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  25/04/2016

Una dama al rescate de la nube de Google

Aunque cueste creerlo, Google no está entre los tres primeros proveedores de servicios en la nube. Amazon, Microsoft e IBM, en este orden, la relegan a un modesto 4% del mercado global según la estimación de Synergy Research. Así dicho, no parece de recibo que la segunda empresa más valorada de Wall Street tenga una presencia tan deslucida en el segmento del mercado de TI que se considera ´paradigmático`. Y no es asunto baladí, porque de ello podría depender que se cumpla la premisa proclamada por algunos analistas: para mantener alta su cotización, Alphabet debería asegurar a los inversores que sus ingresos crecerán en torno al 20% anual, algo que no podría lograr sólo con publicidad.

Diane Greene

Diane Greene

Los resultados del primer trimestre, aunque objetivamente buenos, a duras penas cumplieron el requisito: los ingresos subieron un 17%, el margen operativo ha bajado y, ´decepcionados` los inversores (o los que actúan en su nombre) hicieron caer la acción un 6%. Ese día, en la conferencia con analistas, hubo no pocas preguntas acerca de los planes relacionados con el negocio cloud, que desde noviembre esta a cargo de Diane Greene, con impresionantes credenciales.

Confundadora y CEO de VMware hasta 2008, Greene ha sido durante años miembro del consejo de administración de Google, además de conspicua inversora del Silicon Valley. Como ingrediente de su fichaje, Alphabet compró por 380 millones de dólares una startup hasta entonces ´invisible`creada por ella [nota: Greene donó su parte a una organización filantrópica]. Desde entonces, se desempeña como VP senior de Cloud Business. Esta función abarca la responsabilidad sobre Google Cloud Platform así como de las aplicaciones empresariales.

La incorporación de Greene se entendió como una señal de que, por fin, Google tiene una estrategia convincente para las grandes empresas. Un tópico (injusto) entre ellos dice que “Google “siempre está en beta”. Remontar esta percepción es el menor de los problemas para Alphabet. Partiendo de unos 500 millones de facturación en servicios IaaS, tendrá que competir en un mercado cuyo líder, Amazon Web Services, ingresó 8.000 millones en 2015 y espera alcanzar los 12.000 millones este año.

¿Qué ha fallado para que Google no viaje en ese tren? Hay distintas interpretaciones; la más simple apunta a su número de centros de datos, 12 en la actualidad, inferior al de cualquiera de sus tres competidores en servicios cloud. A este razonamiento se puede objetar que contar con más centros de datos dispersos por el mundo no es necesariamente un factor de calidad de servicio para el cliente típico, a menos que este necesite operaciones separadas con bases de datos separadas (por razones regulatorias, por ejemplo).

Después de años vendiendo servicio IaaS, Google todavía figura como ´visionario` en el correspondiente cuadrante mágico de Gartner. Según Lydia Leong, analista principal de esta consultora, lo que necesita para afianzarse como proveedor no es (sólo) más infraestructura sino complementar su oferta con un catálogo de aplicaciones creíbles para las empresas, como sus competidores. Según Google, ya hay 4 millones de aplicaciones corriendo en su nube, pero lo que Leong propone no es una suma sino un enfoque híbrido. O versátil. Casualmente, en las últimas semanas se ha filtrado una supuesta lista de media docena de adquisiciones potenciales para llenar ese espacio, que podrían anunciarse pronto.

En la reciente conferencia Next, su primera aparición pública desde que se incorporó a Google, Greene anunció que Google Cloud Platform (GCP) añadirá nuevas funciones orientadas a las empresas: auditoría de logs, gestión de identidades, cifrado decidido por el cliente, etcétera. Pronto habrá novedades en la implementación de la tecnología de contenedores, que permitirá a las aplicaciones correr en distintos servidores cloud sin inteferir. Con esta definición, Google parece querer adaptarse a un contexto multicloud, porque los grandes clientes – de ellos se trata – no se casarán con un proveedor cloud exclusivo.

A Sundar Pichai, CEO de Google, no le duelen prendas a la hora de reconocer que no hay correspondencia entre lo que la empresa está en condiciones de hacer internamente con su propia nube y los escasos frutos obtenidos de la comercialización de esas capacidades para clientes externos. Por esto define como disruptivo el papel de Greene: “lo que Diane aporta es una comprensión profunda de cómo responder a las necesidades de las empresas, con sus importantes detalles y matices”.

Está bien que Pichai lo reconozca, pero no se ha inventado mejor manera de convencer a un cliente que diciéndole quienes son los otros clientes, cuanto más ilustres mejor. Por eso, una de las primeras tareas de Greene ha sido salir a la conquista de potentes referencias. Así ha podido anunciar contratos con CocaCola, Disney y Spotify más la sorprendente mudanza de Apple – que no por ello rompe con AWS y Azure – y la aparición en escena de Netflix que se espera confíe en GCP para su backup en la nube (el streaming de vídeo seguirá contratado a AWS).

La otra pata en que se apoya la nueva estrategia son los revendedores. Las palabras de Greene son sugerentes: GCP tiene que ser ´less self-service`, ha dicho, pero Google no tiene intención de crear su propia rama de servicios profesionales; aspira a articular un ´ecosistema` de confianza mutua, práctica que no se ha visto en quienes la han precedido. Según cuentan las crónicas, Greene ha sido la primera directiva de su nivel que se ha sentado personalmente a discutir sus planes con los partners y el canal de distribución. Y ella conoce el paño.

El jueves pasado, en la conferencia trimestral de analistas, Pichai desgranó los puntos de inflexión en la estrategia: 1) evidenciar la capacidad para dar servicio a empresas que hasta ahora no tenían a Google en su radar como proveedor; 2) la fuerte inversión en machine learning y en inteligencia artificial debería subrayar una diferencia entre Google y sus competidores y 3) contar con Diane Greene a bordo es por sí mismo un factor que da confianza a las empresas y a los partners.

Urs Hôlzle, responsable de la infraestructura de Google y ahora mano derecha de Greene, ha declarado que en 2020 el negocio cloud de Google podría superar en facturación a los ingresos por publicidad. A estas alturas, suena como una imprudente expresión de deseos.

[informe de Arantxa Herranz]


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