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  19/07/2021

Susana González

Presidenta de Rockwell Automation, región EMEA

La pandemia no se ha ido, mientras los fondos europeos de recuperación aparecen en el horizonte. Entre estas dos variables se mueven hoy las expectativas de reindustrialización de unas economías que durante demasiado tiempo se entregaron a la fe en el poder radiante de los servicios, cuando no a una externalización brutal de su actividad de fabricación.  La locución Industria 4.0 no suele aparecer en el vocabulario de Rockwell Automation – qué alivio para la lengua – pero su  oficio de siempre es el suministro de soluciones de automatización a las más diversas industrias. Susana González preside la región EMEA, con una cifra de negocio que equivale al 20% de los ingresos de la compañía.

Susana González

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Como testimonio de los profundos cambios vividos, puede valer como precedente la entrevista de hace casi exactamente tres años con su predecesor, Thomas Donato, pero la referencia inevitable de la situación actual está en la conversación reciente con el CEO de la compañía, Blake Moret.

De la entrevista con Blake Moret retengo el concepto de continuidad durante la Covid. A estas alturas, parece llegado el momento de retomar las líneas de crecimiento. ¿Qué nuevos problemas se están planteando las industrias con las que trabaja Rockwell?

Empezando por el principio, desde que la Covid llegó a nuestra región, en marzo del 2020, la prioridad de la compañía ha sido asegurar que los empleados estuvieran a salvo, lo que ha hecho que la mayoría trabajamos desde entonces a distancia. Ha sido una transición en sí misma compleja, que se ha complementado con el cumplimiento de otro requerimiento: seguir abasteciendo a nuestros clientes […] Esto ha sido crucial para industrias como la alimentaria y la farmacéutica, que han estado en el centro de la emergencia global […] En este momento, las cosas se van recuperando, pero la mayoría aún seguimos trabajando desde casa, dependiendo de las pautas de vacunación y las normativas en cada país. Pero la situación ha dado un giro inesperado: hoy el mayor problema es el desabastecimiento de componentes.

¿Los semiconductores?  

Sí. La escasez de semiconductores es un obstáculo adicional para que el mundo recupere la normalidad. En todas las industrias se consumen cada vez más chips y en algunas, como la automoción, las listas de espera de ciertos modelos pueden llegar a seis o siete meses.  Nuestros productos también llevan semiconductores, de modo que no somos en absoluto ajenos al problema […] En una presentación reciente, nos decía Blake [Moret] que esta situación durará por lo menos el resto de 2021, tal vez más en ciertas categorías. Por otro lado, los problemas de abastecimiento de materias primas se han complicado por nuevas perturbaciones logísticas.

Aparte de la desaceleración, se propone reestructurar las cadenas de suministro de industrias que habían sido propensas a la deslocalización. ¿Le consta, en el caso de clientes de Rockwell, que haya previsiones de marcha atrás en la externalización?  

La disyuntiva entre onshoring y offshoring es un debate recurrente, que ahora mismo vuelve a estar de moda por razones conocida. Ahora, de  momento, es una tendencia que se ve en Estados Unidos: son bastantes las empresas que contemplan recuperar capacidades de producción que habían desplazado a países asiáticos. Pero no observo movimientos comparables en Europa ni Oriente Medio.

Ha mencionado a las industrias alimentaria y farmacéutica como partícipes de un fenómeno global […] ¿Cómo ha sido su evolución en Europa?

La misma. Las he citado por su relación con la crisis sanitaria. Pero nuestro negocio es mucho más amplio. La clasificación que hacemos es entre fabricación discreta [que implica ensamblado no reversible] e industrias de proceso, con situaciones híbridas entre ambas. Esto no quita que el mayor peso de nuestro negocio en 2020 ha recaído en los sectores alimentario y farmacéutico.

Que son, típicamente industrias de proceso

Sí, pero las vemos como híbridas, porque además de la producción de alimentos y bebidas, las soluciones de Rockwell intervienen en la fase de embalaje. En cuanto a las medicinas, no sólo hay que fabricar las pastillas sino también envasarlas para su distribución, un aspecto fundamental relacionado con el ciclo de vida, la calidad y la regulación.

¿Qué capacidad específica tiene Rockwell para ser competitiva en esos sectores?

