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  26/01/2021

Amazon Web Services multiplica sus tentáculos

No ha habido tiempo en este blog para comentar la conferencia re-Invent, de Amazon Web Services de diciembre. No es tarde para resarcirse: esta edición ha sido una auténtica maratón, con sesiones desplegadas a lo largo de tres semanas con una cincuentena de anuncios. Es imposible reseñarlos aquí, como ha sido fácil decidir a quién dedicar esta vez la foto de apertura, si a Andy Jassy por su condición de CEO de esta rama de Amazon o al CTO Werner Vogels, por la visión de conjunto que expuso. En todo caso, 2020 ha sido un gran cierre de año para AWS, porque la pandemia le ha dejado grandes beneficios que atribuye a la transformación digital en plena aceleración.

Werner Vogels

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En boca de Jassy, el avance de AWS ha sido del 29% con respecto a 2019, lo que, de expresarse en ritmo anual, se traduciría en 46.000 millones de dólares [32.628 millones de enero a septiembre] por lo que no está lejano el día en que AWS pueda celebrar el haber cruzado la línea de los 50.000 millones. Dicho de otro modo, el 20% del total de ingresos del grupo Amazon.

“Para alcanzar ese 29% de crecimiento – dijo el CEO – hemos facturado 10.000 millones más en los últimos doce meses”, con lo que quiso destacar que les ha costado algo más de una década, pero el próximo hito está al alcance de la mano: “tardamos veintitrés meses en subir de 10.000 a 20.000 millones y trece para pasar de 20.000 a 30.000 millones; en esta última fase, nos han sobrado doce meses para superar los 40.000 millones”.

Gartner ha confirmado una vez más el liderazgo de AWS en los segmentos de IaaS y PaaS, con un 45% de cuota de mercado. Otras consultoras, con otras metodologías, le dan otros porcentaje, pero todas advierten que siente en el cuello la respiración de Microsoft, en buena parte por haber sido adjudicataria de un controvertido contrato con el Pentágono. Como avisa el lema del evento de AWS, la compañía tiene que reinventarse, lo que quiere decir que debe acertar en su aproximación a la nube híbrida.

Jassy esquivó cuanto pudo este concepto, cuya existencia ha rechazado durante años, pero sabe que inevitablemente AWS tendrá que ser un actor competitivo en una hibridez para la que Azure está más preparada, sobre el papel. Describió genéricamente la batalla, reduciéndola a una inversión de proporciones: la mayor parte de las cargas de trabajo van a migrar a la nube y las que no, quedarán alojadas en nodos locales, por tanto marginadas.

Sin embargo, reconoció que la nube como la entiende AWS representa entre el 4% y el 6% del gasto total en TI, mientras el resto se destina a software, hardware y servicios on-premise. Completar la transición llevará años, pero no hizo más conjeturas. Una afirmación que sobrevoló todo el evento fue que lo más importante para el cliente no es dónde se encuentren sus cargas de trabajo sino que funcionen de modo idéntico, estén on-premise o en la nube. Si esto no equivale a bendecir la hibridez, se le parece bastante.

En verdad, hace tiempo que AWS empezó a bajar de la nube a la tierra; más exactamente desde que lanzara Outposts, la compañía ha visto cómo miles de clientes se han acogido a la oferta, presumió Jassy. Computación, almacenamiento, bases de datos, herramientas analíticas, todo administrado por AWS como si estuviera en la nube, pero metido en un rack del cliente. Al principio, Outposts estaba reservada a grandes clientes, pero a partir de ahora tendrán oportunidad de acceder aquellos que no tengan tanto espacio, gracias a dos modalidades montadas en racks de una y dos unidades. Sin entrar en detalles técnicos, el interés del anuncio reside en su enunciado: el modelo cloud se redimensiona a la medida de tiendas, restaurantes, hospitales o fábricas. ¿Algo más?

Mucho. En esta línea, AWS ha rearmado su estrategia de Local Zones, para acercar la infraestructura a los clientes, diseñada para ejecutar cargas de trabajo que requieren latencias medidas en milisegundos, accesibles bajo demanda y sin que sea necesario poseer un centro de datos. La primera de estas zonas locales se habilitó en Los Angeles hace un año, le siguieron otras y en 2021 abarcarán quince ciudades de Estados Unidos. De momento, no hay noticia de planes de disponibilidad en otros países.

