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  12/05/2015

Ramón Pastor (y 2)

Vicepresidente y Director General Impresión de Gran Formato, HP

Tras la descripción de la tecnología Multi Jet Fusion en la primera parte, la conversación con Ramón Pastor entra en el terreno del mercado para la impresión 3D, y los planes de la compañía para tomar posiciones pese a su llegada, podría decirse, tardía. Lo que se conoce como go-to-market. Para HP, disponer de su propia tecnología representa una protección contra la competencia. Tanto si se trata de las empresas ya instaladas en el mercado, como de otras que estén barruntando dar el mismo salto. No obstante, precisa Pastor, esos competidores instalados se orientan más a consumidores y hobbistas, en la modalidad do-it-yourself, pero este no es el mercado al que se dirigirá HP.

Ramón Pastor

Ramón Pastor

¿A cuánto asciende el mercado de la impresión 3D?

Los datos disponibles dicen que el mercado mundial suma unos 3.700 millones de dólares; de esta cifra, unos 2.000 millones son hardware y consumibles, el resto servicios. El 80% de esos 2.000 millones están en el prototipado, que es nuestro interés primario; la fabricación en pequeñas tiradas está por desarrollarse, porque no había una tecnología adecuada. El consumo es una pequeña fracción, aunque debería crecer gracias al impulso de las aplicaciones industriales.

De manera que unos 1.700 millones corresponderían a los servicios… No es una cifra pequeña, desde luego.

Más del 40%, en el cálculo más bajo. Un consumidor, un profesional o una empresa podrían hacer las cosas por sí mismas, pero más razonable sería encargarlas a un proveedor de servicio; es algo parecido a lo que ocurre con la impresión de fotos. Hay impresoras especializadas, pero la mayoría las imprime fuera.

Parece evidente que una producción en gran escala sale más barata por otros medios.

Cuando se dice que al final todo se hará por impresión 3D, sencillamente no es cierto. Se hará por 3D lo que no necesite personalización, o sólo las tiradas cortas; todo lo demás se hará por métodos convencionales. He de añadir que en 3D se puede ´imprimir` cualquier geometría, cualquier objeto por complejo que sea. Hoy, un diseñador o un ingeniero, lo primero que han de pensar es cómo podrá fabricarse aquello que imaginan, esa geometría que está en el plano. Ahí, en ese paso, se esconden costes muy elevados. En la fabricación convencional, ya sea por extrusión, inyección o moldeado, no se puede hacer cualquier geometría, pero con la fabricación aditiva sí se puede. La complejidad sale gratis […]

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Todavía no han anunciado el precio […] Cuando se dice que la impresión tridimensional abre una nueva época para la fabricación en serie, y se pone como ejemplos las piezas de los motores de avión o de la F1, ¿a qué le suena?

A verdad a medias. Con esta tecnología se podrá hacer casi cualquier cosa, siempre que tenga sentido económico.

[…] y siempre que sean tiradas cortas…

Correcto, en principio. Pero el tiempo es un factor que considerar: mucho depende de que haya una razón para acortar el ciclo de diseño. O razones logísticas. En el paradigma actual, para fabricar algo se necesita consolidar costes fijos en una factoría, por lo que la industria invierte allí donde los costes son más bajos, o donde la demanda está más cercana.

Yo añadiría otro factor, el control del diseño. Apple no le dice a Foxconn ´diséñame un iPhone`, sino ´este es mi diseño, ahora firma este contrato y fabrícalo según mis reglas`.

Interesante. La impresión 3D permite controlar el diseño, e incluso ajustar la producción según la demanda. Un alto porcentaje del petróleo que gasta la humanidad, se emplea en transportar piezas desde donde se fabrican a donde se consumen. No quiero irme por las ramas…

…es culpa mía

…pero la fabricación aditiva podría facilitar mucho una producción más automatizada y, en teoría, nos permite imaginar un futuro industrial con minifábricas en cada ciudad, que produzcan lo necesario para abastecer a esa ciudad y su entorno. No creo que sea una fantasía, pero sí una visión a muy largo plazo. La primera manifestación serían lo que llamamos 3D service burós, la forma en la que una parte de los especialistas actuales en impresión 2D van a evolucionar hacia la 3D. En esto influye, por supuesto, la posibilidad de un intercambio de ficheros vía cloud. El desenlace sería, en todo caso, una transformación de la estructura industrial, con múltiples fábricas pequeñas y muy automatizadas, más próximas a la demanda.

Volviendo al presente, ahora que HP ha desvelado parcialmente su tecnología, ¿cuál será la estrategia de comercialización?

En su primera expresión como producto, esta máquina de Multi Jet Fusion estará disponible el año que viene, a través del canal especializado que estamos formando. Salvo casos puntuales, esta es la estrategia de HP: si quieres vender una prensa gráfica de 4 millones de euros, no tiene sentido, pero en la impresión 3D el valor reside en trabajar con el canal, que asume las funciones propias de un partner en toda regla.

Ese canal está por aflorar.

