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  27/05/2015

Tres estrategias de software, a falta de una

En contraste con las aplicaciones corporativas monolíticas que se ejecutan en buena parte de las empresas (baste decir que el 70% de las transacciones de negocio continúan bajo la égida del incombustible COBOL), las futuras soluciones de software requerirán ligereza y agilidad. Este podría ser el epítome del informe, ‘The future of applications: Three strategies for the high-velocity, software-driven business‘, elaborado por Accenture Technology, que abunda en la idea de que las empresas necesitan reinventar la forma en que diseñan, codifican y utilizan sus aplicaciones, y en los modelos operativos que faciliten el desarrollo conjunto de soluciones entre las áreas de negocio y los departamentos TI.

Debería ser así, dando por supuesto que las empresas quieren penetrar en nuevos mercados, alcanzar a los clientes esquivos y propiciar ingresos imposibles hasta este momento. Mientras algunos ámbitos tecnológicos se mueven con increíble rapidez – redes sociales, movilidad, analytics, cloud, wearables, crowdsourcing, Internet de las Cosas – las estrategias de ingeniería de software enfocadas a potenciar los procesos de negocio no reciben la atención debida, se afirma en la introducción.

Un dato incluido en otro informe, en este caso de Forrester, confirma la premisa: solo uno de cada seis (17%) de los ejecutivos de TI entrevistados por la consultora afirma ser capaz de suministrar las soluciones demandadas y al ritmo exigido por sus empresas. Y según un estudio de la propia Accenture, al tiempo que dos tercios de los ejecutivos se ven actualmente superados por el cambio tecnológico, y el 72% está de acuerdo en que seguirán estándolo en los próximos doce meses.

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Pero los departamentos de TI, asegura el informe, no deberían quedar solos ante el peligro: el conjunto de la empresa debe afrontar el cambio tecnológico. Más que nunca, la estrategia de software debe ser parte integral de la corporativa. “No es solo un asunto de ventaja competitiva, es una cuestión de supervivencia”, insiste el informe, y debería llevar a los responsables corporativos a plantearse algunas cuestiones importantes: ¿Está el software jugando un papel importante en mi negocio? ¿Utilizo las herramientas y metodologías adecuadas para crear nuevas oportunidades de ingresos?

La consultora plantea tres estrategias “poderosas” de desarrollo de aplicaciones para que las empresas afronten la velocidad del cambio tecnológico al que se ven sometidas y se conviertan en empresas propulsadas por el software. Su dominio acelerará el desarrollo – sean soluciones internas, ERP o SaaS – y adecuará la producción de soluciones a la evolución del negocio. Además, su puesta en práctica reducirá drásticamente el sesgo del gasto en TI hacia el puro soporte y mantenimiento del negocio, que Gartner estipula entre un 60 y un 80% de los presupuestos.

La primera estrategia tiene que ver con la transparencia (Liquid Applications). La codificación de soluciones de software complejas, masivas, onerosas y con largas implantaciones, ha dejado de ser pragmática. En su lugar, la futura demanda prima un enfoque transparente y flexible basado en componentes reutilizables,que permitan un rápido ensamblaje de los aplicativos para el soporte de necesidades dinámicas de negocio. Esta filosofía requiere arquitecturas modulares, técnicas de integración de última generación y una mentalidad sustentada en la movilidad y la nube. Las arquitecturas API (Application Programming Interface) apuntalan las aplicaciones transparentes, abriéndolas a servicios y componentes internos y externos eficientes. En tal entorno, “metodologías y prácticas colaborativas y de gestión tales como Agile y DevOps acelerarán el desarrollo, despliegue y suministro continuado de soluciones”, asegura Accenture.

DevOps representa tanto una tecnología como un cambio de cultura. Orquesta técnicas de automatización para la implantación, configuración y monitorización, que simplifican la interacción entre los equipos de desarrollo, centrados en el ensamblaje de aplicaciones líquidas, y los equipos de producción, enfocados a transformar las aplicaciones en servicios. “El resultado son despliegues más rápidos, predecibles en cuanto a su disponibilidad y radicalmente más eficientes”.

Uno de los elementos emergentes son las plataformas de software (incluidas las platforms-as-a service) que proporcionan arquitecturas técnicas bien definidas, junto con estándares, herramientas de auto-administración y código reutilizable. “Estas plataformas facilitan una rápida creación y ensamblaje de soluciones transparentes de negocio, dado que las aplicaciones se aglutinan con componentes pre-desarrollados”, según Accenture.

