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  5/07/2012

Cisco protege su tesoro

Lo más de actualidad en el sector TI no responde al nombre de cloud computing ni al de big data; incluso la sigla BYOD se encharca con tanto marketing. De verdad, lo más de lo más son las redes SDN (software defined networks): hay quien piensa que podrían traer la decadencia de Cisco, que no siempre ha acertado en su diversificación pero no ha perdido de vista su refugio seguro, el negocio de vender switches y routers. La base conceptual de SDN dice que, así como el venerable modelo basado en mainframes fue subvertido por otro abierto y descentralizado, si no ha ocurrido lo mismo en networking, se debe al dominio aplastante de Cisco y a la débil oposición de sus competidores.

John Chambers, que preside Cisco desde 1995, lo ve de otra forma, como es obvio: “durante dos décadas, se nos ha anunciado la llegada de nuevos competidores y nuevas tecnologías, que presuntamente venían a derrotar algún producto de Cisco… y aquí estamos”. Según Chambers, SDN es una idea embrionaria, de la que existen definiciones diferentes, y por tanto no es una amenaza.

En su conferencia Cisco Live, que se celebró en San Diego el mes pasado, la compañía puso de manifiesto los principales elementos de su reacción defensiva. Su premisa es que, mientras algunos recién llegados como Nicira jalean el advenimiento de SDN, lo que quieren realmente sus clientes es que las redes sean programables. A priori, se diría que hay coincidencia, porque uno de los principios de SDN es la ´programabilidad`.

Según los promotores del concepto SDN – entre ellos Martín Casado, fundador de Nicira – no tiene mayor sentido que cada uno de los switchers o routers de una red tenga alojada toda la inteligencia necesaria para hacer su trabajo, como si funcionara aislado de otros, dotados de la misma inteligencia redundante.

Los portavoces de Cisco reconocen que tanto SDN como OpenFlow son desarrollos tecnológicos interesantes, de los que sería aventurado renegar. Pero los relativizan al subrayar una oportunidad más relevante, la de hacer visible la inteligencia que contiene su hardware de red, para que los usuarios puedan programarlo. Es evidente que la insistencia de Cisco en este punto obedece al interés de preservar su posición de liderazgo en el mercado; en una red SDN “pura”, la inteligencia reside en un software externo a los dispositivos, que de este modo se convertirían en productos commodity con precios de commodities. La CTO de Cisco, Padmasree Warrior, que ahora acumula las funciones de responsable de estrategia, refuta esa visión: “las redes no van camino de una ´comoditización` sino que contendrán cada vez más valor añadido”.

El paso del entorno actual de networking al modelo SDN sería, en todo caso, una transición de grandes proporciones, que insumiría una década o más, el margen de tiempo que tendría Cisco para defender sus posiciones, y sus competidores para debilitarlas. Defender sus posiciones no quiere decir atrincherarse sin más: lo que los proponentes de SDN postulan es un modelo nuevo de red: programable, personalizable, virtualizada. Lo que plantea Cisco es una mejora sustancial, pero gradual, del modelo vigente. Durante la transición – que necesariamente sería larga – defenderá su posición conquistada.

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Hoy por hoy, la estrategia defensiva de Cisco tiene dos vertientes. Allí donde sus detractores proponen que el énfasis se desplace del hardware al software, Cisco se pone por delante de la manifestación proponiendo una nueva arquitectura, ONE (Open Networking Environment), que haría programable su hardware. Con ese fin ha presentado en Cisco Live un kit de desarrollo, llamado onePK, que consiste en un conjunto de API vinculadas a su propio sistema operativo.

La otra vertiente es una adopción sedicente de SDN, a través de un procedimiento singular. Ha firmado un acuerdo con tres ingenieros de su plantilla para que creen una empresa, a medias autónoma – una spin-in – llamada Insieme, en la que Cisco invertirá 100 millones de dólares y se compromete a comprarla por 750 millones si consigue los resultados esperados. El trío – Mario Mazzola, Luca Cafiero y Prem Jaim – es conocido por experiencias anteriores: ha creado dos empresas satélites para desarrollar productos que hoy forman parte del catálogo de Cisco.

Oficialmente, se ha dicho poco sobre los planes de Insieme, excepto un mensaje en Linkedin según el cual recluta especialistas para “desarrollar un sistema que aporte programabilidad y flexibilidad a centros de datos escalables”. No es muy explícito, desde luego, y no es difícil entender el por qué: Cisco pretende que la discusión sobre la supuesta alternativa se desarrolle en sus propios términos, y tiene recursos y cuota de mercado como para influir sobre el ritmo de innovación.

Hay un vínculo directo entre SDN y OpenFlow, protocolo abierto que abstrae la red, separando los paquetes de datos de las decisiones de enrutamiento – unidas en el modelo clásico – cediendo las segundas a un controlador externo. En teoría, esta virtualización permite compartir una infraestructura física común – como se hizo en Stanford, donde nació la idea – con diferentes atributos según cada necesidad.

El más extendido de los argumentos en favor de OpenFlow es que lo usa Google. Pero Google es un caso singular; el negocio de Cisco proviene de vender equipos de red a las empresas, y estas – según se dijo en San Diego – no tienen planes de adoptar ese protocolo antes de cinco a siete años. Sería el margen de tiempo mínimo de que dispone para controlar la situación.

Sus competidores Juniper y HP parecen inclinarse por un doble juego: no pueden desembarazarse del modelo que han seguido durante década, pero no pueden desentenderse de lo que ven como una revolución que debilitaría a su adversario.

Juniper admite que las redes van camino de convertirse en cuellos de botella. En un blog oficial de la compañía, se lee lo siguiente: “durante demasiado tiempo las hemos tratado [las redes] con espíritu de fontaneros: un servicio que debería ser fiable, escalable y a un coste lo más próximo a cero. Eso está bien, pero el valor para los usuarios está en la flexibilidad y el control dinámico que puedan ejercer”. Por tanto, Juniper dice soportar OpenFlow para escapar al destino de la ´comoditización`. Más beligerante se muestra HP, que se ve a sí misma como la alternativa a Cisco: desde un primer momento ha apoyado SDN y el protocolo OpenFlow, incorporado a 16 nuevos switches, con los que diferencia su oferta de networking.


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