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  5/10/2021

Kyndryl, la startup que nadie llamará unicornio

Tanto da si el nombre gusta o disgusta. Sus progenitores han decidido que se llame Kyndryl y desde el 1 de septiembre es la marca de una startup que nadie confundirá con un unicornio: de salida tendrá unos 90.000 empleados. IBM le ha transferido un negocio global que en 2020 fue de 19.400 millones de dólares y de 9.500 millones en el primer semestre de este año. Un 38% en Estados Unidos y otro 38% en la región EMEA. En España y Portugal, la nueva compañía ha heredado una plantilla de aproximadamente 3.000 empleados. La separación jurídica quedará consumada al finalizar 2021. Toni Sacconaghi, analista de Bernstein, ha escrito que lo que IBM busca es “crecimiento a través de la resta”.

Martin Schroeter

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Bien expresado: IBM quita de su balance unos activos que en 2020 le han producido pérdidas de 2.010 millones de dólares, más del doble que en 2019. Y en seis meses del 2021, han añadido otros 887 millones de pérdida neta a la corporación. Estas cifras aparecen en el documento que la nueva compañía ha registrado en la Comisión de Valores (SEC) estadounidense.

Desde que hizo pública la intención de separar la rama del tronco, hace un año, el CEO de IBM, Arvind Krishna, ha preferido subrayar los motivos operativos, obviando sus componentes financieros que han sido desvelados ahora por imperativo legal. El antaño llamado Gigante Azul prosigue con su dieta de adelgazamiento, pero en cualquier caso será el primer cliente de Kyndryl, a la vez que esta actuará como su primer integrador de servicios de infraestructura. No será la única atadura: las dos partes han suscrito un acuerdo general sobre propiedad intelectual y otro sobre licencias que van a regular sus relaciones.

Al margen de este vínculo previsible, IBM y Kyndryl podrán hacer negocios con socios y aliados. La segunda menciona tres ejemplos no exhaustivos: VMware, Microsoft y ServiceNow.

IBM y Kyndryl han puesto por escrito sus respectivas líneas de actuación. La primera “pondrá su foco en la nube híbrida y la AI, una estrategia abierta de innovación para tratar de capturar una oportunidad potencial de 1 billón de dólares […] Tras la separación, más de la mitad de los ingresos de IBM será generada por servicios, que en su mayor parte serán de alto valor en software y soluciones”. Por su lado, Kyndryl se propone “suministrar servicios innovadores de diseño, ejecución y modernización de los entornos tecnológicos de sus clientes, entre los que se encuentran algunos de las más importantes empresas e instituciones”.

Viene a colación el acuerdo firmado por IBM y Caixabank para la transformación de los sistemas de información de esta entidad, ahora fusionada con Bankia. La participación de IBM del 51% en IT Now, filial común con el banco, ha sido traspasada a Kyndryl España, que asumirá la ejecución del contrato para crear una nueva infraestructura cloud para sus servicios financieros.

En la práctica, Kyndril absorbe tres cuartas partes de los ingresos que fueron de la división Global Technology Services (GTS), que en 2020 sumaron 25.800 millones de dólares. El CEO de la compañía será Martin Schroeter, quien entre 2014 y 2017 fue CFO de la corporación. En España y Portugal, la presidencia será ocupada por Luis Roca, antes director general de GTS.

También IBM ha registrado la transacción ante la SEC: como parte del plan de segregación, distribuirá el 80,1% de las acciones ordinarias de Kyndryl entre sus accionistas y retendrá el 19,9% comprometiéndose a desprenderé de esta participación en los doce meses siguientes a su distribución. Los ingresos producidos por la desinversión no pasarán a la cuenta de resultados, sino que servirán para financiar los costes de la separación. Sin pronunciarse sobre las cuentas futuras de su criatura, afirma esperar que “el dividendo inicial combinado de Kyndryl e IBM no será inferior al de IBM antes de la operación”. Es decir: no menos del 4,77%, para tranquilizar a los accionistas.

