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  8/05/2014

Puede que la caja sea tonta, pero es digital

Lo que es evidente y cotidiano para cualquier habitante de esta península, la digitalización de la señal de televisión, es todavía una migración inexorable para casi la mitad de los habitantes del planeta: en 2013, el 55% de los hogares con al menos un aparato receptor recibía TV codificada en ceros y unos, frente al 30% de 2008. Lo dice el capítulo 5 del estudio Measuring the Information Society 2013, publicado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (en adelante UIT). Como resultado de la digitalización, el panorama global de la televisión se hace más y más competitivo: IPTV, TDT, cable y satélite DTH rivalizan por ganar cuotas de mercado, en espectadores y… en ingresos.

Si se lee con atención, el estudio de la UIT es un catálogo de oportunidades abiertas, cada una con su correspondiente apartado estadístico. Sólo hay que lamentar que las cifras se refieran al comienzo de 2013, pero hay que disculparla porque se trata de un organismo intergubernamental, con sus procedimientos, y no una consultora privada con los suyos.

En los últimos meses, se han puesto de manifiesto tendencias de cambio que pueden alterar el equilibrio entre plataformas, convertidas en campo de batalla en la confluencia – conflictiva las más de las veces – entre grupos mediáticos y operadores de telecomunicaciones. En España es particularmente notoria la batalla entre los tres operadores por ofrecer servicios convergentes, y la compra de Ono por Vodafone es sólo el último (o quizás el penúltimo) de los episodios de esa guerra. Orange, que ya presta servicios de TV, parece tentada de replicar con una adquisición en España. En ese contexto, Telefónica está sacando partido de su despliegue de fibra, pero no esconde que tendría interés en tomar el control de Digital Plus.

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También la industria se ha movido para tomar posiciones en este fenómeno, y en las últimas semanas Microsoft ha despejado nuevas cartas como competidor en este mercado, tras vender su plataforma anterior a Ericsson. Desde luego, los fabricantes de televisores tratan de acelerar la conversión, en la medida que significa oportunidades de renovación del parque de televisores.

En estas circunstancias del mercado, un estudio como el de la UIT puede servir para definir las categorías del análisis. Aunque pueda parecer una obviedad, no estará de más empezar por la descripción que presenta el estudio. En el esquema original del medio, las emisoras creaban y empaquetaban contenidos que eran difundidos a través de las redes analógicas de transmisión; hoy, el panorama audiovisual es mucho más diverso, gracias a que las ofertas multicanal están ampliamente disponibles.

El contenido lineal tradicional (canales de TV) coexiste con otros no unidireccionales, como la TV a la carta y el vídeo bajo demanda, así como los contenidos generados por los usuarios y otras fuentes ´no tradicionales` que han enriquecido la oferta audiovisual. Las barreras entre TV y vídeo, y las que separaban los contenidos profesionales de los no profesionales, se han roto. Por otra parte, la audiencia no sólo consume esos contenidos en los hogares, sino también en movimiento, a través de smartphones y tabletas.

Las redes que distribuyen la señal digitalizada, para satisfacer la demanda de contenidos, son mucho más eficientes que un recurso finito, como el espectro. Así, varias tecnologías se han añadido como alternativas a las redes tradicionales: televisión por cable (CATV), vía satélite direct-to-home (DTH), TV Internet Protocol (IPTV) y Over-the-Top (OOT). Esta evolución apuntala la transformación digital acaecida en la industria.

Las cifras de la UIT muestran que, a escala mundial, la tasa de penetración de la TV digital superó el 50% de los hogares en 2012 y que aumentó cinco puntos en el año siguiente. En el mundo desarrollado se calcula que la proporción era en 2013 del 81%, y la carrera sigue en los países en desarrollo, donde el número de hogares con TV digital casi se ha triplicado en cuatro años, hasta llegar al 42%. Con matices, desde luego.

No es que el análisis geográfico carezca de interés, pero lo más sugestivo del estudio es que todas las plataformas digitales crecieron entre 2008 y 2012. La TDT era, a principios de 2013, la más popular (39%).