Una parte del canal actual se podrá reutilizar: el que vende workstations o la familia de impresoras de gran formato DesignJet tiene un alcance que habrá que complementar, porque la venta de impresoras 3D conllevará un componente de consultoría. Más que desarrollar el canal, lo que tenemos que hacer juntos es desarrollar el mercado. Se puede pensar, por ejemplo, en la aparición de startups que se sumen a nuestra estrategia, porque no necesitarán hacer grandes inversiones para competir en la fabricación de series pequeñas. Por nuestra parte, hemos de ser capaces de apoyarles. Realmente, no lo vemos como un negocio de share, en el que si quitamos cuota a un competidor, nos la quedamos para nosotros… Por esto me ha parecido interesante la reacción de las dos empresas más destacadas en 3D: cuando hicimos el anuncio, lo calificaron como positivo para el desarrollo del mercado en su conjunto.

Aun así, habrá puntos de conflicto. ¿No ve motivos para preocuparse por esos competidores?

Están en el mercado, y por lo tanto son competidores, sería necio ignorar esa realidad. Lo que pasa es que con el rápido crecimiento del mercado, la demanda subirá más que la capacidad de atenderla. Esto se ve ahora con mucha claridad en el segmento de metales, que tiene prácticamente comprometida toda su capacidad de los próximos dos años. Dudo mucho que alguna vez nos encontremos con 3D Systems o Stratasys en una misma cuenta.

… habrá nichos de mercado, supongo.

Claro que sí. Pero no creo que nos metamos en todos los nichos. No vamos a hacer pasteles, ni órganos… nos vamos a enfocar en un mercado más grande.

A propósito de metales: hasta ahora ha hablado de plásticos, lo que plantea problemas de sostenibilidad. Podría objetarse que esta tecnología será una fuente de desechos. Segundo: ¿es aplicable Multi Jet Fusion a otros materiales, en particular los metales?

HP tiene una experiencia probada en la gestión de los residuos generados por sus consumibles, de modo que somos capaces de resolver la objeción. En cuanto a lo segundo, nuestra tecnología es aplicable a los metales, pero no a corto plazo. Insisto en que nos vamos a centrar en los plásticos y en desarrollar materiales cerámicos, un campo muy interesante. El metal, para nosotros, es una hipótesis lejana.

Podemos pensar en piezas que van a formar parte de objetos finales fabricados convencionalmente. Una lavadora de plástico no serviría de nada si no integrara electrónica. ¿Es un problema?

Como problema, es neutro. En definitiva, una lavadora son piezas que se montan. En el futuro pensamos que vamos a tener capacidad de imprimir pistas eléctricas al mismo tiempo que se hacen las capas […] Imaginamos agentes eléctricos integrados, pero es impensable que pueda salirnos una lavadora de una pieza.

Al pasar ha mencionado los órganos. Es un asunto mediático, pero da un un poco de repelús. ¿Llegará la impresión de órganos humanos? ¿Está próxima?

Llegará, pero está lejos. De hecho, lo que se está investigando es construir pequeñás áreas de células hepáticas o renales, no tanto para transplantes – que sería un reto enorme – sino para probar fármacos y así ver cómo reaccionan. En tres o cuatro años, puede ser una realidad.

Hablando de plazos, ¿cuándo dejará HP de hablar de su tecnología y nos mostrará su producto?

Se lo mostraré en un momento, y como producto estará disponible a comienzos del 2016, ya dentro de HP Inc. Ahora bien, para alcanzar todas las funcionalidades que la tecnología permite, hará falta una década. Lo digo sólo para que entienda lo mucho que hay en juego.

Habrá que seguir invirtiendo, entonces.

Por supuesto, pero tenemos la gran ventaja de apoyarnos en lo que ya tenemos. Desarrollar y poner en producción los cabezales que estamos utilizando, implicaría más de 1.000 millones de dólares en inversión que, en HP, está hecha y sólo tenemos que reutilizarla.

¿Qué aportará Multi Jet Fusion a la aceleración del mercado?

La proyección dice que, si en 2014 el valor del mercado fue de unos 3.700 millones, en 2020 alcanzaría los 20.000 millones. Exclusivamente en la parte 3D, sin contar el potencial de transformación de la industria. Porque estamos hablando de una disrupción muy importante de la cadena de suministro en varios sectores industriales clave, como la automoción…

He leído en alguna parte una comparación, según la cual HP está dando un paso semejante a la historia de IBM con el PC. En realidad, los PC ya existían antes de 1981, pero IBM hizo eclosionar un mercado que años después no pudo conservar para sí…

Me gusta la primera parte del supuesto, y espero que la segunda no llegue a pasar [risas]. En el mercado de 3D, como en su día en el de PC, estaba haciendo falta una compañía grande, con músculo y ambición para ir más allá con la tecnología y desarrollar un modelo de negocio. La comparación no está mal, si nos quedamos con la capacidad de hacer eclosionar el mercado.

Ahora que veo la máquina, no es precisamente portátil.

No diré que es bonita, pero nos han dado un premio de diseño por el concepto. No todo puede ser móvil.


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