En primer lugar, experiencia. Esta es una compañía con más de 150 años de historia y una evolución que la ha llevado hasta aquí. Una de las cosas que tal vez deberíamos contar más a menudo es que no solamente suministramos tecnología, sino que fabricamos nuestros productos en nuestras propias plantas. Es una producción discreta, que nos da experiencia para aplicar en otros la tecnología que usamos en casa […] con su mejora continua, sus normas de calidad y una mayor cercanía a los mercados. Nuestra filosofía es llevar esas ventajas a casa del cliente, ayudarle a que su manufactura sea más predecible y a la vez más sostenible. En el fondo, la automatización industrial gira siempre en torno a la mejora de la productividad y de los estándares de sostenibilidad.

De esos criterios, sin negar importancia a la productividad, ahora está en boga la sostenibilidad. En las industrias tradicionales se sabe bastante bien cómo reducir la huella de carbono, pero en otras más modernas resulta menos evidente […]

Estamos en el centro de ese fenómeno contemporáneo. La etiqueta de sostenibilidad no es nueva, pero la entendemos como hacer todo con una mentalidad de optimización, para que el output se consiga con menos consumo de energía. Somos conscientes de que lo venimos haciendo así desde hace muchos años, pero quizá el perfil de automatización no se ha entendido como una parte de la sostenibilidad. Tenemos un proyecto muy interesante en España de economía circular […]

¿Me lo contará?

Sí, claro [risas]. Tenemos el permiso del cliente. Se trata de reciclado de residuos en Cerceda (Galicia), de la empresa Valtalia. Opera una planta que cuadruplica su capacidad anterior, un complejo que se les había quedado pequeño. En su equipamiento, la empresa propietaria confió a Rockwell la automatización. Le suministramos el sistema SCADA, los controladores programables, los variadores de frecuencia y las comunicaciones industriales por Ethernet y fibra óptica. De hecho, se prevé que el próximo año sólo irá a parar al vertedero el 10% de los desechos, aquellos que no se puedan reciclar ni convertir en energía.

Es uno de los grandes objetivos fijados por la Unión Europea y donde hay un objetivo hay financiación. De modo que seguramente habrá más de este tipo de proyectos en los próximos años. A priori, no parece que la economía circular estuviera en la agenda de Rockwell […]

Cuando se piensa en el foco de nuestra actividad, pocos dirían que una planta de reciclaje forma parte de lo que hacemos. Pues es un error: las tecnologías de Rockwell no han sido pensadas para un business case en particular, sino que se pueden extrapolar a distintos campos de aplicación. Creo que Valtalia es un ejemplo muy pertinente, por el fuerte énfasis que la sociedad está poniendo en las cuestiones ambientales. Hay otros, que no hacemos públicos, en los que ayudamos a introducir conceptos nuevos de reciclaje.

[…] El tratamiento de aguas, creo era uno de ellos

Efectivamente. Hemos participado en varios proyectos de tratamiento de agua y también en plantas de desalinización. Algunos en España, pero me disculpará por no decir nada más concreto.

Volvamos a la industria tradicional […] En anticipación a la salida de la pandemia y con la previsión de fondos europeos para la recuperación, se vuelve a hablar de reindustrialización. ¿Está Rockwell involucrada en proyectos financiables con esos fondos?

Por supuesto, estamos muy atentos a los anuncios de los gobiernos de cada país donde estamos presentes. Ahora mismo recuerdo que Italia invertirá una cuarta parte de los 200.000 millones de euros que le van a corresponder – es decir, 50.000 millones aproximadamente – en la innovación digital, con una parte significativa para la industria. Alemania ha anunciado que gastará el 90% de lo que le corresponda en mejoras de medio ambiente y digitalización; creo que en este segundo capítulo van a ser unos 14.000 millones. Por las noticias que me llegan desde España, creo que se ha hablado de 3.700 millones de euros en la nueva política industrial y la economía circular.

Le pregunta era por la involucración de Rockwell

La respuesta es afirmativa, como imaginará. En primer lugar, una parte irán a mercados donde somos muy activos, como Alemania, España, Italia y Polonia; por otro, la agenda que está marcando la UE es coherente con tecnologías que están en nuestras capacidades, así que no tenemos necesidad de cambiar de estrategia para participar en esa carrera

Pero no la pueden correr en solitario

La verdad es que nos especializamos en un área en la que me atrevo a decir que no tenemos muchos competidores. Al mismo tiempo, contamos con partners muy importantes, empezando por Cisco y Microsoft […] De ninguna manera creemos ser capaces de hacerlo todos en solitario. Ni mucho menos: tenemos socios tecnológicos relevantes y un ecosistema de integradores de mucha calidad.