Por lo mismo, IBM abunda en la justificación de su decisión de separarse de lo que ahora es Kyndryl, señalando que el mercado mundial de servicios de infraestructura gestionada, al que se dirige ésta, crece actualmente al ritmo del 7% anual, lo que llevaría a alcanzar potencialmente los 510.000 millones de dólares en 2024. El documento de Kyndryl dice lo mismo pero no  arriesga pronóstico: se limita a decir que el mercado potencial asciende  actualmente de 415.00 millones.

Tras la separación, Kyndryl será un actor principal de ese mercado – el número uno o el dos, según se cuenten peras y manzanas – pero empieza por reconocer ante la SEC que sus ingresos [dentro de IBM] han declinado en los últimos años. En 2020, el descenso fue del 4,5% sobre los 19.350 millones del precedente, “debido principalmente a la reducción en el gasto de clientes pertenecientes a industrias castigadas por la pandemia global”. Pero la caída de 2019 había sido peor aún, el 7% sobre los 21.800 millones de 2018. En tres años, el declive ha sido del 11%. Afortunadamente para Schroeter, la tendencia en 2021 apunta un descenso de medio punto hasta julio: se ha observado “una modesta expansión resultado de las medidas de productividad tomadas [tomadas por IBM] en 2020 así como de la mejora de márgenes operativos”

Como es preceptivo, se enumeran los factores de riesgo que podrían en su caso comprometer lo esperado de la operación. Uno de ellos, el impacto de la competencia. “Entre nuestros competidores se encuentran empresas incumbentes que han extendido sus ofertas de migración y gestión de entornos cloud para las que aprovechan modelos laborales y reservas de talento en países de bajo coste que han crecido sobre la base de prestar servicios a una clientela mundial”. Otros competidores señalados como riesgo del negocio son “los grandes integradores de sistemas cuya principal palanca son los servicios de consultoría”.

La enumeración de esos competidores resulta reveladora. En primer plano, DXC, compañía creada hace cinco años mediante la fusión de CSC y la división de servicios de Hewlett Packard Enterprise. Además, se menciona a la francesa Atos y la japonesa Fujitsu. De la lectura de la lista comunicada a la SEC queda la impresión de que Kyndryl carga las tintas en compañías indias: Infosys, Tata Consulting y Wipro “entre otras”.

Ritualmente, se cura en salud advirtiendo algo obvio: “esta competencia podría afectar negativamente nuestros ingresos y presionar los márgenes operativos de nuestra industria, particularmente en cuando a la extensión y renovación de contratos […]”

La suerte futura de la fuerza laboral de Kyndryl no está definitivamente sellada. En verdad, no toda será aportada por IBM:  ya se han incorporado unos cuantos directivos de otras procedencias y hasta hace días estaban abiertas unos 1.500 puestos de trabajo, entre ellas varias decenas en España. Por cierto, el sector al que se adscribe la compañía vive una situación de escasez y carestía del tipo de personal que la nueva compañía tiene en sus filas.

Esta desinversión, así como la cotización inicial de Kyndryl, es un asunto delicado para los accionistas de IBM que recibirán sus títulos según una fórmula que se conocerá en su momento. Tras años intentando vanamente elevar el precio de sus acciones, la capitalización bursátil actual de IBM es inferior a la de empresas que facturan varias veces menos. Aún es pronto para saber cómo recibirán los inversores la escisión bursátil, pero lo que sin duda ya saben es que la división de Software Cognitivo y Cloud – dirigida por Krishna hasta su entronización y en la que se integran los activos de Red Hat, esenciales para hacer realidad la nube híbrida – ha sido el salvavidas de la compañía matriz en el primer semestre de este año.

Schroeter se ha encargado de definir así el papel de Kyndryl en el mercado de las TI: “somos el corazón y los pulmones del negocio de nuestros clientes”. Su base de partida está formada por 4.600 clientes en 115 países; la mayoría también lo son de IBM y se concreta en una cartera plurianual de pedidos pendientes que se estima en unos 60.000 millones de dólares.

La estrategia de IBM tras la segregación es transparente: reemplaza ciertas fuentes de ingresos clásicas – desviadas a Kyndryl – por otras nuevas y se apoya en estas para mejorar su margen operativo. La buena noticia es que el contexto resulta favorable para ambas: tras la pausa de los meses de pandemia, los clientes han reanudado su ciclo inversor en TI. Ojalá dure.

[parcialmente publicado en La Vanguardia]


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