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  26/10/2017

IoT, una realidad en busca de objetivos

La sigla IoT sale cada día a relucir en cualquier ponencia tecnológica o feria que se precie. Los expertos aseguran que la tecnología para Internet de las Cosas está disponible, argumento poco creíble a la vista de la diversidad de visiones que se expresan. Al mismo tiempo, alertan de la necesidad de tener objetivos claros y una estrategia de despliegue precisa porque, de no ser así, se corre el riesgo de sucumbir a un aluvión de datos sin valor ni significado para el negocio. Esta postura ha sido una de las conclusiones del evento IoT Solutions celebrado hace pocos días en Barcelona. Varios de los ponentes insistieron en otro punto crucial: la necesidad de contar con socios fiables que colaboren en la adaptación de las soluciones – esas que se supone están disponibles – a los requerimientos de cada empresa.

Simplificando, la relación entre IoT y Edge Computing se resume en poner sensores en los bordes de la red donde se generan los datos y conectarlos a una nube tras una mínima selección y análisis previo a su volcado. Ahí, en ese borde de la red se produce el emparejamiento de ambos conceptos. Durante el IoT Solutions World Congress – hiperbólico adjetivo que aún no está demostrado – de hace pocas semanas en Barcelona, la práctica totalidad de representantes de las compañías de primera línea destacó la multitud de dispositivos y sensores IoT que se puede comprar e instalar, junto con programas y plataformas que facilitan su conexión y gestión in situ, y su posterior volcado a la nube informática para un completo análisis y explotación de los datos almacenados.

En la exposición paralela al congreso, se podían ver demostraciones y maquetas de numerosas soluciones concretas y aparentemente rentables en todo tipo de sectores y actividades. Sin embargo, al igual que se enfatizó su plena disponibilidad a escala industrial y estandarizada, los ponentes alertaron a los (potenciales) clientes de la necesidad de tener un objetivo empresarial claro y preciso. Se trataría, por tanto, de aplicar IoT sin prisa pero sin pausa, de empezar por tareas concretas y cuantificables, para después entrar en objetivos más ambiciosos según la estrategia de cada cual.

La recomendación principal consistió en urgir a entrar en la era del Edge Computing, que de hecho estaría lanzada por el despliegue masivo de sensores conectados entre sí y todos ellos un servicio cloud. Este modelo – se insistió una y otra vez – cuesta relativamente poco, porque existen los dispositivos y las herramientas de análisis en el mercado, pero deberá ser cuidadosamente planificado y exige una transformación importante por parte de la empresa. Tener la infraestructura IoT es la parte más sencilla; lo difícil es transformar la empresa para contextualizar y rentabilizar el aluvión de datos generados.

Jiang Wangcheng, presidente de la división IoT Solutions de Huawei, calcula que este año se suministrarán 10 millones de componentes con el estándar de conexión NB-IoT por parte de siete fabricantes de módulos y otros tantos de chips. En total, según Huawei, se instalarán un total de 5 millones de conexiones IoT este año, de las cuales un millón serán industriales y medio millón en vehículos conectados. Según los datos proporcionados por Wangcheng, ya hay 30 redes NB-IoT en 20 países con un total de medio millón de dominios de Internet. Sólo en China existen 1.500 miembros de la NB-IoT Alliance.

Huawei es uno de los principales fabricantes mundiales de equipos de redes de telecomunicaciones e impulsor del estándar NB-IoT, aprobado el año pasado por la UIT. “Nos esforzamos por agilizar la digitalización de la industria”, aseguró el directivo chino. Los pilares fundamentales de la oferta de Huawei son el chipset Boudica y el sistema operativo LiteOS. Se trata del primer chipset comercial, dijo Wangcheng, con un millón de componentes vendidos mensuales. El conjunto, de software abierto, “se conecta a la nube, lo que permite reducir el tiempo de desarrollo de meses a semanas” y hace que los dispositivos sean realmente inteligentes.

