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  20/11/2013

20Nov

Que HP esté ausente del ´disruptivo` fenómeno de las impresoras 3D, se puede ver como una anomalía. El líder del mercado mundial de impresión del mercado de consumo al gran formato, debería estar entre los proveedores de lo que muchos pregonan como una nueva revolución industrial. Pudo haber sido uno de ellos, y de hecho lo intentó, pero alguien decidió que no era negocio o no era el momento… y ahora toca encontrar el modo de volver. Hace un par de semanas, Meg Whitman declaró que HP entrará en ese mercado en la primera mitad de 2014, y de inmediato se desataron rumores sobre una posible adquisición. Se sabe que los HP Labs trabajan desde hace tiempo en el desarrollo de una alternativa a la tecnología existente, pero sería difícil que HP pudiera hacer pie en el mercado sin comprar alguno de los competidores que ya están en él.

Cualquier compra sería cara. Basta saber que Stratasys pagó por Makerbot un precio que multiplica por 25 sus ventas. Si el múltiplo se aplicara a una eventual oferta de HP (u otro) por Stratasys, tendría que subir a 10.000 millones de dólares, demasiado dinero en cualquier caso. 3DSystems, la compañía pionera en esta tecnología, valdría una cifra parecida. Y como ambas son rentables, no tienen motivo para rendirse a cualquier precio. Por otro lado, los inversores escrutan cualquier supuesta intención de reincidir en una política de adquisiciones costosas, y Whitman lo sabe.

En febrero próximo caducarán las patentes básicas de la técnica de sinterizado por láser [laser sintering), clave para la fabricación de piezas en tres dimensiones. Una vez que eso ocurra, se supone que bajarán los precios de las impresoras 3D, como ocurrió cuando se extinguieron las patentes sobre modelización por deposición fundida (fused deposition modelling) y se abarataron bruscamente sus productos.

En este panorama, quizá los fabricantes que HP podría comprar ya no valdrían tanto, aunque la demanda es expansiva: según un informe de Crédit Suisse, el mercado de impresoras 3D será de 11.000 millones de dólares en 2020. Téngase en cuenta que el hardware representa una porción menor del mercado, y la mayor parte se desembolsa en materiales, recambios y servicios. Esta descripción parece calcada del modelo de negocio que HP practica en sus sistemas de impresión 2D.

¿Habría sinergias para que HP entre el nuevo segmento y su estructura actual? Hay quien dice que no, porque debería abrir otra vía de comercialización y servicios, para atender a los clientes industriales con los que ´no tiene relación. Pero eso precisamente fue lo que hizo Vyomesh Joshi tras la adquisición de Indigo para abrirse paso en la industria gráfica. La diversificación ha pasado a ser una necesidad para HP, o al menos una manera distinta de entender la diversificación, para superar las dificultades de sus negocios clásicos.

Para no extenderme, voy a señalar otro factor. Todas (digamos que casi todas) las impresoras 3D se fabrican en China, aunque llevan marcas de Estados Unidos. Imaginemos cuál será el próximo paso: una inundación del mercado mundial con impresoras de bajo coste, empezando por los equipos para consumidores y hobbistas, para luego pasar a mayores. Es un riesgo que los fabricantes occidentales tienen que correr.


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