, el mundo tendrá unos 6.500 millones de `conexiones´ móviles [4.600 millones en 2009] y al menos el 60% de las nuevas adiciones estarán en los países emergentes.

Como consecuencia de lo anterior, buena parte de la artillería de la industria estará puesta al servicio de lograr una mayor presencia en esos mercados, susceptibles de aportar volumen e ingresos. Esto no significa que no haya oportunidades en los mercados centrales, como los de Europa Occidental, sino que el énfasis se pondrá en las estrategias de rentabilidad. Con esta actitud llegan a Barcelona los directivos de la industria. Puede decirse que habrá dos niveles en el MWC 2010. Uno, el escaparate en el que cada empresa desvelará (o no) sus novedades, no necesariamente disponibles de inmediato. Otro nivel, el que justifica el apelativo congresual, tendrá algunos elementos polémicos; el principal será puesto sobre la mesa por los grandes operadores con solvencia financiera, para abordar las inversiones en redes de nueva generación pero que esperan de las autoridades políticas la resolución urgente en la materia, lo que contribuye a mantener esas inversiones al ralentí.

Para abrir boca, estas son algunas tendencias que habrá que observar y verificar durante el congreso:

• LTE es una realidad tecnológica tangible: más de 50 operadores en todo el mundo han iniciado o están a punto de iniciar pruebas piloto o pequeños despliegues de red. Queda por ver cuántos y quiénes serán capaces de definir objetivos realistas, no meramente propagandísticos.

• Aunque a veces parece predicarse lo contrario – y los periodistas tenemos algo que ver en ello – la introducción de la cuarta generación no agota, ni mucho menos, el negocio de los fabricantes de infraestructura. Son pocos, y puede que sigan por la vía de la consolidación, pero no hay que perder de vista los movimientos de los competidores medianos, aferrados a sus nichos de mercado, por lo general más atractivos que los grandes contratos de despliegue.

• Los operadores empiezan a manifestar inquietud por el reto que para ellos significa responder a una demanda creciente, que devora la capacidad de sus redes, en un contexto de precios declinantes y con un debate en alza sobre la neutralidad de las redes. Nadie sabe si César Alierta y Eric Schmidt tendrán ocasión de encontrarse en el congreso de Barcelona, pero seguro que al primero le gustaría conocer de primera mano las intenciones de Google.

• El aluvión de smartphones continuará este año, en el que se espera que pasen del 15% a casi el 30% del mercado total de dispositivos móviles. Esto conduce a la búsqueda de popularizarlos, con prestaciones atractivas y precios asequibles. Esta será la línea general – con alguna excepción – de los modelos que se presentarán durante el MWC. Abrirá el fuego Samsung, sacando a la luz un dispositivo basado en su propio sistema operativo y su propia tienda de aplicaciones.

• He aquí dos tendencias significativas. La proliferación de tiendas de aplicaciones ha alcanzado tales dimensiones que podría empezar a comportarse como una burbuja. El éxito de Apple no se puede replicar a escala en todas las marcas, y es por esto que los operadores – un poco marginados por esta moda – creen que las aguas podrían volver al cauce, encargándose ellos mismos de agregar aplicaciones y contenidos para sus clientes, atendiendo a la pluralidad de plataformas .

• Si un smartphone se define, esencialmente, como un móvil dotado de sistema operativo, sorprende que el número de sistemas operativos vaya camino de la decena, si no la ha alcanzado ya. Se espera que los fabricantes centren sus opciones de software como parte del esfuerzo por optimizar los catálogos.


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