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  20/06/2011

HP vs. Oracle: alea jacta est

Pues sí: la suerte está echada. Lo que empezó como un (aparente) culebrón con moralina, se ha convertido en una guerra empresarial de esas que todos pierden. En una demanda presentada ante un tribunal californiano, HP acusa a Oracle de sabotear sus ventas de servidores Integrity, al haber anunciado que dejará de dar soporte a las futuras versiones de su software instalado en ese hardware de la demandante. Literalmente, la denuncia dice que “en ocho meses, Oracle ha pasado de caminar del brazo con HP a dejarse llevar por un amargo antagonismo”; frase con la que atribuye el origen del problema a la contratación de Mark Hurd como presidente de Oracle, tras su destitución como CEO de HP.

El nudo del litigio es la revelación pública por parte de Oracle, de que el procesador Itanium tiene los días contados, y que la dirección de HP lo sabe, pero oculta esa circunstancia. Intel niega tal extremo, al afirmar que la hoja de ruta de Itanium está trazada hasta 2014, y que es pronto para definir cómo va a continuar su desarrollo. Poulson (en la foto) y Kittson – nombres que reciben las nuevas versiones de Itanium – serán compatibles con la vigente, Tukwila. 

Pero no es la compatibilidad lo que se discute, sino el soporte para los problemas que aparezcan (y aparecerán, como es normal) con la nueva base de datos Oracle 12g. Las dos empresas han colaborado normalmente desde que HP lanzó su primer sistema Itanium, en 2001, con el soporte de Oracle a los usuarios de sus bases de datos en hardware de aquella. En condiciones normales, los ingenieros de HP deberían recibir con antelación el código fuente, y los de Oracle contar con “cientos de servidores” – esto dice la demanda – para sus respectivos desarrollos. La colaboración se habría interrumpido en marzo de este año.

El hecho de que Hurd fuera acogido por Larry Ellison un mes después de su despido, es un excipiente necesario, pero el mal rollo entre ambas compañías se remonta a la compra de Sun, por la que Oracle en abril de 2009, tras una fallida oferta de IBM. Si Oracle decidió entrar en el negocio del hardware, era lógico que sus lazos histórico con HP fueran un incordio: en septiembre de aquel año, anunciió que prescindiría de esta como proveedora de sus servidores Exadata V2, que en delante serían fabricados por Sun. He ahí el problema, no en el mal carácter de los señores Ellison y Hurd.

Según el texto de la demanda, la versión divulgada por Oracle es “maliciosa e infundada”. Los clientes comunes habrían recibido  ofertas para reemplazar sus servidores Unix de HP por otros de Sun, en condiciones no competitivas, “por debajo del coste”. En caso de probarse, este sería un argumento letal, pero ni así podría decirse que el desenlace daría ventaja a HP. 

Un tercero indirectamente interesado en la disputa es IBM, cuya ambigüedad responde a un cálculo: su participación en el mercado de Itanium es minoritaria, pero compite con las dos partes en litigio. A IBM le viene de antiguo el empeño de rivalizar con la base de datos de Oracle, pero no hace ascos a vender su propio hardware a los usuarios de ese software. Aplicando la máxima clásica, se diría que todo lo que debilite a HP, favorece a IBM.

Con independencia de la actitud de Intel – lógicamente interesada en no desbaratar sus inversiones en Itanium – el rumor disparado por Oracle ha sembrado la duda entre los usuarios del sistema operativo HP-UX, que funciona sobre esa familia de procesadores: en los próximos meses, puede que tengan que considerar el final del ciclo de vida de sus servidores, por lo que la sensación que transmite la polémica no es oportuna para ninguno de los rivales. De manera que lo mejor que podrían hacer HP y Oracle es ponerse de acuerdo en una fórmula de conveniencia mutua. Pero los factores personales juegan en contra del apaciguamiento: Mark Hurd quiere venganza por su despido, y su sucesor al frente de HP, Leo Apotheker, no olvida sus choques con Ellison desde los tiempos en que dirigía SAP.

En realidad, la demanda que se ha publicado abarca sólo la quinta parte de la documentación aportada por HP al tribunal, por lo que se especula que el resto podría contener elementos confidenciales para negociar un acuerdo extrajudicial. De momento, HP exige que Oracle rectifique públicamente, y sea sancionada por ruptura de contrato, difamación, interferencia intencionada y difamación, además de ser obligada al resarcirmiento por los daños económicos causados.

Entretanto, HP ha iniciado una campaña para atraerse la simpatía de sus clientes que lo son también de Oracle, pero no hay constancia de expresiones públicas de apoyo. Los más preocupados por la situación parecen ser los los partners comunes, que por razones obvias no tienen ninguna gana de tomar partido, y discretamente confían en un arreglo extrajudicial.


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