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  27/08/2009

El nuevo Windows Mobile, más cerca

Ya se conoce la fecha: será el 6 de octubre. Microsoft pondrá ese día en el mercado Windows Mobile 6.5, aquel sistema operativo que Steve Ballmer anunció en febrero en Barcelona. Ocho meses parecen excesivos entre uno y otro hito, sobre todo si se asume que su destino es llenar temporalmente el hueco entre la versión anterior 6.1 y el futuro Windows Mobile 7, que no llegará antes de otros nueve o diez meses. El lanzamiento se ha interpretado como parte de una estrategia de aproximación de Microsoft a las aplicaciones de consumo en los smartphones, en vista de que su posición en el mundo empresarial es sólida (si bien sus adversarios no son menos sólidos).

Steve Ballmer

Para esta fase de transición, la compañía busca dos cosas: usuarios con inclinaciones más lúdicas, y desarrolladores que le ayuden a complacerlos con entretenimiento, juegos y aplicaciones para el ocio, que desde luego no está reñido con las aplicaciones profesionales. El círculo virtuoso se cierra con un refuerzo de los vínculos existentes con fabricantes y operadores, algunos de los cuales en los últimos tiempos han coqueteado, y más que eso, con Android, el sistema operativo propulsado por Google.
Por razones inextricables, la plataforma Windows Mobile no ha tenido muy en cuenta a los usuarios/consumidores, y ha dedicado los mayores esfuerzos a la llamada productividad. El precio pagado por ello ha sido un retroceso de la cuota que tiene Microsoft en el mercado mundial de los smartphones. Los instrumentos que la compañía ha inventado para cambiar esa incómoda situación son dos, esencialmente. MyPhone (inicialmente llamado Skybox) será un servicio que permita a los usuarios almacenar y acceder a la información, pudiendo recuperarla a distancia en caso de necesidad (particularmente por robo o extravío del dispositivo). En paralelo, se pondrá en servicio una tienda de aplicaciones, Windows Marketplace for Mobile, un punto de encuentro online para desarrolladores y usuarios, en el que la función de Microsoft se limitará a la certificación previa.
Para ponerse a tono con la evolución del mercado, el nuevo sistema operativo pondrá énfasis en la navegación por Internet, con un nuevo Explorer rediseñado al efecto, y también llevará una versión de Flash Lite, de Adobe. Frente a las  corrientes actuales de la industria, WM 6.5 presenta una debilidad: la funcionalidad plena para pantallas táctiles tendrá que esperar a WM 7, si bien algunos fabricantes – HTC, Samsung, LG – incorporarán desde el comienzo sus propias pantallas capacitivas y sus propios interfaces como una capa sobre el sistema operativo.
En cierto modo, la novedad más llamativa será un cambio de nomenclatura de cara al marketing. En lo sucesivo, todos los móviles basados en Windows Mobile, con independencia del numeral, serán tratados por igual con la denominación Windows Phone. Este nuevo enfoque tiene cierto calado, y será explicado por Microsoft con un argumento incontestable: la inmensa mayoría de los usuarios ignora qué versión del sistema operativo alberga su dispositivo. Llevando el razonamiento al extremo, podría decirse que incluso ignoran el sistema operativo, por lo que la imagen de  Windows/Microsoft queda diluída tras la marca de cada fabricante; por eso se ha decidido hacer explícita la identificación.

Para esta fase de transición, la compañía busca dos cosas: usuarios con inclinaciones más lúdicas, y desarrolladores que le ayuden a complacerlos con entretenimiento, juegos y aplicaciones para el ocio, que desde luego no está reñido con las aplicaciones profesionales. El círculo virtuoso se cierra con un refuerzo de los vínculos existentes con fabricantes y operadores, algunos de los cuales en los últimos tiempos han coqueteado, y más que eso, con Android, el sistema operativo propulsado por Google.

Por razones inextricables, la plataforma Windows Mobile no ha tenido muy en cuenta a los usuarios/consumidores, y ha dedicado los mayores esfuerzos a la llamada productividad. El precio pagado por ello ha sido un retroceso de la cuota que tiene Microsoft en el mercado mundial de los smartphones. Los instrumentos que la compañía ha inventado para cambiar esa incómoda situación son dos, esencialmente. MyPhone (inicialmente llamado Skybox) será un servicio que permita a los usuarios almacenar y acceder a la información, pudiendo recuperarla a distancia en caso de necesidad (particularmente por robo o extravío del dispositivo). En paralelo, se pondrá en servicio una tienda de aplicaciones, Windows Marketplace for Mobile, un punto de encuentro online para desarrolladores y usuarios, en el que la función de Microsoft se limitará a la certificación previa.

Para ponerse a tono con la evolución del mercado, el nuevo sistema operativo pondrá énfasis en la navegación por Internet, con un nuevo Explorer rediseñado al efecto, y también llevará una versión de Flash Lite, de Adobe. Frente a las  corrientes actuales de la industria, WM 6.5 presenta una debilidad: la funcionalidad plena para pantallas táctiles tendrá que esperar a WM 7, si bien algunos fabricantes – HTC, Samsung, LG – incorporarán desde el comienzo sus propias pantallas capacitivas y sus propios interfaces como una capa sobre el sistema operativo.

En cierto modo, la novedad más llamativa será un cambio de nomenclatura de cara al marketing. En lo sucesivo, todos los móviles basados en Windows Mobile, con independencia del numeral, serán tratados por igual con la denominación Windows Phone. Este nuevo enfoque tiene cierto calado, y será explicado por Microsoft con un argumento incontestable: la inmensa mayoría de los usuarios ignora qué versión del sistema operativo alberga su dispositivo. Llevando el razonamiento al extremo, podría decirse que incluso ignoran el sistema operativo, por lo que la imagen de  Windows/Microsoft queda diluída tras la marca de cada fabricante; por eso se ha decidido hacer explícita la identificación.


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