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  3/08/2009

IBM se refuerza en Business Intelligence

La frustración de no haber podido consumar la adquisición de Sun, no ha atenuado la vocación compradora de IBM, cuando se le presenta la ocasión de absorber una empresa complementaria con su estrategia. La última que se ha dejado convencer ha sido SPSS, especialista en software de análisis predictivo y, por ello, clasificada en el área de Business Intelligence (BI). El precio, aceptado tras meses de negociaciones, se ha fijado en 1.200 millones de dólares, y representa una golosa prima del 42% sobre la capitalización bursátil del día anterior al anuncio. SPSS facturó el año pasado 303 millones de dólares y su beneficio neto fue de 36 millones, un modesto crecimiento del 4%.

De las cifras se puede colegir que IBM pensaba más en sinergias que en sumar cifra de negocio. Y, probablemente también en blindar las relaciones que ambas compañías mantienen desde hace años, evitando que SPSS pudiera caer en la tentación de entregarse a Oracle o SAP, que andan de cacería por esa zona. De hecho, la información preceptiva enviada a la comisión de valores de Estados Unidos revela que en 2008 hubo conversaciones con “otros dos compradores potenciales” que se quedaron por el camino.
En sus orígenes, los años 80, SPSS ganó reputación con un programa de modelización estadística, pero evolucionó luego hacia lo que hoy es su principal actividad, el análisis predictivo de datos estructurados y no estructurados. Esta especialidad es precisamente la que interesa a IBM, que en los últimos años ha hecho nada menos que 27 adquisiciones para reforzar su posición en el mercado de BI. Las más importantes han sido la canadiense Cognos y la francesa Ilog.
Las circunstancias que rodean la transacción son sugerentes. Los bancos, salvados de la crisis por una lluvia de ayudas públicas, necesitan más que nunca disponer de herramientas de software que  refuercen sus dispositivos de marketing y les ayuden a combatir el fraude. En este y otros sectores de la economía, el volumen de datos que se maneja crece exponencialmente, agravando el problema eterno de convertir la abundancia en utilidad.
El destino de SPSS está trazado. Se integrará en la nueva iniciativa Information on Demand (IoD), a su vez encuadrada en la división Global Business Services de IBM. La denominación cubre una oferta de servicios  en los que las herramientas de análisis sirven al efecto de la toma de decisiones en tiempo real, algo que en la jerga de IBM se conoce como “micro optimización”. A diferencia de la macro optimización – el data mining convencional, vamos – que analiza grandes volúmenes de datos, la nueva propuesta pretende que los individuos dentro de las organizaciones puedan pasar de la noción de respuesta a la de actuación predictiva.
Por ejemplo, los responsables de analizar solicitudes de préstamos pueden ajustar las líneas de crédito en tiempo real, mientras se producen las operaciones, en función de la fluctuación de riesgos. En los departamentos comerciales, es posible aplicar descuentos sobre la marcha, en lugar de diseñar promociones genéricas cuyos resultados tardan en evaluarse.
Por supuesto, SPSS no está sola en su nicho de mercado. El líder, a bastante distancia, es la empresa SAS Institute. ¿Por qué no comprar el líder en lugar de un segundón? Porque, aparte de problemas de fidelidad inconmovible a su propio software cerrado, SAS es una empresa no cotizada, y su fundador y primer accionista, John Goodnight ha manifestado muchas veces que se mantendrá independiente contra viento y marea.

De las cifras se puede colegir que IBM pensaba más en sinergias que en sumar cifra de negocio. Y, probablemente también en blindar las relaciones que ambas compañías mantienen desde hace años, evitando que SPSS pudiera caer en la tentación de entregarse a Oracle o SAP, que andan de cacería por esa zona. De hecho, la información preceptiva enviada a la comisión de valores de Estados Unidos revela que en 2008 hubo conversaciones con “otros dos compradores potenciales”.

En sus orígenes, los años 80, SPSS ganó reputación con un programa de modelización estadística, pero evolucionó luego hacia lo que hoy es su principal actividad, el análisis predictivo de datos estructurados y no estructurados. Esta especialidad es precisamente la que interesa a IBM, que en los últimos años ha hecho nada menos que 27 adquisiciones para reforzar su posición en el mercado de BI. Las más importantes han sido la canadiense Cognos y la francesa Ilog.

Las circunstancias que rodean la transacción son sugerentes. Los bancos, salvados de la crisis por una lluvia de ayudas públicas, necesitan más que nunca disponer de herramientas de software que  refuercen sus dispositivos de marketing y les ayuden a combatir el fraude. En este y otros sectores de la economía, el volumen de datos que se maneja crece exponencialmente, agravando el problema eterno de convertir la abundancia en utilidad.

El destino de SPSS está trazado. Se integrará en la nueva iniciativa Information on Demand (IoD), a su vez encuadrada en la división Global Business Services de IBM. La denominación cubre una oferta de servicios  en los que las herramientas de análisis sirven al efecto de la toma de decisiones en tiempo real, algo que en la jerga de IBM se conoce como “micro optimización”. A diferencia de la macro optimización – el data mining convencional, vamos – que analiza grandes volúmenes de datos, la nueva propuesta pretende que los individuos dentro de las organizaciones puedan pasar de la noción de respuesta a la de actuación predictiva.

Por ejemplo, los responsables de analizar solicitudes de préstamos pueden ajustar las líneas de crédito en tiempo real, mientras se producen las operaciones, en función de la fluctuación de riesgos. En los departamentos comerciales, es posible aplicar descuentos sobre la marcha, en lugar de diseñar promociones genéricas cuyos resultados tardan en evaluarse.

Por supuesto, SPSS no está sola en su nicho de mercado. El líder, a bastante distancia, es la empresa SAS Institute. ¿Por qué no comprar el líder en lugar de un segundón? Porque, aparte de problemas de fidelidad inconmovible a su propio software cerrado, SAS es una empresa no cotizada, y su fundador y primer accionista, John Goodnight ha manifestado muchas veces que se mantendrá independiente contra viento y marea.


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