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  29/04/2015

Samsung lanza la remontada

Tras el golpe mediático de los 61 millones de iPhones despachados en el primer trimestre, la batalla entre Apple y Samsung se agudiza. Cada dia, de las fábricas de Samsung salen medio millón de unidades de sus últimos smartphones, los muy elogiados Galaxy S6 y S6 Edge, para atender los abultados pedidos que tenía antes de su lanzamiento real del 10 de abril más los que siguen llegando. Mantener este ritmo de producción y de suministro al canal es todo un reto logístico y tecnológico: si aprueba la asignatura, Samsung saldrá con prestigio reforzado y se dispararán sus beneficios. Está en juego su remontada en la batalla con Apple por la supremacía. A falta de conocer cifras fiables, los presuntos enterados calculan que los operadores de todo el mundo han reservado 15 millones del Galaxy S6 y cinco millones del S6 Edge.

Durante el Mobile World Congress de principios de marzo, varios directivos de Samsung presumieron de una demanda superior a la inicialmente prevista, por supuesto que sin dar (y probablemente sin tener) cifras. Su orgullo es legítimo, pero merece ser tomado con cautela. Es un enorme desafío abastecer tantos millones de gadgets que incluyen componentes con una tecnología avanzada, compleja y reciente: lo extraño sería que no hubiera ningún contratiempo. De hecho, hace unos días, la compañía alertó que quizá no habría suficientes S6 Edge, por lo complicado que es fabricar la pantalla de 5,1 pulgadas con los bordes curvos que caracterizan a este smartphone, que por otra parte es el más caro de la marca: 849 euros.

Esta cuestión del precio está siendo muy comentada. Según los expertos de la consultora IHS que han destripado un S6 Edge de 64 Gb de memoria, el coste de materiales puede estimarse en 284,85 dólares a los que habría que añadir 5,60 dólares de coste de fabricación [el coste del procesador se supone en 29,50 dólares] A efectos de comparación, un iPhone 6Plus de 64 Gb lleva materiales por valor de 236,04 y el coste industrial añade 4,01 dólares. La diferencia de coste justifica la diferencia de precio.

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El componente más sofisticado de esta pareja de smartphones es el procesador Exynos 7420, que se fabrica con tecnología de 14 nanómetros, una primicia en los procesos industriales de Samsung, con la que sigue de cerca a Intel, que ya la usa desde hace un año en sus chips Broadwell. Pero a Intel le ha llevado más tiempo del esperado alcanzar el ritmo de producción necesario. Los especialistas en semiconductores advierten que, típicamente, se necesita un año para asegurar un porcentaje elevado de chips sin defectos.

Aunque hacer preguntas sirve de poco, al parecer Samsung ha conseguido adelantar la fase de producción en masa de los nuevos Exynos, para tener un volumen suficiente en esta primavera. Por su estructura interna, el 7420 es muy semejante al que incorporan los Galaxy Alpha introducidos el año pasado, también de ocho núcleos, pero sus prestaciones tienen una ganancia del 30% gracias a la mayor integración, según especifica la compañía coreana.

Aparte de la novedad del procesador, los S6 incluyen, en un espacio mínimo, una memoria RAM de 3 Gb de velocidad muy superior, y una flash de 32, 65 o 128 Gb de capacidad según los modelos. El conjunto de chips más pequeños e integrados hace que Samsung pueda afirmar que ofrecen más prestaciones que los de otras marcas. Además de un sensor de imagen de 16 millones de pixeles, una mayor seguridad, el sistema de pagos y su pantalla Gorilla Glass 4.

Excepto el cristal de la pantalla, suministrado por la estadounidense Corning, los componentes clave han sido desarrollados y fabricados por la propia Samsung. Es una marca de orgullo, pero también un arma de doble filo, porque si no dispone de ellos en la cantidad y plazos necesarios, el fallo no podrá atribuirse a un tercero: el mérito o el fracaso, y con ellos los beneficios o pérdidas, serían imputables a la división de semiconductores, a la de displays o a los responsables de marketing – renovados tras los pobres resultados del Galasy S5 – pero siempre dentro del conglomerado Samsung Electronics, a su vez parte de una corporación diversificada.

Cuando la marca coreana hizo su espectacular presentación en Barcelona, no escondió el reto que suponía el lanzamiento de la nueva generación de smartphones, y reconoció haberse replanteado todas las fases, desde el diseño inicial hasta la comercialización final. Toda la compañía ha vivido el proceso en tensión, y las energías se desahogan ahora con una ofensiva de marketing sin precedentes.

¿Podría Samsung haber esperado otro mes para tener más producto en almacenes y reducir los riesgos? Tal vez, pero hubiera entregado un margen precioso a sus competidores, empezando por Apple, que ha cogido ventaja en este primer tramo del año. Queda claro que esta rivalidad seguirá dominando la escena, con permiso de las ascendentes marcas chinas.

[informe de Lluís Alonso]


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