Para ejemplificar esta estrategia, cita el caso de Uber, el servicio de transporte personal “colaborativo”. Cuando quiere añadir una nueva funcionalidad, tal como mensajería con clientes en el momento que sus vehículos están disponibles, no la desarrollan internamente. En su lugar, buscan proveedores cloud como Twilio, que ofrecen la funcionalidad como parte de una arquitectura pre-desarrollada. A su vez, Uber comparte sus componentes transparentes de aplicación con otros desarrolladores de compañías tan variadas como Starbucks y TripAdvisor.

Además de transparencia, la segunda estrategia se centra en la inteligencia (Intelligent Applications). Soluciones capaces de entender, actuar y aprender en el conjunto de la urdimbre de software. La inteligencia de software es posible por la ingente afluencia de datos (internos, externos y del mundo físico), la capacidad de procesarlos y los avances en ciencias de datos tales como el procesamiento del lenguaje natural, machine learning (sistemas que aprenden automáticamente) y computación cognitiva (simulación de procesos de pensamiento humano en un modelo computerizado).

Mediante la automatización de tareas rutinarias, las aplicaciones inteligentes descargan complejidad y apoyan el esfuerzo humano con tecnologías tales como la auto-corrección y la robótica. La automatización inteligente mejora la productividad haciendo el trabajo en fracciones de tiempo y con más precisión. Instituciones financieras como Credit Suisse y Goldman Sachs utilizan estas técnicas para analizar tráfico en sus redes e identificar conductas fraudulentas de negocio, manipulaciones de mercado y violaciones de normas, reduciendo de manera importante los riesgos legales, de operación y cumplimiento.

La integración de analíticas crea sistemas que analizan la información de manera independiente. Las soluciones de Netflix, por ejemplo, son capaces de comprender lo que los usuarios están observando y cuándo empiezan o acaban la visualización de un programa, para luego utilizar análisis predictivos que optimicen la recomendación de contenidos en función de su uso.

Más allá, las aplicaciones inteligentes pueden aprender a actuar como agentes digitales y a auto-gestionarse. “Las compañías que piensan en el futuro utilizan ya agentes digitales para administrar las interacciones con los usuarios”, recuerda Accenture. Tales avances sostienen la promesa de que las organizaciones TI deleguen la monitorización, gestión y administración del desarrollo de software a agentes digitales.

Conseguir el mayor valor de Big Data y Analytics requiere una correcta estructura y configuración de componentes en la cadena de suministro de datos. Para ello es necesario evaluar cómo embeber las herramientas Big Data en la arquitectura de aplicaciones. El ámbito de conocimiento de una industria y los datos de negocio, incluyendo niveles de inventario, envíos de última hora, ingresos y cumplimiento regulatorio, pueden incorporarse en cadenas de suministros de datos que permitan a la organización TI influenciar en el negocio.

Además de transparentes e inteligentes, las aplicaciones deberán someterse al imperio de la conectividad (Connected Applications). Hacerlo requiere abrir las soluciones a otras empresas, socios de negocio y ecosistemas de clientes, “así como a la explosión de Internet de las Cosas que es y será esencial para la entrega de nuevos servicios”. Las aplicaciones conectadas se ejecutarán en cualquier parte, no solo en smartphones, tabletas o PC, sino también en equipos industriales, canalizaciones, coches, wearables, etc., para convertir los productos en un híbrido productos-servicios.

Esta estrategia implica dos elementos básicos: desarrollar y llevar a la práctica una concepción de ecosistema e integrar las TI con las TO, es decir las tecnologías de información con las de operación. “A día de hoy, TI tales como planificación de recursos, gestión de la relación con clientes y sistemas de ayuda a la toma de decisiones y TO tales como gestión y monitorización de equipos y sistemas de soporte a procesos industriales se han gestionado por separado, pero el futuro demanda entrelazar ambos mundos”, resumen los autores.

Para llevar adelante este nuevo modelo operativo, se necesitan nuevos perfiles profesionales, y Accenture propone cuatro. Los Directores de Plataforma tienen la responsabilidad de construir y ejecutar las “estrategias de abstracción” necesarias para evolucionar hacia un entorno de aplicaciones transparentes. A partir de aquí, el Arquitecto de Inteligencia asegura que esas aplicaciones, incluyendo los agentes digitales, son entrenadas en un nicho concreto de negocio – de manera similar a como se forma a un empleado – para conseguir que el software sea útil. Con una mentalidad de empresa sin fronteras, el Constructor de Ecosistemas facilita la colaboración con socios, suministradores e, incluso, competidores para la provisión de nuevos productos y servicios al mercado [el ecosistema de Microsoft lo forman 600.000 actores]. Conforme las aplicaciones transparentes y los ecosistemas se expanden, los desarrolladores no solo residirán exclusivamente en las organizaciones TI, en su lugar, emergerán desde las líneas de negocio y en el exterior; coordinar esta actividad será responsabilidad de los Desarrolladores de Comunidades.

[informe de Lola Sánchez]


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