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  28/10/2019

En SAP, mucho más que cambio de cromos

Las palabras precisas del anuncio llamaron la atención por inhabituales: Bill McDermott, CEO de SAP desde 2002, decía, “ha decidido no renovar su contrato”. Desde hacía meses se admitía ´por lo bajinis` la incomodidad de  McDermott ante las intromisiones del fondo Elliott Management,  accionista recién llegado pero que suele dictar la cartilla a las empresas donde invierte. Cierta o no, esta era una  explicación plausible. El consejo de SAP repartió inmediatamente las funciones de CEO entre Jennifer Morgan y Christian Klein. No habían pasado dos semanas cuando se conoció el nuevo destino de McDermott: CEO de ServiceNow, en sustitución de John Donahoe que a su vez se marcha para dirigir Nike.

Bill McDermott, Jennifer Morgan y Christian Klein

Parece oportuna una disección de los varios componentes de la información. En primer lugar, la actitud individual de McDermott confirma que dentro de SAP soplan vientos de renovación. En lo que va de año, se han marchado varios directivos históricos de la compañía alemana: Ron Enslein, Bernd Leukert, Bjorn Goerke y Thomas Jung, entre otros. No puede ser casualidad. Que estos movimientos de relacionen o no con el desembarco de Elliott, es secreto del sumario.

Segundo, es innegable la experiencia que acumulan los nuevos co-CEO, amén de su juventud. Jennifer Morgan (48)  lleva quince años en la compañía y hasta ahora era responsable del Cloud Business Group, tras la repentina partida de Enslein tras su fichaje por Google Cloud. Por su lado, Christian Klein (39) era Chief Operating Officer tras escalar posiciones en SAP, donde entró en 1999 como becario. Se ha resaltado que Morgan era muy afín a McDermott, mientras que de Klein se ha dicho  que encarna el estilo germano de gestión que ha propulsado a la compañía hasta el cuarto lugar en el ranking de la industria de software. Y, por supuesto, la primera de Europa.

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No deja de ser curioso que SAP vuelva a la bicefalía en el  máximo nivel ejecutivo. Entre 1998 y 2003, el cofundador Hasso Plattner compartió el mando con Henning Kagermann, quien seguiría como único CEO hasta 2008, durante un corto tiempo junto a Leo Apotheker. Cuando este se quedó sólo al frente, cometió errores que precipitaron su destitución. De arreglar los platos rotos se encargarían al alimón desde 2010 el estadounidense Bill McDermott y el danés Jim Hagemann Snabe. Su cohabitación duró cuatro años (Snabe es actualmente chairman de Siemens) y desde entonces ha llevado el timón en solitario, aunque tutelado por Plattner desde Alemania.

McDermott se marcha de SAP tras cerrar un tercer trimestre brillante y la expectativa de excelentes resultados anuales. Con un ojo puesto en las habituales pullas de Larry Ellison,  el CFO de SAP, Luka Mucic, no se privó de contrastar el crecimiento de los ingresos de la compañía (13%) con el 0% de Oracle. En lo que se refiere al  dinero generado por el negocio cloud, no es directamente comparables, pero en el caso de SAP ha crecido un 37% hasta 1.790 millones de euros. Eso sí, como ocurre con Oracle, la suma de las categorías SaaS y PaaS deja espacio marginal a IaaS: SAP ha preferido no invertir en infraestructura cloud propia én favor, como se verá, de los acuerdos con proveedores existentes.

Recapitulando los quince años en los que McDermott ha estado al frente de la compañía, han más que duplicado los ingresos anuales a la par que aumentaban un 58% los beneficios operativos.

La capitalización bursátil a la fecha de anunciarse la partida de McDermott era superior a 160.000 millones. Desde enero de este año, la acción ha ganado un 23%. Sería difícil entender estas cifras sin considerar que McDermott ha desembolsado 26.000 millones en adquisiciones, con la idea fija de elevar el crecimiento diversificando la compañía. La última de esas compras, costosa y discutida, fueron los 8.000 millones pagados por  Qualtrics.

Puede que este haya sido uno de los desencuentros con los gestores de Elliott desde que el fondo desveló su participación. Es imaginable que Es McDermott no se sintiera respaldado por el consejo, que al acoger al nuevo inversor prometía “nuevas iniciativas para acelerar la excelencia operativa y la creación de valor”.

Sus sucesores heredan un negocio en alza pero también problemas. La compañía cuenta con una cartera de 347 productos que en opinión de analistas – parece que compartida y acaso inspirada por Elliott – necesita una cura de integración para mantenerse competitiva ante sus rivales en las distintas ramas del negocio: Oracle (ERP), Salesforce (CRM) y Workday (HCM). Esta integración, empezando por un modelo unificado de datos, es inherente a la urgencia de convertir S/4HANA como plataforma en la nube, prometida para finales de este año.

Se trata de una nueva versión, cloud-native, de la base de datos HANA lanzada en 2011 y clave de una “transición no disruptiva”, según adelantó en Barcelona el CTO de la compañía, Juergen Mueller: “SAP HANA Cloud presenta una capa de acceso común a todas las fuentes de datos […] y conecta los alojados on-premise, ya sea en un sistema HANA o en otro de terceros, sin necesidad de replicarlos”. Al mismo tiempo, Mueller  afirmó que el nuevo repositorio SAP Warehouse Cloud, ejecuta funciones analíticas avanzadas.

En esta estrategia iniciada por el CEO saliente encajan los lazos de cooperación de SAP con dos proveedores de cloud pública – Amazon Web Services y Google Cloud – actuando la base de datos HANA como gateway para ejecutar tareas transaccionales y/o analíticas en la nube. En estos días se ha anunciado un acuerdo más ambicioso con Microsoft – bajo el nombre propio de Embrace – como respuesta a las peticiones de usuarios de SAP ansiosos por pasar del actual modelo on-premise al de cloud pero que no pueden hacerlo mientras no los acompañe SAP.

Este acuerdo, de tres años de duración, permitirá a los clientes de SAP ejecutar cargas en la infraestructura Azure, de Microsoft, hasta ahora soportados por la base de datos en memoria de SAP. No se puede descartas que el mismo esquema se replique con  AWS y Google Cloud y quizá pronto con Alibaba Cloud.


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