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  3/09/2012

VMware, con la adrenalina por las nubes

Tan alta es la cuota de VMware en el mercado de virtualización de servidores, que podría pensar en dejarse llevar. Nada de eso: es un negocio que se ´comoditiza` velozmente, y la rentabilidad que hoy es muy buena podría estar amenazada en un par de años, en un contexto competitivo diferente. Consciente de ello, la compañía – y su propietaria, EMC – ha tomado la decisión de acelerar una transformación que, en teoría, ya estaba en los planes de Maritz, artífice del crecimiento vivido por VMware desde 2008. Pero, por alguna razón no explicada, EMC ha designado a Pat Gelsinger para dirigir la rica subsidiaria, y a Maritz le ha dado una posición privilegiada como chief strategist de la matriz.

Paul Maritz y Pat Gelsinger

Paul Maritz y Pat Gelsinger

Viene al caso recordar que en 2008, cuando Maritz se incorporó como CEO de VMware, Gartner estimaba que no más del 25% de las cargas de trabajo en servidores x86 estaban virtualizadas. Cuatro años después, esa proporción se ha elevado al 60%, y la consultora calcula que el 80% están virtualizadas con software de VMware. Lo que significa que controla la mitad de su mercado potencial, que todavía puede crecer. Así las cosas, ¿por qué moverse? y ¿por qué cambiar de timonel si la nave ha navegado bien durante los últimos cuatro años?

Hay muchas conjeturas y ninguna certeza en torno al relevo de Maritz por Gelsinger. La más difundida sostiene que Maritz ha tenido la visión estratégica para construir una compañía capaz de competir – y en este terreno, vencer –a Microsoft, su anterior empleador, pero aspiraba a más. Por su lado, Gelsinger, que ha sido sucesivamente número dos en Intel y EMC, tiene – según la misma versión – las credenciales operativas que VMware necesita en los próximos tiempos. El curioso enroque tiene un trasfondo: las cualidades de Maritz serán no menos útiles dentro de EMC, que tiene por delante una carrera sucesoria, en la que ambos – Gelsinger y Maritz – podría optar como candidatos al puesto de Joe Tucci.

Las piezas parece que encajan. EMC vive una transformación cada vez menos disimulada, y los movimientos de VMware están en consonancia. Entonces, ¿hacia dónde se está moviendo VMware? La trayectoria ha podido apreciarse días atrás en la conferencia VMworld, en San Francisco [la europea tendrá lugar en octubre en Barcelona].

Uno de los méritos de la virtualización ha sido propulsar el fenómeno del cloud computing: “en 2008, nos preguntábamos qué diablos era eso de ´la nube` lo que ahora discutimos es cómo construirla”, dijo Maritz ante los 22.000 asistentes a VMworld. El otro lado de la cuestión es que hoy las empresas desplazan aplicaciones a ´la nube`, y la virtualización es algo que se da por resuelto. Por lo tanto, VMware tiene que ir más lejos. Las empresas, sus clientes, usan el software de VMware para ejecutar el software convencional de terceros reduciendo el número de servidores físicos, y así ahorran dinero. Esas mismas empresas están adoptando nuevos tipos de aplicaciones (móviles, big data), que son la materia de una nueva estrategia de VMware, convertirse en plataforma de aplicaciones en ´la nube`.

Queda por ver si el objetivo final es convertirse en proveedor y gestor de cloud. Entretanto, el discurso oficial de VMware sugiere un futuro en el que los servicios, no las máquinas virtuales, marcarán la configuración de los centros de datos. Y para esta perspectiva, sus directivos han acuñado un concepto todavía difuso, que llaman datacenter definido por software: “se trata de virtualizar todos los diferentes elementos que existen en un datacenter”. Idealmente, implicaría que esos elementos (computing, networking, almacenamiento) formarían parte de un servicio que podría ser manejado por una misma plataforma de software.

No es una ensoñación de última hora. Durante los últimos años,VMware ha adquirido varias compañías – SpringSource, Zimbra y otras – que parecían no tener relación con el negocio principal, la virtualización. Este año ha hecho una compra importante, Nicira, ascendente especialista en la tecnología SDN (Software-Defined Network), por la que ha pagado 1.260 millones de dólares.

En la conferencia se anunciaron las actualizaciones de dos productos ya existentes pero que apuntan en la misma dirección. vSphere 5.1 aumenta la capacidad de las máquinas virtuales hasta soportar 64 núcleos, lo que – según la literatura de la compañía – habilita para procesar más de un millón de instrucciones por segundo. Por el lado de la infraestructura, VMware anunció vClour Director, una plataforma de automatización y gestión capaz de manejar hasta 30.000 máquinas virtuales.

Es notorio que VMware siente la presión de sus competidores. Hyper-V, de Microsoft, ha sido hasta ahora un lejano segundón, pero la nueva versión, a punto de salir al mercado junto con Windows Server 2012, ha sido acogida como un revulsivo en este mercado. “Ahora, cualquiera tiene un hipervisor, y algunos lo dan gratis”, comentó Maritz. El comentario parece tener como trasfondo un error que VMware acaba de rectificar: la decisión de cobrar a los clientes en función de la memoria utilizada. Lo que oficialmente se llamaba VRAM, se quedó con el mote de memory tax, y ha servido a Microsoft y Citrix para trabajarse a la clientela de VMware. En San Francisco, Gelsinger se ganó el aplauso más fuerte al anunciar que “desde ahora, tendremos un único modelo de precio: por CPU, por socket, un solo modelo, fácil de entender”.

Sería imposible reflejar en este post todos los aspectos abordados en VMworld, pero hay uno que ha llamado la atención: Horizon Suite es el nombre de una serie de productos concebidos para que sea posible el despliegue de aplicaciones virtualizadas en cualquier dispositivo. Al respecto, el CTO de VMware, Steven Herrod, proclamó que el PC está vivo y seguirá vivo por muchos años.

De la frase de Herrod se desprende la disposición de la compañía a tener mucho que decir en la migración de aplicaciones Windows, y ese algo está relacionado con la virtualización del desktop (VDI), un terreno en el que VMware marcha por detrás de su competidor Citrix. Según cifras de Gartner, citadas por Herrod, cuando Microsoft está a punto de lanzar su Windows 8, el 70% de las empresas aún no han dado el paso a Windows 7. Muchas lo harán en 2013, pronosticó, y para ayudarlas VMware cuenta con un producto que permite el despliegue remoto de Windows, llamado Mirage, la razón por la que compró el pasado mayo la pequeña empresa Wanova.

[información adicional de Mario Kotler, desde San Francisco]


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