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  8/01/2014

El fantástico caso de las tabletas caníbales

A falta de echar cuentas, dicen los analistas que, en el cuarto trimestre de 2013 se han vendido por primera vez más tabletas que PC, pero en el total anual la curva no es tan acusada. Según IDC, en 2014 se van a manifestar fenómenos múltiples de ´canibalización`: por un lado, se mantendrá la tendencia de los consumidores a dar prioridad a la compra de una tableta nueva en lugar de reemplazar su PC; por otro, los smartphones con pantalla de 5 o más pulgadas (también llamados phablets) arrebatarán dosis de mercado a las tabletas de 7 pulgadas, que habían desplazado a las de 9 ó 10 pulgadas; estas, a su vez, seguirán invadiendo el espacio de los portátiles, que se defenderán adoptando formatos híbridos.

¿Quiere eso decir que las tabletas están sustituyendo a los ordenadores, en especial a los portátiles? Muchos niegan la mayor. Una fuente de duda son las aplicaciones de productividad: independiente de que prácticamente todas tienen versiones en las plataformas móviles dominantes, no es tan evidente que el interfaz táctil o los controles gestuales sean aceptados por la totalidad de los usuarios como sustitutos de teclados y ratones . Pero también hay quien piensa que ocurrirá muy pronto. Un rasgo del mercado en los últimos tiempos es el acortamiento de los ciclos de vida. Cada nueva categoría irrumpe como un terremoto, se infla a vender millones de unidades para, a los pocos años, ser reemplazada por otra distinta, que bien puede ser una del ciclo anterior pero modificada. Si se aplica este razonamiento, las tabletas de hoy serían los netbooks de no hace mucho.

En 2012 se vendieron 120 millones de tabletas, siete veces más que en 2010,  y 2013 se cerrará con 227 millones de unidades. A este paso, en 2015 se habrá cruzado la línea de los 300 millones. Para Gartner las cifras son algo diferentes: 2013 se habrá cerrado con 184.000 tabletas y 303.000 ordenadores: en 2014 las cifras estarán muy cerca de equipararse. Totales discutibles, que apuntan una polarización diferente a la conocida.

Tras pillar otra vez por sorpresa a la industria, Apple sigue siendo la marca más vendida, pero la oferta de sus rivales es tan versátil que le costará mantener esa posición con sólo dos modelos: las tabletas Galaxy, de Samsung, y Kindle Fire, de Amazon, acosan al líder. Colectivamente, un pelotón de decenas de Android ya representa, tomados en conjunto, el 66,7% del total en unidades, mientras Apple ha bajado del 40,2% al 29,7%. En valor, los seguidores de Google suman el 46,3% frente al 45,6% de los dos iPad.

Esta línea divisoria no abarca la totalidad. El bloque Android está lejos de ser homogéneo, porque a él se ha agregado una multitud oportunista de fabricantes asiáticos y marcas blancas, con precio bajo y prestaciones mediocres; también Amazon sigue en teoría esa estela, con una bifurcación de Android que barre para casa: no tiene remilgo alguno en reventar los precios, porque su negocio no es la venta de hardware sino la descarga de contenidos que subsidian el valor de la tableta. Un camino que no cualquiera puede seguir.

Aparte de Apple, siempre segura de sí misma, las demás marcas exploran fórmulas dispares. Samsung ha introducido tabletas con puntero – accesorio desdeñado en vida por Steve Jobs – abriendo su catálogo a usos y profesiones creativas; LG ensalza las cualidades de su G-tablet, a la vez que fabrica la segunda generación de Nexus, que se vende bajo la marca Google; Asus es el fabricante más proclive a los formatos hibridos, pero Acer ha triplicado las ventas de su familia Iconia metiéndose en el fregado del low cost, y a saber. Lenovo es la marca que más cuota ha ganado, y se las promete felices con su doble apuesta por Android y Windows. En el CES de Las Vegas se presentarán las primeras novedades del año, y el rumor apuntaba a una maniobra de Intel que facilitaría esa combinación de sistemas operativos, aunque no está claro que sea eso lo que los usuarios esperan de la industria.

Aparece una tercera vía, con el desembarco directo e indirecto de Windows. Por su tardanza, el sistema operativo dominante en los PC corría el riesgo de marginarse del mercado que realmente crecía. Por fin, Microsoft agitó las aguas con un desarrollo propio, Surface, creyendo que marcaría el camino a la industria, pero lo que de hecho provocó fue un conato de rebelión de algunos fabricantes; ahora tiene dos modelos de segunda generación, además de la nueva tableta Lumia 2520, anunciada por Nokia, que entretanto ha perdido su independencia.

Asunto muy debatido es si una tableta es el dispositivo apropiado para las prestaciones que piden las empresas; hasta ahora, su espacio natural se ha concentrado mucho en el consumo y poco o nada en las aplicaciones “de productividad”. Por esto ha sido relativamente cómodo para las marcas de móviles entrar en las tabletas, no así para los fabricantes de PC, aferrados a sus convicciones. Recientemente, Toshiba – especialista en portátiles – ha presentado una gama de tabletas para profesionales, basadas en el nuevo Windows 8; lo mismo ha hecho HP, con varios modelos que prometen cubrir casi todas las necesidades de estos usuarios. La sorpresa que Lenovo se reservaba para el CES de Las Vegas no estaba tanto en el lanzamiento – ha sorprendido esta semana en el CES con una tableta Windows 8.1 – sino en que la haya bautizado como ThinkPad, su marca profesional.

En 2014 se van a jugar varias partidas en este tablero. Suena verosímil que Apple trabaja en el lanzamiento de algo llamado iPad Pro, que no sería una tableta sino un híbrido de 12 pulgadas, paso necesario para asaltar de manera decisiva el mercado empresarial.

[basado en un informe de Arantxa Herranz]


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