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  14/07/2014

14Jul

No conozco ningún otro caso en el que pasados 24 años de una privatización [1990, Teléfonos de México] el adjudicatario aún controle el 80% de las líneas fijas y el 70% de las móviles. América Móvil, bajo las marcas Telmex y Telcel, cuenta con 70 millones de clientes en México, y las rentas de ese cuasimonopolio le han permitido expandirse por América Latina y ahora aspira a tomar el control de Telekom Austria. Carlos Slim (74) y su familia detentan el 57% del conglomerado. Años de concupiscencia con el PRI le valieron sus mayores éxitos, pero el retorno de este partido al poder le ha traído la mayor de las amenazas, una ley de telecomunicaciones en virtud de la cual se declara su condición de «operador preponderante» . Esto se traduce, entre otras cosas, en la obligación de dar interconexión gratuita a sus competidores, y restricciones para dar servicio de televisión a través de su infraestructura.

La declaración de preponderancia sólo se levantaría si América Móvil redujera su cuota de mercado conjunta por debajo del 50%. Tras declarar que la reforma del presidente Enrique Peña Prieto es «confiscatoria», ha dado un drástico golpe de timón, al anunciar que venderá activos para rebajar su peso en el mercado. No ha dicho – ni tiene por qué decirlo sino al regulador – qué activos se propone vender. El otro misterio es la identidad del o los potenciales compradores con los que, verosímilmente, ya ha tenido conversaciones previas. La desinversión [desincorporación, en lenguaje mexicano] deja abiertas demasiadas incógnitas.

No bastaría con desprenderse de activos de poco retorno ni con vender miles de torres a algún fondo de inversión. Quizá fueran financieramente viables, pero no resolverían el hecho de que la preponderancia se mide en porcentaje de suscriptores y de ingresos, no de infraestructura. Según cuáles sean los activos que enajene [se supone que en bloque] su valor de mercado sería de por lo menos 8.000 millones de dólares, sin contar con la venta de las torres, que se haría de todos modos. Con esta fortuna, Slim recuperaría los 5.600 millones que acaba de pagar por el 8,3% que AT&T controlaba en América Móvil, y le quedaría un buen colchón que podría a) invertir para reforzar a su grupo en Brasil, donde las autoridades empiezan a ser más permisivas con la consolidación, b) afianzar su interés en los mercados europeos [en Austria, pero también volviendo a la carga en Holanda], c) financiar su proyecto de TV de pago, que ya tiene la infraestructura pero está temporalmente bloqueado en el nuevo contexto legislativo.

Ahora bien, ¿quién compraría esos activos en venta? El VP de América Móvil, yerno de Slim, ha dicho que deberá ser un grupo con acreditada solidez financiera para sobresalir en un sector que es intensivo en capital, con lo que parecía apuntar a alguna multinacional de primera fila. La prensa mexicana descarta a priori la posibilidad de acuerdo con Telefónica, que añadiendo ese 20 ó 30 % de suscriptores – la cuenta puede variar, para que la reducción a menos del 50% deje margen de crecimiento – que a Slim ´le pesan´, se convertiría en un competidor demasiado peligroso, por no hablar de las malas relaciones históricas entre ambos grupos. Es lógico que el primer nombre que sale a relucir es el de AT&T, aunque sería extraño que comprara ahora, tras vender una participación que mantuvo en cartera dos décadas. El diario El Financiero apuesta por esa candidatura sobre la base de una anécdota inédita: el actual CEO de AT&T, Randall Stephenson, fue discípulo de Slim en su juventud, cuando trabajaba para Southwestern Bell en México.

También se habla de Vodafone, conspicuamente ausente de los mercados latinoamericanos. Es un grupo esencialmente europeo pero con experiencia en mercados emergentes como India, Turquía y Sudáfrica, recuerda un columnista. El analista Andrew Campbell (Credit Suisse) alerta contra la tentación mediática de buscarle novios a Vodafone sólo por el hecho de que es rico tras vender su participación en Verizon: lo que el grupo tendrá que estudiar es si los activos que Slim quiere vender, pero no rifar, pueden asegurarle una ecuación de costes como para justificar el desembolso.

Un portavoz de la presidencia de México hizo estos días una curiosa advertencia: el gobierno no va a tolerar ninguna simulación en la venta de activos. «Slim no va a vender lo malo para quedarse sólo con lo bueno de su grupo – comenta el analista Gregorio Tomassi, de Banco Itaú BBA – sino que tratará de maximizar el valor de América Móvil y a la vez vender algo atractivo. Es una gran oportunidad para el comprador porque la compañía resultante podría ser mayor que cualquiera de los rivales existentes en el mercado».

Carlos Slim no habla con la prensa – ni siquiera con el New York Times, en el que acaba de ampliar su inversión de capital – pero su yerno y portavoz ha declarado que el resultado de este movimiento será la creación de un potente segundo operador de telefonía móvil en México. En el ´escenario´ más probable, América Móvil seguiría controlando más del 40% y el nuevo entrante no llegaría al 30%. Detrás vendría Movistar (19%), seguida de Iusacell (controlada por Televisa) y Nextel con un 11% en conjunto. En este panorama de fragmentación, el analista Jorge Negrete interpreta que el seismo provocado por Slim abrirá un período de consolidación y fusión entre los más pequeños para sobrevivir».


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