En octubre, Telefónica pulsó el botón nuclear al lanzar Movistar Fusión, una oferta de servicios empaquetados con dos novedades principales: precios agresivos para contrarrestar la caída persistente de su cuota de mercado, y soportada por FTTH (fibra hasta el hogar). La iniciativa tuvo efectos previsibles, y alguno inesperado. Entre los primeros, la reacción airada de Vodafone y Orange, que amenazaron con recurrir al regulador para obligar a Telefónica a negociar la cesión de uso de su infraestructura y, sin perjuicio de ello, anunciaron un plan conjunto de inversiones en despliegue de fibra; las dos cosas para no quedar fuera de ese mercado al que no pueden renunciar. 
Entrevistas
17/05/2013
























