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  4/06/2020

Expansión exterior de las nubes chinas

Tres nubes chinas contra tres estadounidenses. La imagen es seductora, pero menos poética de lo que sugiere. De momento, la diferencia entre los dos tríos es abismal. También en los servicios cloud, la ambición internacional de las compañías chinas no se marca límites a priori. Al gigante Alibaba le acompañan Baidu y Tencent, en ese orden. Llevan adelante estrategias expansivas en el sudeste asiático y en América Latina, pero no pierden de vista los mercados europeos. Esto, en un contexto de guerra comercial que estimula a las autoridades de Pekin a reservar su mercado interior a las compañías del país. Una pauta que no difiere de la observada en otras industrias estratégicas.

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Es evidente que las empresas chinas cuentan con el colchón de su enorme mercado interior para vitaminar su expansión con el beneplácito oficial y una probada capacidad de bajar los precios cuando sea preciso. Según la consultora Canalys, el valor total del mercado cloud en China fue de 10.700 millones de dólares en 2019, con un 63% de crecimiento. Con esta magnitud, es el segundo mercado cloud del mundo, un 10,8% del total mundial, aunque muy lejos de los 124.600 millones de Estados Unidos. Proporcionalmente, China dedica el 2,7% de su gasto en T.I. a servicios cloud, porcentaje muy inferior al 11,4% de Estados Unidos.

De la lectura del análisis de Canalys se obtiene otra pista significativa. El último trimestre de 2019 dio ocasión a un baile en el ranking de proveedores cloud en China: Baidu desalojó de la tercera posición en el mercado a Amazon, de manera que el podio ha quedado exclusivamente en poder de compañías nacionales. El liderazgo inapelable lo ostenta Alibaba (46,4%), seguido de Tencent (18%) y Baidu (8,8%). En los tres casos, sus principales fuentes de ingresos son otros negocios: comercio electrónico, portales y juegos o buscador, respectivamente, que a cada uno le ha llevado naturalmente a dotarse de unas infraestructuras que ahora les permiten prestar servicio a terceros dentro y fuera de su país.

Es más que probable que el protagonismo chino se acentuará en el futuro, por su inercia expansiva y porque librarse de la dependencia tecnológica de Estados Unidos es la impronta oficial. Actitud que forma parte de un paquete en el que hay mucho más, como esa orden ´de arriba` para que todas las oficinas gubernamentales e instituciones públicas reemplacen en el plazo de tres años el hardware y el software de origen extranjero que estén usando actualmente.

Esta medida, que difícilmente tendrá marcha atrás, va a implicar la sustitución de entre 20 y 30 millones de sistemas, con perjuicio para fabricantes como HPE y Dell, pero también para Microsoft, que para congraciarse con el mercado chino creó una versión específica de Windows 10. En principio, se supone que China adoptará un sistema operativo local, Kylin OS, cuya debilidad inicial es el bajo número de desarrolladores en los que puede apoyarse.

Este es el cuello de botella con el que podrían encontrarse los planes chinos: no le costará demasiado disponer de componentes y capacidad de producción de hardware alternativo [al fin y al cabo, Estados Unidos lo hace fabricar mayoritariamente en China] pero lo tendría más difícil con el software: las dos potencias están muy distantes en este ámbito.

El crecimiento, oportunamente incentivado, de una industria nacional de software – no es un campo yermo: las 100 empresas más grandes facturaron 118.500 millones de dólares en 2019, con un 6,5% de incremento – será a buen seguro otro estímulo para desarrollar su mercado cloud. La empresa mejor preparada para recibir con las manos abiertas a los desarrolladores y proveedores de software es Alibaba, por su peso en el mercado.

La división de servicios cloud de Alibaba aumentó sus ingresos un 84% el año pasado, hasta llegar a 3.680 millones de dólares. Con esta cifra, disputa la cuarta plaza del mercado mundial, pero en su propio país tiene un dominio apabullante. Entre otras razones por sus acuerdos preferentes con los tres operadores (estatales) del país.

No sólo Amazon Web Services tiene problemas para competir con Alibaba. Sus compatriotas también penan para seguir su rueda en el mercado. Ante la crisis del coronavirus, los servicios prestados por Alibaba han crecido espectacularmente, sobre todo su chat para entornos laborales DingTalk, al extremo de superar a la versión profesional de WeChat, marca de Tencent. En la cresta de la ola, con la finalidad de consolidar su posición interna y avanzar en el exterior, Alibaba ha anunciado que invertirá en infraestructura 200.000 millones de yuanes (28.000 millones de dólares) en los próximos tres años.

Ni lento  ni perezoso, Tencent subió el listón a 70.000 millones de dólares en cinco años.  El segundo de la tabla promete volcar más esfuerzos en su actividad cloud para compensar la desaceleración de su actividad principal, sus portales de videojuegos. En el exterior, su iniciativa más audaz [por razones “culturales”] es llevar el servicio cloud a Japón a finales de este año. Ya está presente en ese mercado, pero muy rezagado sobre AWS y Azure. Pero el negocio internacional es importante para el grupo: además de Japón, presta servicios en Estados Unidos, Alemania, Corea del Sur, India, Tailandia y Rusia.

De los tres grandes competidores, el más pequeño es Baidu, que también tiene sus ojos puestos en el exterior. El año pasado se instaló en Singapur con la idea de ayudar a las compañías chinas que hacen negocio en ese emporio tecnológico del sudeste asiático.

Al triunvirato se podría agregar Huawei, ávida por nuevas fuentes de ingresos tras los problemas que atraviesa su división de móviles. Gartner la sitúa como el proveedor que más rápidamente crece en el modelo IaaS, un 222% en 2019. Cuenta con centros de datos en Singapur y en varios países de América Latina (Chile, Brasil, México y Perú) y una oferta que privilegia la inteligencia artificial y el análisis de datos.

Los analistas de mercado predicen que la huella dejada por la pandemia va a acelerar la demanda de servicios cloud en todo el mundo. Una gran parte del avance beneficiará a la modalidad SaaS, apuntalada por el teletrabajo; también se prevé un pronto aumento del gasto en ciertos verticales y notablemente en el sector público, que se ha despertado a la necesidad de encontrar fórmulas más ágiles de gestión de la información.

En este contexto, se espera que la región de más rápido crecimiento será Asia. Esto no va a disolver la ventaja que globalmente tienen Amazon Web Services, Microsoft Azure y Google Cloud. Pero Alibaba, a la que se le calcula una cuota del 5% en la escena mundial, disputa la cuarta posición con IBM.

[informe de Pablo G. Bejerano]


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