Ah, me interesa esta cuestión de los integradores. Para los proyectos de los que estamos hablando, elegir el compañero de viaje puede marcar la diferencia a la hora de postularse a una convocatoria

Trabajamos con integradores globales y con un buen número de locales. En un plano, aquellos que se ocupan de automatización industrial en su acepción convencional […] Ahora mismo estamos muy enfocados en el desarrollo de nuestro ecosistema de software, un ámbito de expansión para Rockwell.

Tengo una pregunta sobre software, pero antes quisiera saber qué diferencia hay, si la hubiera, entre la perspectiva global de la compañía y la más propiamente europea […]

Como empresa global, tenemos muchas cosas en común en las regiones. Y con motivo: cada vez más nuestros clientes operan a escala internacional, es raro que tengan una planta en un solo sitio. Creo que uno de los valores de Rockwell, que nos diferencia de otras compañías, es que buscamos que el cliente tenga la misma experiencia tanto si está en China o en Alemania. El fundamento de nuestra manera de trabajar es que la experiencia será la misma en todas partes. Dicho esto, no hay dos clientes iguales ni tampoco los mercados son homogéneos. Somos más fuertes en Estados Unidos porque allí nació la compañía y porque allí tiene su cuartel general [nota: en Milwaukee, Wisconsin], pero en las demás regiones cubrimos más o menos los mismos sectores y la tecnología no cambia según el mapa. Lo que sí cambia es la regulación. Aunque sólo fuera por esto, valdría la pena contar con un ecosistema que incluya alianzas locales.

Ahora sí, vamos al software, a la famosa convergencia entre OT e IT de la que tantos hablan. Es obvio que la fuerza de Rockwell está más en OT, pero en ese contexto procura abrirse paso en IT. He visto adquisiciones y acuerdos que coinciden con la corriente de verticalización y el modelo SaaS que priman en el sector IT […]

Creo que ahora mismo sería muy difícil separar las dos categorías en el portfolio de soluciones y servicios que ofrecemos; en segundo lugar, parte del software lo vendemos bajo licencia perpetua – cada vez menos, eso si – y otra como suscripción. En ciertas industrias, el modelo SaaS es más aceptado que en otras. Lo mismo pasa con la nube: hay algunos sectores que recelan de sacar la información fuera de su planta. No creo que nos estemos quedando atrás, sino que seguimos la tendencia según el ritmo de los clientes.

También podría decirse que quienes tienen que aprender son los clientes. ¿Sería una incorrección? 

Tendría sentido. Nos acercamos el mundo de las IT porque creemos tener la inteligencia que es propia de los productos instalados en las máquinas y las fábricas. Para hacer una máquina inteligente y dotar de inteligencia a una fábrica, necesitas indefectiblemente la información que generan los productos que ha instalado Rockwell.

A propósito, la inteligencia artificial está pareciendo el crecepelo del momento; nadie puede destacar en su mercado si no lleva puesta la etiqueta IA. ¿Qué está haciendo Rockwell en esta materia?

[risas] Nosotros no vendemos IA como tal, pero va incorporada en los productos y sistemas que, dentro del concepto de smart manufacturing, se destinan a mantenimiento predictivo. Hace muy poquito anunciamos la adquisición de Plex Systems, cuyo software utiliza IA para monitorizar y prever todas las funciones de mantenimiento de una planta. Es una empresa que responde al modelo SaaS, con 700 clientes y 8 millones de transacciones diarias; no va presumiendo de IA, sino que la aplica a un campo fundamental para la industria.

Sí, he visto el anuncio y visitado la web de Plex, pero ¿se trata de una línea maestra en la estrategia de Rockwell?

Sí, desde luego que sí, en el capítulo que llamamos Information Solutions. Tiene que ver con una necesidad creciente: entregar al cliente más información que se desprende de la manipulación de los datos que se recogen de las operaciones. Se trata, dicho simplemente, de hacer la vida más fácil al operador o al gerente que monitorea la producción. Creo que habrá más adquisiciones en este rango.


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