En el marco de la fusión entre la nube híbrida (aunque no la reconozca bajo este nombre) y el edge computing, AWS no es ajena al papel que va a jugar 5G a partir de este año. La compañía espera ir consolidando su servicio Wavelength, lanzado inicialmente con Verizon para unir su capacidad de computación en el edge y ofrecer latencias inferiores a 10 milisegundos. En Estados Unidos ya está en una decena de ciudades, siendo los próximos destinos Japón con KDDI. Corea con SK Telecom y Reino Unido con Vodafone. Los tentáculos de AWS siguen multiplicándose.

En la estrategia diseñada por Jassy, inteligencia artificial y machine learning ocupan un lugar relevante, con las implicaciones que conlleva. Ya en la conferencia del año anterior el CEO dedicó 75 minutos a esta cuestión, pero en diciembre ha vuelto sobre ella para subrayar la alta tasa de adopción que ha encontrado en los clientes. La principal apuesta en este renglón se llama SageMaker y tiene medio centenar de funcionalidades para simplificar el trabajo de los desarrolladores, según dijo.

Otro riesgo para su dominio, no tan abrumador como antaño, es que se va imponiendo en el mercado la noción de multicloud: nadie aprecia la cautividad. Aunque AWS ha sido siempre reacia a la pluralidad, ha terminado por sumarse a una corriente cuyo exponentes tienen sonoros nombres propios: Google Anthos y Azure Arc. En esta edición de re:Invent presentó unos servicios híbridos de administración de contenedores, EKS y ECS Anywhere, que estarán disponibles a  mediados de año. Tienen como característica la de admitir cargas de Azure y de Google Cloud.

Desde luego, AWS no anda corta de artillería, tecnológica o dialéctica, bien notoria en tres semanas de conferencia. Un clásico fue la argumentación de Jassy contra las bases de datos de Microsoft y sobre todo la de Oracle, a las que descalificó como complejas e incompatibles con nodos que no sean de sus fabricantes. Como alternativa, AWS propone su base de datos relacional Aurora, de código abierto y compatible con RDS para MySQL y RDS PostgreSQL, que pregonó por ser nuestro-servicio-que-más-crece. Con permiso del servicio de Contact Center cuyo buen momento se explica por los efectos del coronavirus.

Otros buenos ejemplos de esta ofensiva son AWS Proton y AWS CloudShell. El primero es un nuevo servicio de administrador para la implementación de contenedores y serverless, con los que hace un esfuerzo de orquestación de herramientas de desarrollo. En el segundo caso, se sitúa a rebufo de Azure CloudShell,  disponible desde hace tres años .

Tocó a Werner Vogels, quien intervino dos veces en re:Invent desde Amsterdam, su ciudad natal,  jalear las nuevas herramientas de AWS en la categoría “de observabilidad”, palabra que puede sonar mucho en lo sucesivo. Destacan dos novedades con nombres tan sugerentes que merece cursivas: Fault Injection Simulator y Chaos Engineering. En síntesis, son dos servicios que se integran en la consola de AWS para la ejecución  deliberada de fallos introducidos en los sistemas para así poner a prueba su capacidad de recuperación.

Es innegable la amenidad de Vogels cuando argumenta que “la tecnología tiene que ser accesible, no sólo para los expertos digitales sino para todo el mundo”. La demuestra en una recomendable serie didácticos que llevan el título Now Go Build. Es un viaje por diez ciudades en los que trata una diversidad de casos, desde Yakarta, el primero, hasta Oporto, el último hasta que acabe la pandemia.

Dos áreas que Vogels presentó como representativas del futuro de Amazon Web Services son la computación cuántica y el espacio. En agosto pasado, la compañía lanzó su servicio Bracket, para ayudar a los usuarios de su plataforma a experimentar con algoritmos cuánticos. “Será uno de los mayores cambios que veremos durante los próximos años en el desarrollo de software y por ello no podemos estar ausentes”, dijo. Otro elemento de esa estrategia será el despliegue de una flota de 3.200 microsatélites en baja órbita cuya función será mejorar la entrega de sus servicios a través de Internet, liberándose de las limitaciones de las redes gestionadas por los operadores.

Por último, una tendencia notoria últimamente en las TI, su verticalización, es asumida por AWS, como prueba – con agudo sentido de la oportunidad – HealthLake, un repositorio centralizado de datos para el sector sanitario, diseñado para el análisis masivo de datos médicos no estructurados. Es muy probable que esta verticalización sea llevada pronto a otros sectores.

[informe de David Bollero]


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