En cercano segundo lugar el cable (34%), pero los abonados a servicios vía satélite crecieron más rápidamente, y ahora son el 22%. La fórmula de suscripción al cable digital ha duplicado sus usuarios: el número de hogares abonados a esta modalidad superó los 250 millones (18% del total) que se compara con los 114 millones (9%) de 2008. Es importante observar que la región Asia-Pacífico aporta el 57% de las suscripciones totales.

En cuanto a la modalidad IPTV, su número de abonados se cuadruplicó durante el mismo período, aunque en términos absolutos todavía tiene una cuota marginal, el 5% del total de hogares equipados con TV, si bien en Europa su adopción se ha intensificado. Por medio de la IPTV entran en liza los telecos, ofreciendo servicios empaquetados que, en muchos casos, llegan a la fórmula de quadruple-play al integrar los móviles. Desde luego, los operadores de cable pueden ofrecer servicios similares, y así ocurre que en Francia el segundo operador móvil, SFR, haya preferido la oferta de compra de un operador de cable, en lugar de la consolidación con el tercero de su clase. Esta convergencia de redes es una de las grandes fuerzas que impulsan el mercado de equipamiento.

Al mismo tiempo, la TV por Internet se populariza por otras vías, a través de los proveedores que elaboran contenidos específicamente para las plataformas Over-the-Top, como YouTube, Netflix o PPTV (China), así como los de nuevas emisoras tradicionales que ahora ofrecen difusión directa o descarga en línea de contenidos de TV o vídeo en paralelo a su cometido convencional.

Las compañías de telecomunicaciones también se han dado cuenta de los beneficios de la transmisión digital y la ven como una oportunidad para introducirse en la TV de pago. Globalmente, el número de abonados a esta se incrementó un 38% en el período considerado, superando en 2011 a las plataformas digitales gratuitas. Un total de 728 millones de hogares es una cifra ciertamente espectacular.

La UIT espera que el despliegue de banda ancha contribuirá a una explosión del fenómeno OTT en los próximos años. Al contrario que la IPTV, no siempre requiere una suscripción adicional para los servicios de TV que proporciona: por ejemplo, You Tube y la china PPLive ofrecen streaming y descarga de contenidos y vídeos gratuitos sobre Internet. En el caso de otros proveedores, como Hulu y Netflix cargan una cuota de abono o pay-per-view por el acceso a sus contenidos. Para este conjunto, la consultora Digital TV Research estima que la televisión online alcanzó unos ingresos globales de 3.790 millones de dólares en 2010 y en el inicio de 2013 los había aumentado a 11.140 millones de dólares.

La TV móvil, gran vaticinio hace unos años, ha encontrado finalmente su espacio a través de las conexiones de banda ancha, pero los usuarios son reticentes a pagar más por recibir esos contenidos, lo que ha dificultado el avance de las incipientes plataformas de distribución. La falta de contenidos adaptados al tamaño de esas pantallas y su visualización son todavía barreras, aunque está dejando de serlo con la proliferación de tabletas y phablets. Aun así, en muchos países, la disponibilidad de espectro no es suficiente para que la televisión gane terreno en estos dispositivos.

La mayor ventaja de la TV por satélite sobre el cable y la IPTV es su menor coste de infraestructura en relación con la amplia cobertura que logra tan pronto entra en operación. Sin embargo, los modelos de negocio tienen dificultades para imponerse en esa competición, pero el informe calcula que 2013 se inició con más de 300 millones de hogares equipados con antenas parabólicas, muy por encima de los 198 millones de 2008

Una de las tendencias que señala la UIT ante tanto despliegue de modalidades de acceso es la necesidad de una revisión global de la regulación, que – no se priva de apuntar – podría ser la oportunidad para mejorar la capacidad de elección de los usuarios, desarrollar servicios más asequibles y extender la penetración de las experiencias multicanal.

[informe de Lola Sánchez]


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