Por su parte, Sam George, director de Azure IoT de Microsoft, expuso en el congreso de Barcelona que ya existen en el mercado múltiples soluciones basadas en IoT dirigidas a sectores específicos de actividad. Como otros oradores. George insistió en que “IoT no es una revolución tecnológica sino una revolución de los negocios impulsada por la tecnología”. Añadió: para explotar todo el beneficio de IoT urge la transformación digital de los negocios, “siendo la modernización de la cultura empresarial la parte más difícil y compleja”.

Entre las recomendaciones de Microsoft, destaca la coordinación entre los equipos dedicados a las tecnologías de la información (IT) y los que se encargan de la planta industrial (OT. “Lo idóneo es que los fabricantes de hardware y de software, los desarrolladores de soluciones y los equipos encargados de desplegar estas soluciones trabajen al unísono y colaboren en la realización de un objetivo común”. Loable recomendación. También es fundamental – dijo – desarrollar un software propio, adecuado a lo que se quiere hacer y apoyado por socios de confianza. George alertó que “el camino hacia IoT es largo y no ha hecho más que empezar”. No se privó de recordar que el paraguas que representa Azure IoT Edge puede hacer este camino más llevadero.

Intel, representado por el reincidente Jonathan Ballon puso énfasis en la necesidad de analizar los datos capturados por los sensores desde el mismo momento en que se producen y con total seguridad. Reconoció Ballon que existen aún muchos frenos al despliegue masivo de IoT, como la escasez de soluciones sencillas y rápidas de implantar, la interoperabilidad entre distintos protocolos, la escasez de personal formado y la carencia de seguridad en muchos procesos de captación y análisis de la información. Justamente para superar este último obstáculo, Intel presentó en Barcelona un sistema de seguridad (Intel Secure Device Onboard), que funciona en cualquier dispositivo conectado y que hace que los datos posteriormente analizados sean intrínsecamente seguros.

Schneider Electric, otro clásico en este congreso, considera que la instalación de sensores IoT conectados tiene pleno sentido económico, porque la tecnología empieza a estar madura y las oportunidades para lograr un abultado beneficio son enormes. Este fue el eje de la ponencia de Cyril Perducat, vicepresidente ejecutivo de IoT y transformación digital de la multinacional francesa. Pero, al igual que otros, añadió que es básico contar con un ecosistema dinámico de partners y desarrolladores para una rápida puesta en marcha de los proyectos. Que, a su vez, deberán estar claramente definidos, advirtió.

Schneider ha creado la arquitectura EcoStruxure, abierta e interoperable, que facilita esta contextualización de los datos y agiliza la transformación digital de las empresas. EcoStruxure se divide en cuatro grandes bloques (edificios, centro de datos, industria e infraestructura) para simplificar su puesta en marcha. A través de alianzas estratégicas, se puede reducir el tiempo de puesta en marcha de los proyectos en hasta un 80%, destacó Perducat.

El portavoz de Schneider Electric trajo a colación estadísticas, muchas estadísticas sobre IoT. Dijo, por ejemplo, que en la actualidad existen unos 20.000 millones de dispositivos IoT, que serán 31.000 millones en 2020 y alrededor de 75.000 millones en 2025, basándose en datos de Gartner y Naciones Unidas. Esto supone que en 2025 habrá diez veces más dispositivos conectados que población, lo que no sólo representa una gigantesca transformación sino – por encima de todo – la aparición de un modelo de negocio muy competitivo. La consultora IDC maneja datos similares: prevé que este año haya 18.000 millones de dispositivos IoT conectados, frente a los 15.000 millones de 2016. Para 2020, habrá 30.000 millones y se superarán los 35.000 millones en 2025. El crecimiento anual acumulado entre 2016 y 2021 será entonces del 16%.

Estas magnitudes, sean veraces o voluntaristas, tienen el mérito de apuntar que IoT generará un inmenso negocio para la industra de las TIC. De ahi que se hable tanto del asunto: IDC cifra en 40 zettabytes el volumen mundial de datos creados, capturados y replicados y que sería de 163 zettabytes en 2025 (un zettabyte es una unidad prácticamente inimaginable, un 1 seguido de 21 ceros). El incremento provendría, principalmente, de los datos generados por los sensores IoT en tiempo real, que ahora son unos pocos zettabytes pero llegarían a 50 zettabytes en 2025.

[informe de Lluís Alonso]


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