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  11/09/2013

11Sep

Cuando a alguien le toca la lotería, inmediatamente encuentra nuevos amigos con gran facilidad, y reaparecen otros a quienes se ha perdido de vista hace tiempo. Algo parecido puede ocurrirle a Vodafone, súbitamente enriquecida por la venta de su participación en Verizon Wireless, y que ahora se enfrenta al doble reto de cuidar a la vez su espalda y su caja fuerte. En principio, se ha dicho que los 130.000 millones que recibirá por la transacción – sobre los que pagará un tributo a la plusvalía estimado en 5.000 millones, que envidiaría un acertante del gordo – se repartirá en tres grandes bloques: un generoso dividendo a sus accionistas; un programa de 6.000 millones de libras, aprobado con anterioridad, para inversiones en red, incluyendo la conversión masiva a LTE; y un fabuloso tesoro para salir de compras.

Este sería el plan de Vittorio Colao, pero puede haber turbulencias. A menos que pueda asegurarse la lealtad ´eterna` de sus accionistas, puede que llegue a su mesa una oferta de compra. Sí, de compra: la oferta tendría que ser gigantesca, pero no sería la primera vez en que alguien financia una compra para pagar con la tesorería adquirida. Dicen que para disuadir a los cazadores de dotes, el mejor antídoto es transformar el dinero contante y sonante en activos físicos. Vuelve a hablarse del interés de AT&T, pero el rumor no merece demasiada confianza: los problemas regulatorios serían enormes, y el monstruo americano ha demostrado que conoce muy bien su país pero nada del mundo exterior.

El otro reto para Colao es qué comprar. Desde luego, no saldrá a tontas y a locas, pero primero tiene que decidir lo qué quiere, para que encaje en una estrategia coherente. Según los analistas, una línea sería extender sus posesiones en telefonía móvil, ya sea entrando en mercados donde no está – y donde otros operadores no ganan dinero – o bien, por ejemplo, retornando a Francia, de donde se retiró a disgusto pero con una golosa plusvalía. Habrá que esperar que se calmen las aguas dentro del grupo Vivendi, para saber si el operador SFR – que Vodafone conoce bien – está en venta o no, pero no tiene por qué ser la única vía hacia París.

Aun así, quedaría mucho dinero en el banco para seguir la transformación de Vodafone en operador convergente. La oferta que ha presentado por Kabel Deutschland pasa por unos días difíciles – algunos accionistas se han subido a la parra y amenazan con bloquear la operación, ahora que a Vodafone le ha tocado la lotería – pero tanto si se arregla como si no, hay al menos otra media docena de empresas de cable europeas en manos de fondos de inversión, que se frotan las manos en espera de una llamada de Londres. Sin contar con la versión recurrente según la cual John Malone estaría dispuesto a liquidar Liberty Global, su imperio cablero en Europa. Créanme: esto de ser rico es una lata.


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