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  24/05/2010

Google ya está en la tele

La foto merece una lectura como liturgia de poder: desde la izquierda, Eric Schmidt domina la hilera de presidentes de grandes compañías, unidos todos por el lema Web meets TV.TV meets Web. Ocurrió con ocasión de presentar Google TV, una aventura que busca el éxito allí donde Microsoft y Apple han fracasado: la fusión entre Internet y la televisión. ¿Están preparados los consumidores? A ellos, Google les propondrá una nueva guía interactiva de programación, construida sobre las pautas de su buscador, con la que cada usuario podrá identificar los programas, series y vídeos que desee ver en la pantalla de su televisor, comentarlos, chatear…y digerir anuncios.

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Se hablaba del asunto desde hace tiempo. “Hemos esperado mucho la llegada de este momento”, dijo Schmidt, visiblemente contento. Sus aliados pesan mucho, no hay duda, pero aún falta negociar con los dueños de los contenidos, para que la oferta sea atractiva y acompañe el esfuerzo tecnológico. El propósito último de Google no tiene secreto: ampliar el registro del negocio publicitario más allá de la Web, penetrar en el medio con más audiencia y más consumo de anuncios.

Nuevamente, el adversario se llama Apple. En 2007, cuando presentó Apple TV, se escribió – yo mismo – que lo tendría fácil merced al buen rollo de Steve Jobs con sus amigos de Hollywood – es el primer accionista de Disney – pero no fue así, ni los consumidores mostraron mucho interés en adquirir un set-top box para acceder a contenidos de iTunes y otros sitios web y verlos en una pantalla grande. Apple nunca ha publicado sus cifras de ventas de ese gadget, pero reconoce explícitamente que son “todavía pequeñas”. En parte, precisamente por el rechazo que provoca añadir otro accesorio conectado al televisor. Tres años después, Google – gracias a Intel, Sony y Logitech, compañeros de viaje  – no va a correr ese riesgo, porque su software se incorporará al hardware de terceros. Cree Schmidt que es el momento propicio, porque el 19% de los televisores que se venden vienen equipados de serie para conectarse a Internet, proporción que podría elevarse al 46% en 2013.

Otra diferencia con cualquier antecedente es la galaxia de desarrolladores a quienes Google quiere conquistar cediéndoles el código necesario para crear aplicaciones específicas y venderlas a través de su tienda online; la abundancia de aplicaciones sería un reclamo para captar consumidores. Pero, ¿cómo ganar dinero con Google TV? Dependerá de que los anunciantes apoyen la fusión de los dos medios publicitarios más poderosos. Requerirá una masa crítica de usuarios, variable desconocida de la ecuación, pero se supone que muchos consumidores se sienten frustrados por el engorroso manejo de elementales mandos a distancia y confusos interfaces en pantalla. A por ellos. 

El sistema operativo de Google TV será una variante de Android, y el navegador, que integrará un plugin de Flash 10.1, desarrollado por Adobe. La experiencia de usuario girará en torno a un cuadro de búsqueda, nada sorprendente viniendo de Google. El usuario que teclee su palabra clave en un mando único – que será fabricado por Logitech – obtendrá como resultado un menú visual de vídeos de You Tube, la programación de cadenas de cable o de satélite, y el catálogo bajo demanda de Amazon. Tendrá ante sus ojos una home en la que marcar sus favoritos,… más todo lo que se les ocurra a los desarrolladores. 

Con esta iniciativa, Google se interna en terrenos de riesgo. Como ha probado el fracaso comercial del Nexus One, se necesita contar con un sólido canal de distribución. También tendrá que atender los conflictos que pueden surgir con aquellos proveedores de contenidos que quieran una tajada de la publicidad que acompañe su oferta audiovisual.

No se trata de sustituir una pantalla por otra, sino de combinar televisor, PC, tablets y móviles (Android, claro) en una “experiencia única, sin límites”. Suena bien, pero la experiencia de la demo del jueves quedó empobrecida por la sobrecarga de la conexión WiFi. ¡En San Francisco! Pese a todo, el director del proyecto proclamaba: “mientras otras tecnologías han evolucionado con los años, la televisión no ha progresado en lo fundamental”. Es un argumento recurrente, pero la verdad es que los dispositivos concebidos para acelerar esa transformación, no han tenido éxito.

El primero que se recuerda, Web TV (1996), desplegaba páginas web y correos electrónicos en una tele, pero pocos consumidores tenían la paciencia de esperar que se cargaran con las conexiones de la época. Web TV acabó absorbido por uno de sus accionistas, Microsoft, que con los años lo aparcó en algún trastero de proyectos fallidos. El Apple TV sigue vivo en las tiendas, y periódicamente se aguarda algún anuncio que no llega.

Para Howard Springer, presidente de Sony, esta alianza es una oportunidad de recuperar posiciones perdidas: los primeros televisores Bravia y reproductores Blu-Ray preparados para Google TV, se verán probablemente en septiembre en el salón IFA de Berlín. Paul Otellini, jefe ejecutivo de Intel, tiene un interés relevante: desbordar los límites del mercado informático, para explotar el vasto potencial de los dispositivos embebidos; el papel  de su compañía consistirá en suministrar los chips Atom para el hardware que soporte Google TV.


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